“No es mágico ni urgente: cambiar los hábitos lleva tiempo y constancia”

En la columna de salud del Dr. Juan Carlos Singereisky, la endocrinóloga Raquel Dobry analizó los desafíos de mantener una vida saludable, especialmente frente al sedentarismo y la alimentación poco equilibrada. Recomendó incorporar pequeñas rutinas de movimiento, aumentar la hidratación y priorizar frutas y verduras de estación.

Con su habitual claridad y sentido del humor, la endocrinóloga Raquel Dobry participó nuevamente de la columna de salud del Dr. Juan Carlos Singereisky, donde abordaron un tema recurrente en esta época del año: cómo prepararse para el verano sin caer en dietas extremas ni falsas promesas.

“Hay que empezar por entender que no es mágico ni puede ser urgente”, señaló Dobry. “Lo que sí puede ser urgente es que uno se ponga a pensar en su buena salud, en sentirse bien, en hacer un cambio de hábitos. Es más fácil cambiar de religión que de hábitos, solemos decir los endocrinólogos”.

La médica subrayó la importancia de incorporar movimiento en la vida cotidiana, especialmente para quienes pasan muchas horas sentados. “No se trata de volverse atletas, sino de moverse. Aun si no tenemos tiempo, se pueden hacer ejercicios en casa, subir escaleras o incluso practicar lo que ahora llaman ‘yoga en silla’. Lo importante es moverse sin miedo, con cuidado y constancia”, explicó.

Dobry indicó que con 15 o 20 minutos de actividad física dos o tres veces por semana se puede comenzar a notar un cambio, y que lo fundamental es hacerlo de forma progresiva. “Después de un tiempo, cuando ya lo incorporamos, el cuerpo lo pide. Empieza a surgir esa necesidad de moverse y sentirse mejor”, sostuvo.

El Dr. Singereisky agregó que “muchas veces la falta de tiempo es una excusa, y lo que realmente nos pasa es que estamos frente a una pantalla demasiado tiempo”. Dobry coincidió: “Tenemos que encontrar ese pequeño espacio dedicado a uno mismo. Es excelente no solo para el cuerpo, sino también para la cabeza”.


Hidratación y mitos sobre los líquidos

De cara al verano, la especialista también habló sobre la importancia de la hidratación. “Lo ideal es aumentar la cantidad de líquido que consumimos. No hay que forzarse con los dos litros por día, pero sí proponerse sumar un vaso más de agua o mate por semana hasta llegar a un nivel adecuado”, aconsejó.

Respecto al mito de que el mate “no cuenta” dentro del consumo de líquidos, aclaró que sí debe incluirse. “El mejor diurético es el agua, pero el mate también sirve, sobre todo el amargo. En verano el tereré puede ser una buena opción, porque refresca y cumple la misma función”, explicó.

Dobry también desmintió la creencia de que tomar agua durante las comidas engorda. “Da exactamente lo mismo si se toma antes, durante o después. De hecho, empezar una comida con uno o dos vasos de agua puede ayudar a saciarse antes, porque el líquido activa señales que van desde el intestino al cerebro”, afirmó.


Qué comer y cómo hacerlo

A la hora de hablar de alimentación, la endocrinóloga fue contundente: “Las verduras son lo que más tenemos que comer. No se trata de volvernos vegetarianos, sino de incorporar colores al plato. Cuantos más colores haya, más nutrientes y vitaminas vamos a tener”.

Recomendó acompañar las carnes con ensaladas variadas y priorizar el pescado siempre que sea posible. “Lo ideal es rotar: comer carne vacuna, de pollo, cerdo y pescado. No hay que creer que el pollo tiene menos colesterol, porque muchas veces ocurre lo contrario: la vaca camina y el pollo está encerrado. Lo importante es la variedad”, explicó.

También señaló que el consumo de harinas no debe eliminarse, sino combinarse correctamente. “Si comemos harinas con verduras, la fibra retrasa la absorción de azúcares y eso evita picos de glucemia. Pero si comemos fideos o arroz solos, la energía se libera de golpe y se almacena como grasa. La clave es el equilibrio”, indicó.

Sobre la cocción, recomendó que los alimentos estén “al dente o crocantes”, ya que “el cuerpo gasta más energía en digerirlos”. “Una papa al horno con costra, por ejemplo, requiere más trabajo digestivo que un puré, y eso ayuda a regular el metabolismo”, explicó.

En cuanto al uso del aceite, sugirió preferirlo crudo. “El aceite de oliva virgen extra es el más recomendable, aunque sea más caro. Y si se cocina, lo mejor es hacerlo sin aceite o usando ollas de teflón o freidoras de aire, que conservan el sabor sin alterar los nutrientes”, detalló.


Más salud, menos presión estética

Dobry insistió en que los objetivos deben estar puestos en la salud y no en los estándares de belleza. “No se trata de cumplir con un ideal de cintura o peso, sino de prevenir enfermedades. Cuando hablamos de peso ideal en medicina, nos referimos a un peso saludable que reduce el riesgo de diabetes, colesterol o problemas cardíacos”, aclaró.

Para la especialista, el cambio empieza por pequeños gestos. “Podemos comer mejor, movernos más y descansar mejor. Esas cosas simples, sostenidas en el tiempo, son las que realmente transforman la calidad de vida”, resumió.

El Dr. Singereisky cerró la columna con una reflexión sobre la vida moderna y la falta de movimiento. “El sedentarismo es una de las principales causas de obesidad y mala calidad de vida. Vivimos frente a pantallas, desconectados del cuerpo y del entorno. Recuperar la actividad física y los vínculos reales es también una forma de resistencia”, dijo.

Dobry coincidió: “Nos quieren quietos, aislados, mirando una pantalla. Pero si logramos bajar un kilito y dejar de scrollear un rato, ya estamos ganando en salud”.