La historia de Fabio y Mercedes, la pareja que encontró en la ruta una nueva forma de vivir

Se hacen llamar “Dos Viejos en Moto” y en poco más de un año conquistaron a más de 55 mil seguidores con videos tan espontáneos como divertidos. Pero detrás de las discusiones por un casco, los paisajes y las rutas argentinas hay una historia de amor, pérdidas, resiliencia y libertad que comenzó cuando ninguno de los dos imaginaba volver a enamorarse.

No son influencers tradicionales. No viajan para mostrar hoteles de lujo, ni buscan paisajes perfectos para la foto. Tampoco preparan guiones antes de encender la cámara. Fabio y Mercedes simplemente se suben a sus motos y salen a recorrer caminos. En el trayecto aparecen las discusiones de cualquier pareja, los chistes, las diferencias, el frío, el calor, los errores y las anécdotas que terminan convirtiéndose en videos que miles de personas esperan cada semana.

En Instagram son @dosviejosenmoto Pero detrás del fenómeno de las redes hay una historia mucho más profunda que comenzó casi por casualidad y terminó cambiándoles la vida. Durante una extensa entrevista en Radio Enlace, ambos repasaron cómo nació esa pasión que hoy los lleva a recorrer el país sobre dos motocicletas y, sobre todo, cómo encontraron en esos viajes una forma distinta de mirar la vida.

Lo curioso es que ninguno de los dos soñaba con tener una moto. Mercedes lo recuerda entre risas: “yo decía: ‘Ni loca. Déjenme el auto, la calefacción, el aire acondicionado, la música. Jamás voy a tener una moto’. Nunca habíamos tenido una.” Todo empezó durante una cena con amigos. Uno de ellos tenía una motocicleta prácticamente sin uso y le propuso a Fabio comprarla. La oferta quedó dando vueltas y, como suele ocurrir, una búsqueda en internet fue suficiente para que el algoritmo hiciera el resto.

A los pocos días comenzaron las conversaciones.”Le dije que compráramos una moto y ella me respondió: ‘Bueno, pero vos vas atrás’. Ahí me imaginé haciendo doscientos kilómetros sentado de acompañante y entendí que necesitábamos dos motos”, recordó Fabio entre carcajadas. Así comenzaron los primeros viajes, primero con modelos pequeños y luego con motocicletas preparadas para recorrer tanto rutas asfaltadas como caminos de ripio.

Hoy ambos manejan dos Royal Enfield Himalayan 450, exactamente iguales: “no queríamos motos distintas. Terminamos con dos iguales, del mismo color. Nos enamoramos de la suspensión que tienen y de la posibilidad de salir del asfalto para conocer lugares que antes pasábamos de largo”, contaron.

Cuando intentan explicar qué tiene la moto que terminó conquistándolos, Mercedes encuentra una imagen que resume todo: “en el auto vos ves la película por una pantalla. En la moto vas adentro de la película.”

La frase no habla solamente del viento en la cara. Habla del olor de los árboles, del frío que obliga a parar para tomar un café, del calor del verano, de escuchar el sonido de los pájaros cuando atraviesan un túnel de eucaliptos y de descubrir pueblos que muchas veces pasan inadvertidos cuando se viaja encerrado en un vehículo.

Claro que también reconocen el otro lado: “te vas a cagar de frío y también de calor. Hay muy pocos días ideales para andar en moto. Pero hoy existe tecnología que ayuda y nosotros preferimos disfrutar el camino antes que llegar rápido”, explicó Fabio.

Su manera de viajar rompe con la lógica habitual. No planifican horarios estrictos ni kilómetros diarios: “si queremos ir a Córdoba y nos cansamos en Villa María, nos quedamos ahí. No queremos viajar mirando el reloj. Lo importante es disfrutar el camino.”

Cuando las redes descubrieron que la espontaneidad también emociona

El proyecto en redes sociales tampoco nació alrededor de las motos. Mercedes tenía un canal dedicado a la huerta. La idea inicial era combinar ambas pasiones: recorrer huertas viajando en motocicleta. El experimento duró apenas un video: “los seguidores me sacaron corriendo. Me decían: ‘No queremos motos, queremos huerta’. Entonces decidimos abrir un canal aparte”, recordó entre risas.

