Silvio, referente del Foro por la Recuperación del Río Paraná de Pueblo Esther, advirtió que entre 20 y 35 familias de la zona costera ya comenzaron a autoevacuarse de manera preventiva. Con el río correntoso a seis metros por segundo y la posibilidad de que alcance los seis metros de altura, el escenario es “casi catastrófico” para los barrios ribereños. “No sabemos cuánta agua va a venir”, sostuvo.
La crecida del río Paraná dejó de ser una amenaza lejana para los vecinos de la Bajada Barbi. En las últimas horas, el agua avanzó hasta casi la altura de las viviendas y las familias que viven del lado de la costa comenzaron a levantar sus cosas al primer piso, a derivar muebles a casas de familiares y a prepararse para lo que puede ser una evacuación total. Silvio, integrante del Foro por la Recuperación del Río Paraná de Pueblo Esther, describió en Radio Enlace una situación que calificó como “compleja y angustiante”.
“Ante semejante caudal de agua, semejante altura que se le está dando al río, los vecinos acá tenemos que estar evacuándonos. Tuvimos que empezar a levantar las cosas al primer piso y lo que es la parte de abajo, algunas cosas ya las derivamos a las casas de los familiares”, relató. El avance del agua también alcanzó al apoyo escolar que funcionaba en la zona: las maestras tuvieron que llevarse los materiales porque comparten el espacio con las familias que están en riesgo.
El panorama que se avecina no es alentador. “Se habla de cinco a seis metros. Si estamos hablando de seis metros, es casi catastrófico para nosotros porque directamente nos vamos a tener que ir. Ni siquiera se va a poder quedar alguna persona, un familiar a cuidar”, advirtió Silvio. Y explicó qué significaría ese nivel para la geografía del lugar: “Para que conozca la bajada Barbi, la calle que va hacia el Arroyo Frías, el agua llegaría hasta ahí. Toda la parte que es de la costa, la gente que vivimos del lado de la calle para el río, eso va a quedar todo bajo agua”.

Entre 20 y 35 familias en la zona de riesgo
El referente del Foro estimó que la cantidad de familias afectadas en la zona costera ronda entre 20 y 35, aunque aclaró que no maneja un registro exacto. “Cuando vos bajás por la bajada del río Paraná, si doblás a la derecha, tenés más viviendas del otro lado, tenés más vecinos. Hay una zona bastante grande de vecinos”, detalló. La parte alta del barrio no tendría problemas, pero tanto a la izquierda como a la derecha de la bajada hay familias que sí están expuestas.
La decisión de evacuar no es sencilla. Muchos resisten hasta último momento por temor al vandalismo, por no tener a dónde ir o porque el río, si no sube, no se lleva lo poco que tienen. “Uno resiste hasta el final, resiste hasta donde más puede, por un montón de circunstancias. Primero porque puede haber vandalismo, uno puede llegar a perder lo poco que tiene si no sube el río. Y en otras circunstancias también hay familias que no tienen dónde recurrir”, explicó Silvio.
El Estado, entre la presencia y la ausencia
Consultado sobre el trabajo articulado con la Municipalidad, Silvio reconoció que hubo un acercamiento. “La municipalidad está disponible, está trabajando con los vecinos, mandaron asistente social, hay un número anotado de cuántas familias pueden llegar a evacuar. Cuando uno decida irse porque ya la situación no se puede aguantar más, están como primer recurso llamar a la CAU o a los bomberos, y ellos tienen ya los planes de a dónde puede venir la familia, que uno es la iglesia, y hay otros lugares que se están viendo”, detalló.
Sin embargo, su diagnóstico sobre el rol del Estado en general fue duro. “No está preparado el sistema. Esto ya es a niveles provinciales y a nivel nacional. No está preparado el sistema de evacuación. Hay un Estado ausente, municipios presentes pero no con los recursos, y después tenés una provincia ausente. Nunca le han dado importancia, han hecho estructura hacia el centro, pero no hacia los barrios vulnerables”, afirmó.
Silvio también apuntó a la dimensión regional del problema. “Si vos te lo llevás para el lado del norte, hay asentamientos grandísimos sobre la vera del Paraná. No hay recursos. Y ahora pasan estas grandes cosas, esta catástrofe grandísima, y ahora se encuentran todos ahí con la evacuación. Pero no dejamos de ser personas que vivimos a la vera del río por distintas situaciones: porque a uno le puede gustar, porque a uno le puede trabajar del río, otros no tienen circunstancias y tienen que ir a vivir ahí”, reflexionó.

La crecida y el ecosistema: un equilibrio roto
La charla también abordó el impacto de la crecida en el ecosistema del humedal. Silvio explicó que el fenómeno tiene dos lecturas. “Si vemos por el lado favorable, para todo lo que sea la reproducción de peces, flora y fauna, sería un ecosistema muy bueno porque hay reproducciones de pescados, los pescadores podrían vivir de pescados, la flora y la fauna favorece. Pero después está la otra parte: los que han sembrado, los que han llevado el ganado para el lado de las islas, que no es lo habitual porque es un humedal, que es un ecosistema para nuestro bien común, y lo ha invadido el hombre. Él te va a decir que le arruina porque no puede sembrar y no puede criar ganado. Tiene su pro y su contra. Lo ideal sería no invadir lo que no corresponde”, sostuvo.
El referente del Foro también vinculó la crecida con la aparición de animales silvestres en zonas urbanas, un fenómeno que se repitió en distintas localidades de la región. “No es normal que aparezca un ciervo en la ciudad. Es muy probable que la creciente del río en el hábitat que él estaba se encontró inundada, y ellos buscan lugares secos. Eso quiere decir que desde donde apareció, muy probablemente donde él estaba ya está todo inundado”, explicó.
Silvio advirtió sobre un riesgo concreto para los vecinos: la presencia de víboras. “Encontrarnos con la yarará, que es un reptil letal, al lado de la costa, no es normal. Cuando hay grandes bajantes o el río se mantiene en su nivel, ese reptil no está en la costa, está del lado de la isla. Ahora, cuando las islas se inundan, buscan el lado de la ciudad. Hay que tener mucho cuidado. Si alguien es picado, automáticamente tiene que recurrir al SAMCo y el SAMCo derivar urgente, porque son dos horas, no hay mucho tiempo”, alertó.

“Ojalá tomemos conciencia”
Sobre el final, Silvio dejó una reflexión que excedió la coyuntura de la crecida. “Esto no es que el fenómeno de El Niño le pegó a la Argentina. Le pegó a Brasil, le pegó al norte, pero el problema lo tiene el país hermano brasilero, que cuando se ve atorado de agua, lo primero que hace es abrir las compuertas. Y nosotros no hemos tenido grandes lluvias en el litoral como para que el río Paraná crezca. Hay un desnivel muy grande, el problema está ahí. No se puede gestionar que las represas que están sosteniendo el agua del lado brasilero y del lado de Paraguay dejen una compuerta durante todo un año abierta. Si esto se hubiese gestionado, tal vez no hubiese pasado esto en el litoral”, planteó.
Y cerró con una advertencia sobre el futuro: “Esto es la gran deforestación que hicieron los hermanos brasileros, que deforestaron las Amazonas, y ahí están los problemas. No es por naturaleza propia, es causada. Ojalá tomemos conciencia después de esto, porque ya estamos en un mundo mucho más moderno, donde todo puede ser mucho más fácil, y bueno, aprender de esto para que en otros momentos no nos vuelva a ocurrir de esta manera”.





