Reforma laboral: Eduardo Toniolli advirtió que el proyecto “facilita despidos y consolida un modelo de exclusión”

El dirigente del Movimiento Evita cuestionó el tratamiento “exprés” de la iniciativa en Diputados y sostuvo que no apunta a generar empleo sino a debilitar derechos. También pidió una autocrítica del campo popular y llamó a construir una alternativa política.

En el marco del debate por la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, el dirigente del Movimiento Evita y ex diputado nacional Eduardo Toniolli expresó duras críticas al proyecto que se tratará en la Cámara de Diputados y aseguró que representa “un retroceso claro en materia de derechos laborales”.

“Es un intento, en un momento de recesión provocada por una decisión política del propio Gobierno, de facilitar despidos y disciplinar a los trabajadores”, afirmó Toniolli en diálogo con este medio.

Para el referente social, el argumento oficial de que la reforma generará empleo es engañoso. Recordó que ya durante 2024, con la aprobación de la Ley Bases, se incorporaron modificaciones al régimen laboral. “Nos dijeron que eso iba a dinamizar la contratación y no ocurrió. Ahora vuelven con lo mismo, pero más profundo”, señaló.

Recesión y modelo económico

Toniolli enmarcó la reforma dentro de un modelo económico que, a su entender, prioriza la apertura indiscriminada de importaciones y la valorización financiera por sobre la producción nacional.

“No estamos ante una recesión que surgió por impericia. Es una decisión política. Se eligió enfriar la economía y en ese contexto buscan reducir costos laborales”, sostuvo.

En relación con la crisis industrial y el cierre de pymes, consideró que el problema no puede atribuirse exclusivamente a la competencia externa. “La Argentina tiene una estructura productiva con enormes capacidades. Pero si tenés un gobierno que abre las importaciones sin ningún tipo de defensa, mañana lo van a hacer con China, con Estados Unidos o con quien sea. Así no hay industria que resista”, planteó.

También advirtió sobre el impacto de acuerdos internacionales que, según explicó, pueden condicionar durante años la política productiva del país. “Se firman compromisos que después limitan cualquier posibilidad de desarrollo industrial autónomo”, afirmó.

Autocrítica y disputa política

El dirigente del Movimiento Evita también realizó una reflexión hacia el interior del campo nacional y popular. Reconoció que, si bien el período 2003-2015 permitió avances en inclusión y derechos, hubo límites que no se resolvieron.

“Hubo una mirada autocomplaciente. Se ampliaron derechos, se incluyó a millones de argentinos, pero quedaron sectores por fuera. Y muchas veces se instaló la idea de que esos derechos eran privilegios de algunos”, señaló.

Para Toniolli, esa falta de resolución estructural alimentó un clima de fragmentación social. “Empieza la guerra de los de abajo con los de abajo. Mientras no haya una alternativa clara y una autocrítica profunda, es difícil que una parte de la sociedad le dé la espalda a este experimento”, afirmó.

En ese sentido, describió a la oposición como fragmentada, aunque reconoció que el núcleo más consolidado sigue siendo el peronismo. “Pero es un peronismo que viene de un fin de ciclo y que todavía tiene que reconstruirse”, sostuvo.

El rol de la CGT y el movimiento obrero

Consultado sobre las críticas a la CGT por el momento elegido para convocar al paro, Toniolli pidió no perder de vista el foco del conflicto. “Todas las críticas son válidas, pero no hay que equivocarse sobre dónde apuntar. El responsable de esta política es el Gobierno”, remarcó.

También señaló que los sindicatos enfrentan una situación compleja, con bases heterogéneas y un escenario político polarizado. “Muchos trabajadores que hoy están en la calle votaron a Javier Milei. Los gremios tienen que maniobrar en ese contexto, sostener legitimidad interna y al mismo tiempo defender derechos”, explicó.

Para el dirigente, no se puede exigir al movimiento obrero que resuelva problemas que la política no ha sabido encauzar. “La organización sindical cumple su rol, pero la construcción de una alternativa es una tarea más amplia”, indicó.

Un debate que excede lo laboral

Toniolli consideró que la reforma laboral no es un hecho aislado sino parte de un programa más amplio que incluye reformas estructurales en distintos ámbitos. “No es solo una ley laboral. Es un modelo que redefine el vínculo entre capital y trabajo y que consolida un esquema de exclusión”, afirmó.

En ese marco, llamó a sostener la movilización y el debate público. “No hay que resignarse. Hay que dar la discusión en el Congreso, en la calle y en cada lugar de trabajo”, concluyó.