En su columna de política internacional, la analista Adriana Rossi analizó el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y advirtió sobre sus implicancias geopolíticas, económicas y militares a nivel global.
La analista internacional advirtió que la tregua en Líbano es frágil y que Estados Unidos e Irán negocian bajo amenaza constante. También criticó el pacto que Javier Milei firmó con Israel y el traslado de la embajada argentina a Jerusalén. “Milei no sabe ni cómo se reza en el Muro de los Lamentos”, dijo.
Adriana Rossi arrancó la columna con una imagen cotidiana pero inquietante. Se levanta cada mañana y lo primero que hace es ver si tiraron bombas o no. “Esto es minuto a minuto”, explicó. La semana pasada hubo un alto el fuego entre Israel y el Líbano. Israel lo incumplió. Sigue bombardeando. “La paz está lejita todavía”, resumió.
Rossi explicó que hay conversaciones en Washington entre representantes de Israel y del Líbano. Pero el problema se llama Hezbollah. No es solo un grupo armado. También es un partido político con bancas en el Parlamento libanés. “Deberían entregar las armas. No creo que estén tan dispuestos”, dijo la analista. Israel quiere pacificar la zona sur del Líbano para concentrarse en su objetivo real: golpear a Irán.
La estrategia de Estados Unidos e Israel es clara. Dividir el conflicto. Por un lado, negocian con el Líbano. Por el otro, mantienen la presión sobre Irán. “Se desdobla la situación”, explicó Rossi. Así facilitan las cosas para Washington.
El Estrecho de Hormuz sigue bloqueado. Un día lo bloquea Irán. Al otro día, lo bloquea Estados Unidos. Los buques de guerra, petroleros y de carga están paralizados. “Es un arma de confrontación”, dijo Rossi. Y agregó un dato revelador: el Departamento de Defensa de Estados Unidos ahora se llama Departamento de Guerra. Su lema: imponer la paz a través de la fuerza. “La paz americana”, ironizó.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán se juegan en dos días. Se reúnen en Pakistán. Cuando termine la reunión, termina el alto el fuego. Mientras tanto, Estados Unidos sigue llevando más militares a la zona. Nadie sabe si habrá invasión terrestre o solo ataques aéreos. “Lo vamos a saber mañana a la noche”, dijo Rossi.
Trump maneja un discurso contradictorio. Dice que las negociaciones van “fabuloso”. Después tira una bomba. “Las palabras no acompañan a las situaciones”, criticó la analista.
Los objetivos de Estados Unidos son dos: cambiar el régimen iraní y quedarse con su uranio enriquecido. China ya salió al cruce. Dijo que no se le puede negar a ninguna nación el uso de energía atómica con fines civiles. “China se alió con Irán en ese punto”, señaló Rossi.
Mientras tanto, en Irán, el ayatolá Khamenei no aparece. De vez en cuando hay un escrito, pero no se lo ve en público. Nadie sabe si está en condiciones de gobernar. La Guardia Revolucionaria, el Parlamento y el gobierno pujan por el poder. “No se dice, pero puede haber un encontronazo interno”, especuló Rossi.
Trump quiere resolver rápido. “Se tiene que sacar el quilombo de encima”, dijo la analista. Por dos razones. Primero, es peligroso. Segundo, le insume energía que quiere usar en América Latina.
Rossi también analizó el papel de Argentina. Javier Milei viajó por tercera vez a Israel. Lloró en el Muro de los Lamentos. Pero lo hizo mal. Apoyó todo el cuerpo contra el muro. Solo se toca con las manos. “No sabe ni cómo se llora o se reza en el Muro de los Lamentos”, criticó.
Peor aún: Milei firmó el Pacto de Isaac con Israel. Un acuerdo de cooperación comercial, diplomática y de seguridad. “Blanquea una situación que ya existía”, dijo Rossi. El Mossad ya opera en Argentina. El pacto lo deja a la vista. Y Milei declaró que Argentina está en guerra contra Irán. “Puede involucrar al país en situaciones indeseables”, advirtió.
Rossi comparó el discurso de Milei con el de Trump. Dijo que ambos plantean que con algunas civilizaciones no se puede convivir. “O nos exterminan a nosotros, o terminamos nosotros con los otros”, resumió. Y lanzó una advertencia: “Leamos qué fue el fascismo en Alemania. Muchos de estos discursos se acercan muchísimo”.
También cuestionó el traslado de la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén. Pocos países lo hicieron: Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Fiji, Papúa Nueva Guinea. Jerusalén es una ciudad internacional, declarada así por Naciones Unidas. Es la cuna de las tres religiones: judaica, cristiana y musulmana. “Trasladar la embajada es reconocer a Jerusalén como capital de Israel. Y no lo es”, sentenció.
Rossi cerró con un tema que quedó pendiente: América Latina. Estados Unidos diseñó una nueva doctrina militar. Incluye intervención directa. Ya hubo un bombardeo en Ecuador, en la frontera con Colombia. Lo hicieron efectivos norteamericanos. El objetivo era una cueva de narcos. Terminó siendo una granja lechera. China también salió a denunciar. “Los chinos son más diplomáticos, pero están empezando a perder la paciencia”, concluyó Rossi.
La columna dejó una frase flotando. En dos días se define el futuro de Medio Oriente. Y Argentina, con Milei a la cabeza, ya eligió su lugar en el tablero.




