María Gabriela Epumer, la Miss Say No More: la historia de una pionera del rock nacional

A 22 años de su muerte, la columna de Martino Tecce Scocco en FM 102.3 repasó la vida y el legado de María Gabriela Epumer, guitarrista, compositora y referente indiscutida del rock argentino. Desde sus inicios con bandas de mujeres hasta su estrecha relación con Charly García, una historia de talento, lucha y sensibilidad.

Una vida con la guitarra al hombro

Nacida el 1 de agosto de 1963 en Villa Devoto, Buenos Aires, María Gabriela Epumer parecía tener el arte en los genes. Bisnieta de un cacique ranquel y nieta del guitarrista Agustín Magaldi, fue también sobrina de Celeste Carballo y hermana del productor Lito Epumer. Su camino musical comenzó en la infancia con clases de piano y ballet, y muy joven se convirtió en música profesional.

Su primera grabación llegó de la mano del disco Con los ojos cerrados de María Rosa Yorio, en plena década del ’70. En paralelo, su formación musical crecía en zapadas con su hermano y en los escenarios del under porteño, donde se abría paso en un ambiente dominado casi exclusivamente por varones.

Rouge y Viudas: mujeres al frente

Junto a Andrea Álvarez (batería) y Claudia Sinesi (bajo), fundó Rouge, un trío pionero conformado íntegramente por mujeres que pronto evolucionó en Viudas e Hijas de Roque Enroll. Con una propuesta alegre, colorida y original, la banda ganó popularidad en un contexto donde las voces femeninas eran, en su mayoría, relegadas a los coros.

Viudas e Hijas grabó discos, llenó shows y dejó canciones icónicas como “Lollipop” y “Bikini a lunares amarillos”, que resonaron en radios y hogares en plena posdictadura. La guerra de Malvinas, con la prohibición de música en inglés, les dio también un espacio inesperado para difundir sus temas propios y consolidarse en la escena local.

Una guitarrista buscada por los grandes

Tras la disolución del grupo, Epumer siguió tocando y componiendo. Participó en proyectos junto a Fito Páez (en la gira de El amor después del amor), con Luis Alberto Spinetta (en Pelusón of Milk) y Mercedes Sosa. En 1995, fundó Maleta de Loca junto a la bajista Claudia Sinesi y también formó parte del dúo A1.

Pero su carrera dio un giro definitivo al integrarse a la banda estable de Charly García, en la etapa Say No More. Charly, que la bautizó como Miss Say No More, encontró en María Gabriela una compañera musical incondicional. Juntos grabaron discos, giraron por el país y tocaron en presentaciones memorables, incluyendo el Unplugged de MTV.

“Nos reelegimos cada vez que hace falta”, decía Epumer sobre su vínculo con Charly. Él, por su parte, escribiría años después en redes sociales: “Todavía en los shows me doy vuelta a buscar tu mirada cómplice. Ojalá tengan tocadiscos en el cielo. Random es mi humilde homenaje a la mejor guitarrista que existió”.

Una despedida inesperada

El 30 de junio de 2003, luego de sentirse mal tras un recital en La Pampa, María Gabriela falleció a los 39 años debido a un edema pulmonar. Su pareja, Sky Belinson (ex guitarrista de Los Redondos), intentó llevarla al hospital, pero no llegaron a tiempo. La pérdida golpeó fuerte al mundo de la música argentina.

En su velorio estuvieron presentes figuras como Charly García, Fito Páez y Spinetta, entre otros. El dolor fue compartido por colegas y público. Epumer no solo fue una gran guitarrista, sino también una figura clave para la visibilidad de las mujeres en el rock, en un tiempo en que había que pelear cada escenario.

Un legado imprescindible

En 2012, la revista Rolling Stone la ubicó entre los 51 mejores guitarristas de la historia argentina. Pero su legado va mucho más allá de las listas. María Gabriela Epumer abrió puertas, dejó huella en la historia grande del rock nacional y demostró, con sensibilidad y potencia, que la música también puede ser territorio de las mujeres.

A dos décadas de su partida, su obra sigue viva. Y como dijo Martino Tecce Scocco en su columna: “Los artistas parten, pero dejan su música para seguir conociendo, para seguir escuchando”.

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