Con una GoPro, un celular y muchas ganas empezaron a registrar los viajes. Sin producción. Sin libreto.Sin actuar. Las discusiones que aparecen frente a cámara son exactamente las mismas que viven cuando nadie los está grabando: “esto no está guionado. Somos nosotros arriba de las motos. Siempre dije que no había que editar tanto. La espontaneidad es lo que más llega a la gente”, aseguró Fabio.

El resultado superó cualquier expectativa. En poco más de un año reunieron más de 55 mil seguidores, reciben invitaciones para radios de distintas provincias, conocen personas que los esperan cuando llegan a un pueblo y comenzaron a generar una comunidad que, según ellos mismos reconocen, es el verdadero motor del proyecto: “el mejor pago de todo esto es el cariño de la gente” comentó Fabio

Para Fabio, esa relación implica una responsabilidad: si hoy alguien me regala un accesorio para la moto, no me lo regalaron por mí. Me lo regalaron gracias a la gente que nos sigue. Nosotros tratamos de devolver eso consiguiendo descuentos para nuestros seguidores. Todo lo que tenemos es gracias a ellos.”

Viajar también es aprender a bajar el ritmo

Aunque muchos imaginan grandes travesías internacionales, ellos parecen tener otra filosofía. No les interesa sumar kilómetros. Les interesa sumar experiencias. Recorrieron Córdoba, Entre Ríos, Loma Verde y distintos puntos del país, pero nunca con la obsesión de cumplir un cronograma: “podemos tardar cinco horas o doce. No importa. Viajar no es correr para llegar. Viajar es disfrutar” coinciden.

Sueñan con recorrer toda la Argentina y especialmente el sur. Y también regresar a Máncora, en Perú, un lugar que guarda una enorme carga emocional para ambos. Allí estuvieron sus hijos viajeros y allí permanece una parte importante de su historia familiar, atravesada también por el dolor de la pérdida de Nacho, el hijo mayor de Mercedes, fallecido en Ecuador en 2018 durante uno de sus recorridos por América Latina. Lejos de ocultar ese momento, ambos lo recuerdan como una de las razones por las que hoy valoran todavía más cada viaje compartido.

Una historia de amor nacida desde la autenticidad

La entrevista terminó derivando naturalmente hacia otro viaje: el que los unió como pareja. Se conocieron hace dieciséis años a través de una plataforma de citas, cuando ambos llegaban de relaciones muy difíciles y ninguno tenía demasiadas expectativas de volver a enamorarse.

Mercedes venía de una experiencia marcada por la violencia y Fabio, de una separación que lo había dejado convencido de que su vida sentimental había terminado. Sin embargo, desde el primer encuentro decidieron mostrarse tal cual eran, sin personajes y sin intentar impresionar al otro: “nos mostramos como éramos desde el primer día. Creo que ese fue el secreto”, resumió Fabio.

Luego desarrolló una reflexión que también parece explicar el éxito de “Dos Viejos en Moto”. “Muchas veces uno engaña sin querer a la persona que está conociendo. Le corrés la silla, le cebás el mate, hacés todo para conquistarla. Después dejás de hacerlo y escuchás: ‘Vos ya no sos el que conocí’. Y es verdad. Nosotros empezamos siendo exactamente quienes éramos.”

Mercedes coincide: “priorizamos la paz antes que cualquier otra cosa.” Quizá allí esté la explicación de por qué miles de personas se detienen unos minutos cada día para mirar a esta pareja discutir por un casco, perderse en una ruta secundaria o detenerse simplemente a tomar un mate. No buscan enseñar cómo viajar. Tampoco pretenden vender una vida perfecta. Solo recuerdan, en tiempos donde casi todo parece preparado para las redes sociales, que todavía existen historias capaces de emocionar precisamente porque conservan algo cada vez más escaso: la autenticidad.

Gracias por compartir su historia con la familia de Radio Enlace!