El festival independiente, que se realizará en febrero, comenzó una campaña de financiamiento a través de la preventa de remeras y la convocatoria a comercios, industrias y empresas para que se sumen como auspiciantes. En diálogo con Enlace de Noticias, Lula, integrante y organizadora del encuentro, explicó cómo se preparan para una nueva edición y destacó la importancia de sostener los espacios culturales y el trabajo de los artistas.
El festival circense Esther Estelar ya comenzó a preparar su octava edición y puso en marcha una campaña para reunir los recursos necesarios para llevar adelante una propuesta que, con el paso de los años, trascendió las fronteras de Pueblo Esther y se convirtió en un encuentro de alcance regional e internacional. La iniciativa contempla dos vías principales de colaboración: la preventa de remeras del festival y la convocatoria a comerciantes, empresarios e industrias que quieran participar como auspiciantes.
En diálogo con el programa Enlace de Noticias, Lula, integrante y organizadora de Esther Estelar, explicó que el encuentro se realizará en febrero y que la fecha que manejan para esta edición es el 19 y 20. Aunque todavía trabajan en la programación artística, los preparativos ya están en marcha: la organización comienza a planificar el festival desde septiembre, con una tarea que incluye la selección de artistas, la logística, el armado de escenarios, las luces, el sonido y la preparación de los talleres abiertos a la comunidad.
“Estamos con la idea de llevar adelante la octava edición. El año pasado fue increíble, porque un poco lo que tiene este festival, la semilla y el alma del festival, es el encuentro”, contó Lula. Para la organizadora, la identidad de Esther Estelar está estrechamente vinculada con el anfiteatro de la ciudad, entendido como un espacio público donde la comunidad puede reunirse, compartir y participar de una propuesta cultural colectiva.
La elección de febrero también forma parte de esa identidad. La organización busca mantener el encuentro durante el verano, en una fecha que conserva el espíritu festivo del carnaval y funciona como una despedida de la temporada estival. El objetivo es que el festival vuelva a convocar a familias, artistas y público de distintas localidades alrededor del circo, la música y el humor.
Una campaña para que el festival pueda sostenerse
Detrás de la propuesta artística existe un trabajo organizativo que se extiende durante varios meses y que requiere recursos para pagar a los artistas, contratar servicios y montar la infraestructura necesaria. Por eso, la organización decidió ampliar la búsqueda de apoyos y convocar al sector privado, además del acompañamiento estatal que recibe habitualmente.
Lula destacó que el municipio constituye un respaldo fundamental para que el festival pueda realizarse y mencionó también el acompañamiento que reciben desde el área de Cultura de la provincia. Sin embargo, explicó que el sostenimiento de una iniciativa independiente de estas características requiere sumar otras fuentes de financiamiento, especialmente en un contexto económico complejo para el sector cultural.
“Nosotros proponemos esto y necesitamos que nos apoyen tanto desde el sector público, que viene a ser el Estado, tanto en el municipio como en la provincia, como también desde el sector privado”, señaló.
La convocatoria está dirigida a comercios de distintos rubros, distribuidoras, locales de ropa, kioscos, empresas de transporte, areneras e industrias, sin importar su tamaño. La propuesta es que puedan realizar un aporte económico para colaborar con la organización y, a cambio, obtener visibilidad en los materiales de difusión del festival.
Los auspiciantes podrán aparecer con sus logos en los flyers, los programas de mano y los afiches, además de integrar la difusión que se realiza a través de la radio, la televisión y otros canales de prensa. También está prevista la posibilidad de nombrar a los colaboradores durante los espectáculos y organizar sorteos.
La invitación no se limita a los establecimientos radicados en Pueblo Esther. La organización busca también la participación de empresas y comercios de otras localidades, teniendo en cuenta que Esther Estelar convoca a público y artistas de distintos puntos de la región.
“En esta nota queríamos justamente avisarles, contarles y abrir esta ventana para que los locales de Pueblo Esther, sea un kiosco, un local de ropa, una distribuidora o una empresa grande, puedan sumarse y apoyar el festival”, explicó Lula.
La organizadora señaló que el contacto con posibles auspiciantes se realiza de manera directa, tanto a través de visitas a los comercios como mediante correos electrónicos y gestiones con empresas de mayor tamaño. La intención es construir una red de apoyos que permita distribuir el esfuerzo económico y dar continuidad a una propuesta cultural que necesita meses de preparación.
