El vóley de CAJU se consolida y da el salto a la competencia en la Liga Rosarina

La profesora Catalina Zorzolo repasó en Garra y Gambeta el desarrollo de la disciplina en el club, el crecimiento en cantidad de jugadores y el salto a la Liga Rosarina, en un proyecto que combina formación deportiva y sentido de pertenencia.

El vóley del Club Atlético Juventud Unida (CAJU) atraviesa un presente de crecimiento sostenido, con más de 80 jugadores y una estructura que abarca desde categorías formativas hasta espacios recreativos. Así lo explicó la profesora Catalina Zorzolo en diálogo con el programa Garra y Gambeta, donde destacó el desarrollo de la disciplina y el fuerte sentido de pertenencia que se construyó en torno al club.

“Hoy tenemos más de 80 chicos y chicas en distintas categorías, desde minibóley hasta sub 21 y maxivóley”, detalló, al tiempo que remarcó la diversidad de propuestas, incluyendo grupos mixtos y espacios para adultos.

Uno de los aspectos que más valoró fue la incorporación del maxivóley, una categoría pensada para mayores de 35 años que combina lo deportivo con lo recreativo. “Son mamás, tías, amigos, incluso hay varones. La idea es participar, divertirse y generar un espacio de encuentro”, explicó, y adelantó que próximamente comenzarán a competir en una liga con formato flexible.

En cuanto a las divisiones formativas, Catalina señaló que el trabajo comienza desde los 8 años y se organiza en distintas franjas etarias, con entrenamientos semanales adaptados a las posibilidades de los chicos. “Muchos vienen de la escuela o de Rosario y llegan con lo justo, por eso tratamos de darles el espacio para que puedan sumarse”, indicó.

El crecimiento de la disciplina también se refleja en la incorporación de nuevos recursos humanos. “Este año sumamos a otra profe para poder organizarnos mejor con los grupos, porque a veces se superponen las categorías”, explicó.

Uno de los hitos recientes más importantes fue el paso a la Liga Rosarina, lo que implicó un salto de calidad en términos deportivos e institucionales. “El año pasado jugábamos en una liga recreativa, pero las chicas pedían más. Querían competir en un nivel más exigente y dimos ese paso”, contó.

En ese sentido, destacó que la participación en una liga federada implica mayores exigencias, tanto en lo deportivo como en lo organizativo. “Es una liga muy seria, que te pide condiciones en la cancha, en el equipamiento y en la estructura. Para el club es un avance muy importante”, afirmó.

Catalina también repasó su propio recorrido en el vóley, desde sus inicios en clubes de Rosario hasta su llegada a CAJU, donde comenzó prácticamente desde cero. “Arranqué con cuatro pelotas pinchadas y una red rota, después de la pandemia”, recordó, al describir los primeros pasos de un proyecto que hoy muestra resultados concretos.

A partir de ese punto inicial, el crecimiento se dio de manera progresiva, impulsado por un grupo de jugadoras jóvenes que sostuvieron el proyecto en sus comienzos. “Ese grupito de mini fue la base de todo lo que vino después”, señaló.

Más allá de lo deportivo, la profesora puso en valor el rol social del club y el compromiso de los jóvenes. “No son muchos los que se involucran así, hay que cuidarlos”, expresó, en referencia a quienes participan activamente en distintas actividades y disciplinas.

En esa línea, destacó que el vóley en CAJU no solo forma jugadores, sino también comunidad. “Se generan vínculos, tradiciones, encuentros. El club es una segunda casa para muchos”, afirmó.

De este modo, el crecimiento del vóley en CAJU refleja no solo un avance en términos deportivos, sino también la consolidación de un espacio de contención, participación y pertenencia para jóvenes y adultos de la ciudad.