Juan José Sisca, referente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios, advirtió sobre el cierre de más de 2.300 empresas en la provincia y la pérdida de 15 mil puestos de trabajo. Señaló que el principal problema no es la presión fiscal sino la caída del consumo y cuestionó la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional.
La situación de las pequeñas y medianas empresas en Santa Fe atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. Así lo aseguró Juan José Sisca, dirigente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme), quien trazó un panorama alarmante sobre el impacto del proyecto económico del presidente Javier Milei en el entramado productivo provincial y nacional.
“Lo que está pasando hoy ya lo vivimos con la dictadura, con Menem y con Macri. Pero ahora es mucho más acelerado”, afirmó Sisca, y sostuvo que el actual gobierno aplica una política de apertura de importaciones, desregulación y ajuste del mercado interno que golpea directamente a las pymes.
Según datos oficiales citados por el dirigente, en la provincia de Santa Fe cerraron 2.300 empresas y se perdieron más de 15.000 puestos de trabajo. Además, existen al menos 69 conflictos laborales abiertos, que incluyen tanto pymes como grandes compañías.
Para Sisca, el núcleo del problema no es, como suele plantearse, la presión impositiva. “El principal problema hoy es la falta de ventas. Si vos bajás impuestos pero la gente no tiene plata para comprar, no vas a vender más”, explicó. Las pymes, recordó, generan cerca del 75% del empleo en Argentina y el 98% de su producción está destinada al mercado interno. “Si los salarios y las jubilaciones están por el piso, el mercado se derrumba. Y nosotros vivimos de lo que le vendemos a ese mercado”.
El dirigente fue categórico al describir la situación actual: “Tenemos casi un 50% de capacidad ociosa. La mitad de las máquinas están tapadas con una lona. ¿Para qué vamos a contratar más personal si no tenemos pedidos?”.
En ese sentido, cuestionó el argumento oficial que vincula la reforma laboral con una supuesta generación de empleo. “Es otra falacia. La única manera de que una pyme tome trabajadores es que necesite producir más. Y hoy no necesitamos más personal, nos sobra capacidad instalada”, afirmó. Según su análisis, los cambios en la legislación solo facilitarán despidos y mayor precarización.
Sisca también apuntó contra la apertura comercial en un contexto de competencia desigual. “Nosotros competimos con países que subsidian su producción o que aplican políticas de protección industrial. Mientras Estados Unidos, Europa o China protegen su industria, acá hacemos exactamente lo contrario”, señaló, y mencionó como ejemplo las medidas arancelarias impulsadas por Donald Trump para resguardar sectores estratégicos en su país.
La caída del consumo aparece como el dato más preocupante. Argentina es hoy, según remarcó, el segundo país de América con el salario en dólares más bajo después de El Salvador. “Si la gente se queda sin trabajo o pierde poder adquisitivo, no puede comprar ni productos nacionales ni importados. El problema no es elegir entre uno u otro, es que no va a poder comprar nada”, advirtió.
Consultado sobre el argumento libertario que sostiene que la apertura baja precios y beneficia al consumidor, Sisca respondió con una mirada directa: “¿De qué sirve que algo sea más barato si no tenés ingresos? El que no tiene trabajo no puede comprar”.
En su análisis, el modelo actual favorece a sectores extractivos —minería, energía, exportación de granos— que generan escasa mano de obra en comparación con la industria manufacturera. “La industria es la que más empleo genera. Si la destruís, destruís el trabajo”, resumió.
El dirigente también reflexionó sobre el rol de la oposición política frente al avance de las reformas impulsadas por el oficialismo. Si bien reconoció que existen diferencias internas, sostuvo que la única oposición clara en el Congreso es Unión por la Patria, aunque cuestionó la falta de construcción política más amplia. “No alcanza con armar un frente electoral. Hay que construir un frente político real, con participación y debate”, afirmó.
Para Sisca, el debate económico no debe quedar reducido a consignas ideológicas. “La gente tendría que pensar en sus propios intereses. Si se queda sin trabajo, no hay teoría que le sirva. Vivimos para trabajar y vivir mejor. No para resignarnos”, sostuvo.
La advertencia final fue contundente: si no hay un cambio de rumbo que recupere el mercado interno y proteja la producción nacional, el entramado pyme seguirá achicándose. “Estamos en vía de extinción si no cambia el modelo económico. Y cuando desaparece una pyme, no desaparece solo una empresa: desaparecen empleos, familias y proyectos de vida”, concluyó.