Preventa de remeras: cómo colaborar con Esther Estelar
La segunda iniciativa de financiamiento es la preventa de las remeras violetas del festival. Se trata de un diseño que ya había tenido una buena recepción en la edición anterior y que la organización decidió volver a ofrecer como una manera de recaudar fondos sin asumir el riesgo económico de producir una gran cantidad de prendas antes de conocer la demanda.
“Estas remeras las hicimos el año pasado, son nuestras terceras remeras y recibieron muchos elogios. Se nos ocurrió hacer una preventa. No nos lanzamos todavía a hacer un montón de remeras porque es un riesgo”, explicó Lula durante la entrevista.
El valor es de 30.000 pesos por remera, independientemente del talle. La organización cuenta con una tabla de medidas para que cada persona pueda elegir la prenda y coordinar posteriormente la entrega. De esta manera, quienes quieran tener la remera también pueden colaborar directamente con el sostenimiento del festival.
Los pedidos se reciben a través del WhatsApp 341-213-0334, contacto de Trompito, integrante del ámbito circense regional. También es posible comunicarse mediante la cuenta de Instagram de Esther Estelar, desde donde se deriva a las personas interesadas al canal de pedidos.
La propuesta busca que las remeras circulen más allá del público habitual del festival y que se conviertan en una forma concreta de acompañar la organización. Cada compra representa un aporte para cubrir parte de los costos que implica producir un encuentro de estas dimensiones.
La campaña, además, abre la posibilidad de que vecinos y vecinas participen aun cuando no puedan involucrarse directamente en las tareas de organización. Comprar una remera o acercar un comercio interesado en auspiciar son dos formas de contribuir a que el festival vuelva a realizarse.
Un festival que también genera trabajo
Uno de los aspectos que Lula destacó durante la entrevista es que Esther Estelar no consiste solamente en una sucesión de espectáculos gratuitos. La realización del encuentro implica contratar artistas, talleristas y trabajadores de distintas áreas, además de coordinar tareas de montaje y acondicionamiento del espacio.
La programación incluye talleres abiertos y gratuitos para la comunidad, previstos habitualmente desde las 19 o 19.30, con propuestas vinculadas a diferentes técnicas circenses. En ediciones anteriores hubo actividades relacionadas con platos chinos, telas, trapecio y otras disciplinas, aunque la organización todavía no adelantó los detalles de la programación para febrero.
Para llevar adelante esas actividades, el festival convoca a artistas y colegas que reciben una remuneración por su trabajo. Lo mismo ocurre con otras tareas necesarias para el funcionamiento del encuentro, entre ellas las vinculadas al bufé y al montaje de las estructuras.
“Los talleristas son artistas y colegas nuestros, para los cuales esa es una fuente de trabajo. Con lo que aportan las empresas apoyando el festival o comprando la remera, también estamos apoyando esos espacios laborales porque se les pagan las horas a las personas que están haciendo los talleres”, sostuvo Lula.
La organizadora también mencionó la participación de trabajadores de Obras Públicas, que colaboran con el armado de la infraestructura. Así, la realización del festival moviliza una red de personas que aportan diferentes saberes y tareas para que el encuentro pueda desarrollarse.
En ese sentido, Lula planteó la necesidad de reconocer la cultura como una actividad profesional y no solamente como una expresión recreativa. La posibilidad de sostener el festival depende, en parte, de que el trabajo de quienes lo hacen posible pueda ser remunerado.
“Entender y seguir sosteniendo que la cultura es una profesión y es trabajo”, resumió.
El anfiteatro como lugar de encuentro y participación comunitaria
La elección del anfiteatro no es un detalle secundario para la organización. Según explicó Lula, el festival nació alrededor de ese espacio público y conserva como objetivo central generar un punto de encuentro para la comunidad. La propuesta busca que personas de distintas edades puedan acercarse, disfrutar de los espectáculos y participar de actividades sin que el acceso económico sea una barrera.
La intención es mantener la estructura de viernes y sábado, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. La organización contempla, además, alternativas para trasladar parte de las actividades al Centro Cultural si el tiempo no acompaña. En una edición anterior, recordó Lula, algunas propuestas tuvieron que reubicarse y la jornada terminó desarrollándose entre ambos espacios.
