El doctor Jorge Kohen analizó el impacto de las reformas laborales, la inteligencia artificial y el deterioro de las condiciones de trabajo en Argentina desde una perspectiva crítica y sanitaria.
En una nueva columna de opinión en Enlace de Noticias, el doctor Jorge Kohen analizó el impacto de las reformas laborales impulsadas en Argentina, el avance de la inteligencia artificial sobre el mundo del trabajo y la relación entre tecnología, salud laboral y derechos sociales. A partir de la reciente encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, Kohen planteó una crítica profunda al modelo económico actual y sostuvo que el deterioro de las condiciones laborales no responde a errores aislados sino a “decisiones políticas estructurales”.
El médico y especialista en salud laboral señaló que existe una convergencia cada vez más visible entre la Doctrina Social de la Iglesia, los planteos de la Organización Internacional del Trabajo y las corrientes críticas de la epidemiología laboral latinoamericana. Según explicó, los tres enfoques coinciden en una idea central: “el trabajo no puede reducirse a productividad, rendimiento o datos medibles, porque detrás de cada trabajador hay una persona concreta con derechos, salud y dignidad”.
Kohen sostuvo que el actual proceso de transformación tecnológica está modificando profundamente las condiciones de trabajo y advirtió que la inteligencia artificial “puede terminar consolidando mecanismos de control y exclusión” si queda exclusivamente bajo lógica empresarial y financiera. En ese sentido, planteó que los trabajadores deben participar activamente en las decisiones sobre las tecnologías que afectan su salud y sus condiciones laborales. “La prevención genuina requiere participación real de los trabajadores y no modelos de gestión unilateral del riesgo”, remarcó.
“En Argentina se está desmontando el sistema de protección laboral”
Uno de los ejes más críticos de la columna estuvo centrado en el escenario político y laboral argentino. Kohen afirmó que las reformas impulsadas por el gobierno nacional representan “un proceso deliberado de desmantelamiento de derechos laborales históricos” y vinculó ese escenario con la reciente aprobación de la Ley 27.802 y las modificaciones impulsadas mediante decretos presidenciales.
“El problema no es solamente jurídico o económico. Lo que se está redefiniendo es qué sufrimiento se reconoce y cuál se invisibiliza”, planteó. Según explicó, las reformas sobre el sistema de riesgos del trabajo y los baremos de incapacidad reducen el reconocimiento de enfermedades y daños laborales bajo criterios financieros. “Cuando la lógica económica define qué daño es indemnizable y cuál no, la técnica deja de ser neutral y se convierte en ideología”, sostuvo.
En ese marco, Kohen cuestionó el funcionamiento estructural de las ART y aseguró que el modelo actual “obtiene rentabilidad precisamente sobre el daño que no previene”. El especialista señaló que detrás de las estadísticas de enfermedades y muertes laborales existe una dimensión económica que suele quedar fuera del debate público. “El sufrimiento laboral no es accidental: es producido”, afirmó.
La reflexión también incluyó una fuerte crítica al paradigma neoliberal contemporáneo. “Hay un sistema que convierte los derechos en costos y el daño humano en rentabilidad”, expresó Kohen, retomando conceptos de la encíclica papal para cuestionar la subordinación de las personas a la lógica de mercado.
Tecnología, tristeza social y acción colectiva
Otro de los conceptos desarrollados durante la columna fue el de “tristeza social contemporánea”, una categoría que Kohen viene trabajando en publicaciones anteriores y que vinculó con la precarización laboral, el aislamiento y la fragmentación de los vínculos colectivos.
“La tristeza no es solamente un problema individual o psicológico. Tiene causas sociales, económicas y laborales”, explicó. Según planteó, las condiciones actuales de trabajo producen incertidumbre permanente, miedo y autoexigencia extrema, especialmente en contextos atravesados por plataformas digitales, automatización y flexibilización laboral.
Frente a ese escenario, Kohen defendió la necesidad de reconstruir espacios colectivos y formas de organización social. “Estar juntos, producir juntos y luchar juntos también es una forma de cuidar la salud”, afirmó.
En la parte final de su análisis, el médico recuperó la experiencia de las empresas recuperadas argentinas como ejemplos concretos de organización alternativa del trabajo. Mencionó casos históricos como Zanón, Brukman, BAUEN e IMPA y sostuvo que esas experiencias demuestran que “otro modo de organizar la producción y la tecnología es posible”.
“Los padecimientos que vivimos no son fatalidades inevitables. Son decisiones políticas y sociales. Y las decisiones que producen daño también pueden reemplazarse por decisiones que produzcan dignidad”, concluyó Kohen.





