En el cuarto episodio, Andrea Lipari convoca a compartir la palabra como quien comparte el pan, en un viaje que va desde los recuerdos de infancia hasta la poesía de Marta Zamarrita, pasando por las memorias de Malvinas y la dictadura. Con poemas, canciones y la invitación a leer y escribir para que el testimonio de nuestros mundos no se pierda.
Andrea Lipari abre las puertas de Herbario Sonoro con una pregunta íntima y colectiva a la vez: ¿quién te contagió el amor por la lectura o la escritura? ¿Con qué libro sentís que naciste como lector, lectora, lectore?
A partir de esa interrogación, el cuarto episodio del podcast —emitido en Radio Enlace— se convierte en una celebración de la palabra compartida. Lipari evoca la imagen del lector generoso, aquel que comparte lo que lo constituye, lo que atesora, como quien ofrece pan tibio “de boca en boca”. Con la prosa de Alberto Szpunberg como guía, propone buscar un cuaderno, un amigo, y hacer circular la palabra crujiente, los saberes, lo que hace feliz.
En el mes de la memoria, con fechas tan significativas como los 50 años del golpe cívico-militar-eclesiástico y el 2 de abril, el episodio se detiene en las actividades que permiten que nuevos relatos, viejas obras silenciadas y testimonios vuelvan a circular. Lipari recomienda la muestra Archipiélago en el Museo de la Memoria, donde María Blanco bordó fragmentos del diario que Marcelo Calitri escribió en Malvinas con 19 años, y que recuperó cuatro décadas después.
El corazón del episodio es un rescate: la poeta entrerriana Marta Zamarrita, creadora de la primera cátedra de derechos humanos en plena etapa menemista, cuya vida y obra llegaron a Lipari de boca en boca, y que ahora ella comparte. Tres poemas de Zamarrita resuenan en el podcast: Mujeres, Algún insomne y Deuda sin fin, este último dedicado a los alumnos de Concordia desaparecidos, cuyos nombres la poeta no quiso callar.
Con la música de Dona Ivone Lara y Silvio Rodríguez, Herbario Sonoro cierra con una invitación: a los talleres de lectura y escritura presenciales en el Centro Cultural Hermes Binner de Pueblo Esther, y a seguir leyéndonos, para que el testimonio de los mundos y las palabras no se pierda.