Reforma laboral 2026: Jorge Kohen advierte que el artículo 44 “penaliza la enfermedad del trabajador”

El médico especialista en Medicina del Trabajo cuestionó con dureza el capítulo sobre licencias médicas del proyecto de “Modernización Laboral” que ya cuenta con media sanción del Senado. Sostiene que la iniciativa instala un cambio de paradigma: de la protección del trabajador enfermo al control y la reducción salarial.

La media sanción en el Senado del proyecto de Ley PE-159/25, denominado de “Modernización Laboral”, abrió un fuerte debate en torno al artículo 44 y subsiguientes, referidos a las licencias médicas. Desde Pueblo Esther, el médico laboral Jorge Kohen publicó un extenso análisis crítico en el que advierte que la reforma implica “una redefinición política del estatuto de la enfermedad en el mundo del trabajo”.

Para Kohen, no se trata de una actualización administrativa sino de un cambio estructural en la concepción del derecho a la salud en el ámbito laboral. “La licencia médica deja de ser un derecho derivado de la condición humana del trabajador y del derecho universal a la salud, para convertirse en un evento sospechoso, sometido a auditoría y verificación permanente”, sostiene.

La enfermedad bajo sospecha

Uno de los ejes centrales de la crítica es el desplazamiento desde la protección hacia el control. Según el especialista, el nuevo articulado, bajo argumentos de “eficiencia” y “combate al abuso”, instala la idea de que el trabajador enfermo es ante todo un potencial defraudador.

“El ausentismo no es leído como un indicador del deterioro de las condiciones laborales o del impacto de la precarización, sino como una falla moral del trabajador”, plantea. En esa línea, cuestiona la digitalización de certificados médicos y la interoperabilidad de datos, al considerar que no son herramientas neutras sino mecanismos de “trazabilidad disciplinaria”.

Kohen advierte que la gestión algorítmica de las ausencias puede terminar formando parte del “perfil de desempeño” del empleado, con impacto en evaluaciones, promociones o desvinculaciones. “No es modernización sanitaria: es control digital del cuerpo enfermo”, resume.

Descuentos salariales y “penalización del sufrimiento”

El punto más controvertido, según el análisis, es la posibilidad de reducción salarial ante determinadas licencias por enfermedad, exceptuando patologías graves como oncológicas en estado terminal.

Para el médico laboral, esta disposición constituye “uno de los núcleos más regresivos” de la reforma. “Se instala una lógica brutal: si te enfermás, pagás”, afirma. Y agrega que el salario no es un premio por la presencia física, sino la contraprestación por poner a disposición la fuerza de trabajo.

Desde su perspectiva, el riesgo se traslada desde la organización laboral al individuo. En lugar de revisar las causas estructurales —intensificación productiva, jornadas extensas, riesgos psicosociales— se penaliza la consecuencia.

“El resultado previsible es el presentismo patológico: ir a trabajar enfermo, aumentar accidentes, agravar patologías y cronificar cuadros prevenibles”, advierte. Cita incluso estudios internacionales que señalan que las políticas orientadas a reducir el ausentismo pueden terminar generando más enfermedad y menor productividad.

Invisibilización de las condiciones de trabajo

Otro de los puntos que subraya es la ausencia de una mirada sobre los factores que explican el crecimiento de licencias médicas. “Si aumentan las ausencias, la pregunta debería ser qué está pasando con la organización del trabajo”, señala.

Para Kohen, la reforma fragmenta el fenómeno y lo individualiza, dejando fuera del análisis la precarización contractual, la sobreexigencia cognitiva y el deterioro del poder adquisitivo. “Es más sencillo ajustar el bolsillo que modificar las condiciones laborales”, plantea.

En ese marco, sostiene que la iniciativa se inscribe en un proceso más amplio de reducción de costos laborales, junto con la flexibilización contractual y la limitación de herramientas colectivas de organización sindical.

Impacto sanitario y dimensión ética

Desde la epidemiología crítica, el especialista anticipa consecuencias como mayor subregistro de enfermedades, automedicación, trabajo con patologías infectocontagiosas y deterioro de la salud mental.

También advierte sobre la tensión que puede generarse en la relación médico-paciente. “Se introduce una interferencia mercantil en la práctica clínica. La enfermedad deja de ser un hecho sanitario y se convierte en un evento económicamente sancionable”, sostiene.

Kohen introduce además el concepto de “padecimientos del existir”, desarrollado junto a la psicóloga Marité Colovini, para describir formas de sufrimiento que no siempre se traducen en diagnósticos formales pero que atraviesan la vida laboral contemporánea: angustia persistente, desgaste emocional, miedo a perder ingresos, incertidumbre permanente.

“La reforma ignora deliberadamente esa dimensión existencial del trabajo. Penalizar la enfermedad en este contexto no solo afecta el cuerpo biológico, sino la dignidad de existir como trabajador”, afirma.

Un debate político, no técnico

En su análisis, el médico remarca que la discusión no es meramente técnica sino política. “¿Queremos un sistema que sospeche del trabajador enfermo o uno que investigue por qué enferma?”, plantea como interrogante central.

A su entender, la verdadera modernización debería fortalecer la prevención, proteger ingresos durante contingencias y promover entornos laborales saludables. De lo contrario, advierte, el derecho laboral deja de ser protector y se convierte en un instrumento disciplinario.

“La enfermedad no puede ser penalizada. Convertir la vulnerabilidad en castigo es un retroceso que la historia argentina ya conoce”, concluye.

La reforma laboral, aún pendiente de su tratamiento definitivo, abre así un debate profundo sobre el equilibrio entre productividad, derechos y salud en el mundo del trabajo contemporáneo.