En una columna semanal de política internacional, la experta Adriana “La Tana” Rossi desmenuza los movimientos geopolíticos de Estados Unidos bajo la administración Trump, desde Venezuela hasta Argentina, y advierte sobre los riesgos de una diplomacia basada en intereses económicos y militares.
En su habitual espacio de análisis geopolítico, la reconocida analista internacional Adriana “La Tana” Rossi abordó esta semana la creciente intervención de Estados Unidos en América Latina, un fenómeno que, según señaló, responde a una estrategia de reconfiguración del orden mundial y a la búsqueda de recursos estratégicos y ventajas económicas.
“El orden internacional que conocimos ya se cayó”, afirmó Rossi de entrada, para luego desarrollar su visión de un posible escenario bipolar en el que Estados Unidos buscaría consolidar su influencia sobre todo el hemisferio occidental, incluyendo a América Latina, Groenlandia e incluso Islandia, un país que –según recordó– fue mencionado por Donald Trump en un discurso por su ubicación en la plataforma continental americana.
En este nuevo tablero geopolítico, Rossi identificó tres grandes bloques: el liderado por Estados Unidos, el encabezado por China –con influencia en el sur de Asia y parte de África– y un tercer eje alrededor de Rusia, al que le quedaría Europa, aunque admitió que esto último es aún una hipótesis de difícil concreción.

Venezuela: una “telenovela” en transición
Uno de los focos principales de la intervención estadounidense, según Rossi, es Venezuela. Allí, tras la ruptura diplomática de 2019, se está restableciendo la relación con el envío de una responsable de negocios a Caracas. “Corina Machado logró conquistar el corazón de Trump”, reveló la analista, explicando que el acercamiento se produjo luego de que la opositora le obsequiara su medalla del Premio Nobel, un gesto que –aunque simbólico– habría cambiado la postura del mandatario estadounidense.
No obstante, Rossi advirtió que la intención detrás de este acercamiento es clara: “De querer arrebatar la presidencia venezolana”. Y agregó: “Veremos cómo sigue la novela venezolana. Eso siempre es muy complicado, la telenovela venezolana”.
Cuba y el fantasma de la Guerra Fría
Otro punto crítico es Cuba, declarada por Trump como “un peligro inédito, inusual y extraordinario”. Rossi recordó que la isla sufre un bloqueo económico desde hace décadas y que históricamente dependió del petróleo venezolano, mexicano y ruso. Sin embargo, destacó que tanto China como Rusia han salido en defensa del gobierno cubano, ofreciendo apoyo político y económico.
“Eso lo frenó a Trump a hacer una intervención como la que terminó ejecutando en Venezuela”, opinó. La analista hizo un paralelo histórico con la crisis de los misiles de 1962, cuando el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear, y subrayó que Washington no olvida el papel estratégico de la isla.

Argentina: puertos, aviones secretos y sospechas
Quizás uno de los segmentos más reveladores de la columna fue el referido a Argentina. Rossi narró la llegada secreta de un avión estadounidense –procedente de una base en Maryland– que aterrizó primero en Buenos Aires y luego en Ushuaia. “Nadie sabía”, insistió, y vinculó ese arribo con una intervención gubernamental en el puerto de la ciudad fueguina ocurrida 72 horas antes.
“Se sospecha que posiblemente se le quiere dar al puerto de Ushuaia como si fuera un puerto compartido entre Argentina y Estados Unidos”, alertó. Según su análisis, este puerto sería clave para la seguridad nacional estadounidense, al permitir el tránsito entre el Pacífico y el Atlántico, el acceso a las Islas Malvinas y la proyección hacia la Antártida, un territorio rico en recursos y de valor estratégico mundial.
Una mirada crítica sobre la diplomacia de Milei
Rossi también se refirió a la política exterior del presidente argentino Javier Milei, a la que calificó de “desastrosa”, según lo que le habrían transmitido incluso diplomáticos de carrera. “Milei es un adorador de Trump, un seguidor de Trump”, afirmó, y explicó que el apoyo económico que recibe desde Washington le permite mantener el rumbo a pesar del descalabro social y económico interno.
La analista cuestionó además la decisión de Milei de suspender la formación de diplomáticos: “No cualquiera puede ser diplomático”, recalcó, y advirtió que en la actual lógica de la administración Trump prima el interés económico sobre la ideología o la preparación profesional.
Una trayectoria que avala el análisis
Ante algunos cuestionamientos en redes sociales sobre su formación, Rossi compartió parte de su vasta trayectoria: de origen italiano, vivió en Suiza, Ecuador y Argentina, trabajó como docente universitaria y dirigió una ONG de derechos humanos. Su especialización en geopolítica del narcotráfico la llevó a investigar en Colombia durante la época de Pablo Escobar, donde entrevistó desde campesinos cocaleros hasta sicarios y autoridades. “Para entender la lucha antinarcóticos hay que ponerse a estudiar la doctrina militar estadounidense”, explicó.
Además, cuenta con un doctorado en filosofía, herramienta que –según dijo– le brinda instrumentos valiosos para el análisis político.
Conclusión: América Latina entre la presión y la resistencia
Al cerrar su columna, Rossi anticipó que, con el respaldo de Trump, la gestión de Milei se extenderá “para rato”, y criticó a la oposición argentina por seguir enfrascada en disputas internas mientras “nos están pasando elefantes por la ventana”.
La analista concluyó con una reflexión sobre el momento electoral que vive la región: “Eso va a marcar también”, señaló, refiriéndose a los comicios que se vienen en varios países latinoamericanos.
Mientras tanto, la intervención estadounidense –ya sea a través de presiones diplomáticas, acuercos económicos o movimientos militares discretos– sigue reconfigurando el mapa de influencias en lo que Rossi considera un nuevo orden mundial en gestación, donde América Latina juega un papel clave, pero no siempre desde una posición de poder.