¿Qué les pasa a los adolescentes? Claves para entender una etapa atravesada por la virtualidad y la falta de diálogo

En su columna quincenal, la psicóloga Valeria Baldoncini analizó las problemáticas que atraviesan hoy las adolescencias. Planteó que el malestar no puede pensarse sin revisar el rol de los adultos, la sobreexposición a la virtualidad y la dificultad para poner límites. “Es un trabajo diario y agotador para los padres”, afirmó.

La pregunta aparece cada vez con más frecuencia en consultorios, escuelas y hogares: ¿qué les pasa a los adolescentes? Para la psicóloga Valeria Baldoncini, el interrogante no puede responderse señalando únicamente a los jóvenes. “No se las estamos dejando tan fácil. El mundo que construimos los adultos también los atraviesa”, sostuvo en su columna sobre psicología.

Desde el inicio, la especialista aclaró que hablar de adolescencia implica trabajar con generalidades. “Cada caso es singular. Este no es un espacio terapéutico, pero sí podemos pensar algunas cuestiones que se repiten”, explicó.

Uno de los primeros puntos que remarcó tiene que ver con el lugar de los adultos. Según señaló, muchas consultas llegan al consultorio con un planteo centrado exclusivamente en el hijo o la hija. “Vienen los padres y presentan el problema como si fuera solo del adolescente. Pero cuando uno empieza a escuchar, aparecen dificultades de comunicación muy profundas en la familia”, indicó.

Incluso reveló un dato que, lejos de ser anecdótico, muestra un cambio de época: “Hoy los adolescentes vienen a quejarse de que sus padres no les hablan. Dicen que están siempre con el teléfono o trabajando”. En ese sentido, Baldoncini advirtió que la virtualidad atraviesa a toda la sociedad, no solo a los jóvenes. “Vivimos en el mundo del ‘ya está’, del tip para ser feliz, del éxito inmediato. No se habilita transitar la angustia, cuando la angustia es necesaria y forma parte de la vida”, afirmó.

Angustia, pertenencia y búsqueda de identidad

Para la psicóloga, la adolescencia es un momento clave en la construcción psíquica. “No es una cuestión etaria que marca el DNI. Son procesos. En la adolescencia se recapitulan conflictos infantiles y se termina de tramitar algo de la identidad”, explicó.

En esa etapa, la búsqueda de pertenencia es central. Baldoncini cuestionó las miradas que estigmatizan determinadas expresiones juveniles. “Cuando aparecen tribus urbanas o modos de identificarse distintos, rápidamente se los critica. Pero están buscando pertenecer. No es tan distinto al fanatismo por un club de fútbol o una banda”, reflexionó.

A su entender, el problema no es la manifestación en sí, sino la falta de adultos que se ocupen de entender qué está diciendo ese síntoma. “Muchos adultos no están pudiendo o no se ocupan de entender. Y eso lleva trabajo”, señaló.

El desafío de poner límites

Uno de los ejes más fuertes de su análisis estuvo puesto en la dificultad actual para sostener la asimetría entre padres e hijos. “El día que te convertiste en amigo de tu hijo, dejaste de ser padre. Es una relación asimétrica. Ellos encuentran la simetría entre pares, no con los adultos”, afirmó.

La especialista observó que hoy aparecen escenas donde los límites se diluyen: padres que compiten con sus hijos en la consola de videojuegos o decisiones que evitan cualquier frustración infantil. “Es del adulto hacia el niño. Si el adulto se corre, el chico queda sin referencia”, explicó.

En ese marco, sostuvo que educar implica negociar, pero no renunciar al rol. “Es un trabajo diario, agotador. Hay que reinvertir tiempo. Si el chico está todo el día en la computadora, preguntarse qué está mirando, qué juego es, quiénes participan. No es prohibir por prohibir, es involucrarse”, detalló.

Tecnología y terceridad

Consultada sobre el uso de herramientas como el chat GPT en adolescentes, Baldoncini fue clara: “No reemplaza la terceridad”. En psicoanálisis, la terceridad refiere a la presencia de un otro que media y posibilita la construcción simbólica. “Hablar con una inteligencia artificial es como hablar con el espejo. Te devuelve lo que ya sabe de vos. Si buscamos resolver el problema de la comunicación ahí, tenemos un problema mayor”, advirtió.

No obstante, evitó demonizar la tecnología. “Como todo, el problema es el abuso. La tecnología abrió el mundo, pero si sustituye el vínculo, nos deja más aislados”, señaló.

Una sociedad más individualista

En su reflexión final, la psicóloga amplió la mirada hacia lo social. “Vivimos en una cultura que empuja hacia el ‘yo, yo, yo’. Se habla mucho de narcisismo, pero para llegar a un diagnóstico hay que escuchar mucho. Lo que sí vemos es una tendencia fuerte a la individualidad”, sostuvo.

Esa lógica, según planteó, impacta directamente en las adolescencias. “Si el mensaje es que lo único importante es lo propio, el otro deja de existir. Y la base de cualquier construcción, familiar o social, es la comunicación”, concluyó.

Para Valeria Baldoncini, el desafío es colectivo. No se trata de encontrar culpables sino de asumir responsabilidades. “Los adolescentes hacen ruido. Y ese ruido hay que escucharlo. Es una oportunidad para revisar qué estamos construyendo como adultos”, afirmó.

En un contexto complejo, donde el trabajo, la virtualidad y las transformaciones culturales modifican los vínculos, la especialista insiste en un punto central: hablar, escuchar y sostener el rol adulto siguen siendo herramientas fundamentales para acompañar una etapa decisiva en la vida de cualquier persona.