“Lo importante es que el encuentro suceda. Por eso siempre tenemos un resguardo con el Centro Cultural”, explicó.
La planificación contempla las dificultades que pueden aparecer cuando se organiza un festival al aire libre, especialmente porque los artistas invitados tienen compromisos y fechas previamente acordadas. Contar con una alternativa permite sostener la programación sin depender exclusivamente de las condiciones meteorológicas.
La organización también busca fortalecer la continuidad de los talleres circenses durante el año, para que el festival no sea una experiencia aislada, sino parte de un proceso de aprendizaje y participación artística que tenga presencia permanente en la ciudad.
Los talleres de circo y la formación de nuevas generaciones
Durante la entrevista, Lula contó que desarrolla distintas propuestas de formación circense en Pueblo Esther y que algunos de esos espacios están destinados a niñas, niños, jóvenes y personas adultas. La continuidad de los talleres permite que quienes se acercan por curiosidad puedan desarrollar habilidades, profundizar su práctica y participar de nuevas experiencias artísticas.
Entre las actividades que coordina se encuentra un taller de movimiento para mayores de 16 años, con ejercicios de flexibilidad, fuerza, movilidad y danza. También brinda clases de acrobacia aérea para niñas y niños, además de grupos para adultos. En el Centro Cultural funciona, por otra parte, una propuesta de circo destinada a jóvenes.
A esas iniciativas se suma la formación que se desarrolla en el club CAJU, donde Lula lleva adelante clases para chicos y chicas de distintas edades. La organizadora destacó el crecimiento de estos espacios y la importancia de que puedan sostenerse en el tiempo.
La continuidad es clave para que quienes comienzan una actividad puedan perfeccionarse, encontrar nuevos intereses y construir vínculos con otras personas. También permite que aparezcan nuevas generaciones de artistas que, en el futuro, puedan participar de la organización y la programación del propio festival.
En ese proceso, Esther Estelar funciona como una instancia de encuentro entre quienes se forman durante el año y artistas que llegan desde otros lugares. El festival ofrece la posibilidad de conocer diferentes disciplinas, compartir experiencias y acercarse al circo desde una perspectiva colectiva.
Lula señaló, además, que el desarrollo cultural de la ciudad necesita propuestas sostenidas tanto desde las políticas públicas como desde iniciativas privadas. El objetivo es que los espacios de formación no dependan únicamente de esfuerzos individuales, sino que puedan integrarse a una oferta cultural más amplia.
Una convocatoria abierta para garantizar la continuidad
La preparación de la octava edición de Esther Estelar ya está en marcha, aunque la organización mantiene en reserva los detalles de la programación artística. Lula adelantó que habrá propuestas y sorpresas, pero prefirió no anticipar nombres ni actividades hasta que llegue el momento de presentarlas.
Mientras tanto, la prioridad es reunir los recursos que permitan sostener el festival y garantizar que la propuesta vuelva a ocupar el anfiteatro durante febrero. La preventa de remeras y la convocatoria a auspiciantes forman parte de ese trabajo anticipado, que busca sumar a la comunidad y al sector privado a una iniciativa cultural independiente.
La invitación está dirigida tanto a quienes quieran colaborar con una compra como a los comercios, empresas e industrias que puedan realizar aportes económicos y participar de la difusión del encuentro. Para la organización, cada contribución ayuda a sostener los espectáculos, los talleres gratuitos y las fuentes de trabajo que se generan alrededor del festival.
En un escenario complejo para el sector cultural, Esther Estelar apuesta a ampliar sus redes de apoyo para mantener una propuesta que reúne circo, música y humor, y que se construye durante meses antes de llegar al público. La continuidad del encuentro depende de esa tarea colectiva: artistas, trabajadores, instituciones, comercios y vecinos que hacen posible que el anfiteatro vuelva a convertirse en un espacio compartido.
Cómo colaborar con Esther Estelar
- Preventa de remeras: $30.000 por unidad, sin distinción de talle.
- Pedidos por WhatsApp: 341-213-0334.
- Contacto para auspiciantes: a través de la cuenta de Instagram de Esther Estelar.
- Próxima edición: prevista para el 19 y 20 de febrero, según lo informado por la organización.





