“La Pícara del Valle”: la cantora cordobesa que convierte el humor popular en canciones, llega por primera vez a Rosario

Romina Canistraro encontró en el folklore una forma de contar la vida desde la risa, la memoria y la identidad de su tierra. Se presenta artísticamente como “La Pícara del Valle”, un nombre que resume el espíritu de un repertorio construido a partir de historias populares, personajes serranos y canciones que reivindican el humor como patrimonio cultural. En diálogo con Enlace de Noticias, habló de sus comienzos, del camino de la música independiente y de la emoción que le provocó escuchar el mensaje de orgullo que le dedicó su padre al aire del programa.

Hay artistas que llegan con un disco bajo el brazo. Otros llegan con una historia. En el caso de Romina Canistraro, ambas cosas parecen ir de la mano. La cantante cordobesa desembarca por primera vez en Rosario para compartir escenario junto a Pacha Kukuy, pero detrás de esa gira hay mucho más que un puñado de canciones. Hay años de recorrer peñas, de investigar el folklore de su región, de escuchar a los viejos cantores de las sierras y de transformar esas voces en un repertorio propio donde conviven el humor, la identidad y la emoción.

No es casual que haya elegido presentarse como “La Pícara del Valle”. La decisión nació, en parte, para simplificar un apellido de raíces italianas que suele resultar difícil de pronunciar, pero terminó convirtiéndose en una verdadera declaración artística.

“Mi apellido es complicado, es siciliano, viene de la familia paterna. Por eso decidí ponerme como nombre artístico ‘La Pícara del Valle’. Además me representa porque me gusta mucho el humor para componer canciones. Tengo heredada esa picardía de usar el humor para salir airoso de una situación o para reírme de mis propias desgracias. En mi familia somos así y los cordobeses también tenemos mucho de eso”, contó entre risas durante la entrevista.

Ese humor, sin embargo, nunca aparece vacío. En sus composiciones funciona como una herramienta para narrar la vida cotidiana de los pueblos serranos, recuperar personajes populares y sostener una tradición que muchas veces permanece lejos de los grandes escenarios.

Romina nació en Anisacate y actualmente vive en Villa Los Aromos, en el Valle de Paravachasca. Como ocurre con muchos artistas del interior, su primer contacto con la música no llegó a través de academias o conservatorios, sino desde los espacios comunitarios que suelen sostener la vida cultural de los pueblos: “empecé cantando en el coro de Alta Gracia y también en el coro de la iglesia. En los pueblos alejados de las grandes ciudades el acceso a la cultura muchas veces pasa por esos lugares. Después me fui a estudiar y trabajar a Córdoba Capital, empecé a recorrer las peñas, conocí muchísimos músicos y ahí apareció toda esa bohemia que tiene el folklore cordobés”, recordó.

Fue en ese recorrido donde comenzó a construir una identidad propia. Aunque el repertorio está integrado casi en su totalidad por canciones de su autoría, también incorpora obras de referentes históricos del folklore cordobés como Chango Rodríguez y Pícaro Correa, artistas que marcaron una forma particular de entender la música popular desde el humor y las historias de la vida cotidiana.

Investigar para volver canción la memoria de un pueblo

Uno de los aspectos más originales de su propuesta aparece en el modo en que nacen sus composiciones. Lejos de escribir únicamente desde la experiencia personal, Romina explica que muchas de sus canciones surgen después de investigar costumbres, relatos y saberes populares transmitidos oralmente entre los habitantes del Valle de Paravachasca: “mis composiciones se basan en investigaciones folklóricas. Me gusta recopilar o compilar saberes populares y después convertir todo eso en canciones”, explicó.

Por eso reconoce como una de sus grandes referentes a Violeta Parra, no solamente por su música sino por la tarea de rescatar la cultura popular. También menciona la influencia de Mercedes Sosa, tanto por la elección de su repertorio como por el compromiso artístico y social que sostuvo durante toda su carrera.

Sin embargo, asegura que sus mayores maestros hoy son otros: “mis maestros son cantautores nacidos y criados acá, en Paravachasca. Son personas que quizás nunca llegaron a los grandes festivales, pero que escribieron canciones sobre esta tierra, sobre su gente y sobre su historia. Cuando uno los escucha siente que está aprendiendo. Es casi como asistir a una clase”, relató.

Las redes que sostienen a la música independiente

La llegada de Romina a Rosario tampoco responde a las lógicas tradicionales de la industria musical. Su gira nació gracias al encuentro con Roxana, integrante de Pacha Kukuy, durante un encuentro de mujeres músicas realizado en Santiago del Estero. Allí comenzaron a compartir proyectos, intercambiar experiencias y tejer una red de colaboración que hoy permite que la artista cordobesa pueda presentar su espectáculo por primera vez en Santa Fe.

“Nos conocimos en un encuentro de mujeres músicas. Hicimos ‘match’, como se dice ahora. Ella me contó todo el trabajo cultural que hacen y creo que estas redes entre compañeras son las que hoy hacen posible que podamos seguir girando con nuestras canciones en tiempos tan difíciles para la música independiente”, expresó.

En Rosario estará acompañada por la guitarrista Dani Medrano, mientras que la violinista Sofi Reynoso se sumará a las tres presentaciones previstas durante la gira.

La emoción llegó desde Córdoba

Aunque la entrevista transcurría entre anécdotas, risas y relatos sobre el folklore cordobés, hubo un momento que cambió completamente el clima de la conversación. Sin previo aviso, el equipo de Enlace de Noticias hizo sonar un mensaje grabado por Roberto, el padre de Romina.

Con una voz cargada de orgullo, recordó que su hija canta prácticamente desde que nació y expresó la admiración que siente por el camino artístico que eligió: “estoy orgulloso de ella. La amo. Sé que va a ser una tremenda artista porque hace esto de corazón. Desde chiquita bailaba y cantaba por toda la casa. Nunca dejó de hacerlo”, decía el mensaje que sorprendió a la cantante en plena entrevista.

La reacción fue inmediata. La artista, acostumbrada a provocar sonrisas con sus canciones, esta vez debió contener la emoción: “me emociona muchísimo. Somos pícaros, sí, pero también tenemos ese otro lado. Siempre está la emoción”, respondió con la voz quebrada.

Fue probablemente el instante que mejor resumió quién es “La Pícara del Valle”. Porque detrás del humor, de las coplas y de las canciones cargadas de picardía, aparece una artista profundamente conectada con sus afectos, con su familia y con el territorio del que proviene.

Una primera visita que promete nuevos encuentros

La gira de Romina Canistraro incluye presentaciones en distintos escenarios de Rosario, entre ellos Pichangú, La Yapa y la peña organizada por Pacha Kukuy en El Aserradero, donde compartirá escenario con músicos locales y continuará difundiendo un repertorio que busca mantener viva la identidad cultural de las sierras cordobesas.

Antes de despedirse dejó abierta la posibilidad de regresar al estudio de Enlace de Noticias con la guitarra en la mano para compartir algunas de sus canciones en vivo. Será, quizás, la mejor manera de conocer de cerca a una artista que eligió hacer del folklore un espacio donde conviven la risa, la memoria y la ternura.