Trump y la nueva fase del intervencionismo global

Adriana “La Tana” Rossi advierte sobre una escalada imperial en América Latina, Medio Oriente, Europa y Asia, y alerta por sus consecuencias para la Argentina y el equilibrio mundial.

En un contexto internacional marcado por tensiones crecientes y conflictos abiertos en distintos puntos del planeta, la analista de política internacional Adriana “La Tana” Rossi trazó un duro diagnóstico sobre el rol de Estados Unidos bajo la conducción de Donald Trump. En su columna, advirtió sobre una política exterior que definió como “abiertamente imperial” y que, según sostuvo, está generando un reordenamiento forzado del tablero global con impactos directos en América Latina.

“Voy a leer la declaración del señor Trump… ninguna nación de la Tierra, en ningún ámbito, puede desafiar nuestra fuerza”, citó Rossi, para luego señalar: “Es una declaración de guerra directamente de un imperio. No esperaba que hubiese una cosa de este tipo”. Para la analista, el tono y el contenido de los mensajes de la Casa Blanca evidencian una etapa de mayor agresividad diplomática y militar.

América Latina en la mira

Rossi sostuvo que la región vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia estadounidense. “Está armando un lío bárbaro en todo el mundo. Venezuela ya sabemos cómo está, y a la Argentina le han entregado en bandeja de plata el país”, afirmó con preocupación. En ese sentido, advirtió que existen publicaciones internacionales que alertan sobre el nivel de injerencia norteamericana en territorio argentino y sobre el riesgo de pérdida de soberanía en áreas estratégicas.

La analista también mencionó amenazas explícitas hacia Panamá, Honduras y Canadá, así como el endurecimiento de políticas migratorias. “Afuera todos, porque el crecimiento en el mundo es el mismo. No podemos seguir así”, expresó al referirse a la quita de protección a migrantes latinoamericanos en Estados Unidos.

Cuba es otro de los focos de tensión. Según Rossi, la isla enfrenta nuevas restricciones energéticas que complican su ya delicada situación económica. “Los cubanos no tienen más petróleo, no les funcionan más los aeropuertos. ¿Cómo van a desarrollar su economía?”, planteó, y agregó que Rusia y China podrían intentar auxiliar a La Habana, aunque bajo el riesgo de una escalada mayor.

Europa y la OTAN: militarización creciente

En el escenario europeo, Rossi describió una fuerte militarización en el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania. “Hay ejercicios militares de gran envergadura en Alemania, son 10.000 soldados de la OTAN”, detalló, y explicó que Polonia proyecta contar con 500.000 efectivos preparados ante un eventual enfrentamiento con Rusia.

“El proceso de paz entre Rusia y Ucrania está estancado”, afirmó, señalando que Moscú exige territorios y condiciones que Occidente no está dispuesto a conceder. En paralelo, mencionó debates internos en la Unión Europea sobre una posible reconfiguración política que permita decisiones más autónomas frente a Washington.

Para Rossi, el conflicto revela la competencia estructural entre potencias: “Rusia compite militarmente, China compite comercialmente. Estados Unidos quiere sostener su supremacía”.

Medio Oriente: Irán e Israel, otro punto crítico

La tensión también se traslada a Medio Oriente. Rossi explicó que uno de los principales desafíos diplomáticos actuales gira en torno al programa nuclear iraní. “Israel dice que no está de acuerdo y que hay que impedir con la fuerza que Irán llegue al enriquecimiento de uranio”, sostuvo.

Sin embargo, señaló que Trump adopta una postura ambigua: “No es que sea favorable a Irán, es que se da cuenta que no es cualquier país. Es una nación con influencia muy grande en Medio Oriente y con recursos para hacerle una vida difícil a Estados Unidos”.

En ese marco, describió además la situación de los territorios palestinos, donde —según denunció— colonos israelíes ejercen presión para forzar desplazamientos. “Les hacen la vida absolutamente imposible. Los obligan a destruir sus propias casas. Eso es algo que yo no puedo entender”, manifestó con crudeza.

China, Taiwán y el Indo-Pacífico

El eje Asia-Pacífico aparece como otro escenario clave. Rossi remarcó que Taiwán busca consolidar su independencia mientras China lo considera parte indivisible de su territorio. “Estados Unidos apoya a Taiwán porque así domina el Indo-Pacífico y acosa a China”, explicó.

Para la analista, el trasfondo es económico y estratégico: “China no es el enemigo, es el competidor que puede poner en tela de juicio la economía de Estados Unidos”. Destacó el crecimiento chino en las últimas décadas y recordó que “sacaron de la pobreza a 700 millones de personas”, además de fortalecer su capacidad militar con tecnología rusa.

En la región, Japón y Corea del Sur se alinean con Washington, lo que aumenta la tensión en el área. “No sabemos cómo va a terminar esta cuestión”, advirtió.

África y el nuevo reparto de poder

Rossi también se refirió al continente africano, escenario de disputas geopolíticas entre potencias tradicionales y emergentes. Mencionó la presencia de China, Rusia, Estados Unidos y Europa, además de la incidencia de grupos vinculados al extremismo islámico.

“Africa es un continente muy rico en alimentos y su propia gente se está muriendo de hambre”, recordó, aludiendo a declaraciones recientes de líderes africanos que cuestionan el modelo de dependencia histórica, especialmente respecto de Francia.

“Hoy entendemos mejor qué es el imperialismo”

A modo de síntesis, Rossi definió la actual política exterior estadounidense como una expresión clara de imperialismo contemporáneo. “Hoy más que nunca podemos entender mejor de qué hablamos cuando hablamos de imperialismo. Es una práctica que se está haciendo visible”, sostuvo.

Y concluyó con una reflexión crítica: “Es un mundo de élites. El resto se puede morir, el resto no siente. No es un mundo para nosotros”.

En un escenario global atravesado por guerras, sanciones, disputas comerciales y reconfiguraciones de alianzas, la lectura de Adriana “La Tana” Rossi advierte que el intervencionismo estadounidense no sólo redefine equilibrios internacionales, sino que impacta de lleno en América Latina y en el futuro político y económico de la Argentina.