La firma Adient había adelantado la decisión en mayo y la próxima semana será la última en la que tenga actividad en Argentina. Pasará a importar desde Brasil
La empresa autopartista Adient Automotive Argentina cerrará su planta industrial de Pueblo Esther y dejará de fabricar localmente las butacas destinadas a la Chevrolet Tracker que General Motors ensambla en su complejo de Alvear. La decisión implica la desvinculación de los 70 trabajadores que actualmente se desempeñan en el establecimiento y modifica una cadena de producción que durante años estuvo basada en la cercanía entre proveedor y terminal automotriz. A partir del cierre, las butacas serán importadas desde Brasil.
La planta está ubicada sobre la ruta provincial 16, a metros del arroyo Frías, y a menos de tres kilómetros del complejo industrial de General Motors en Alvear. Esa proximidad había sido durante años una de las características de la operación: Adient producía en Pueblo Esther y abastecía directamente a la terminal vecina. Sin embargo, según la información publicada por La Capital, la empresa determinó que actualmente resulta más conveniente importar las autopartes desde Brasil que mantener la fabricación en Santa Fe.
El cierre había sido anunciado por la compañía en mayo, pero durante septiembre fue comunicado formalmente a los trabajadores. La próxima semana marcará el final de la actividad industrial de la planta, que llegó a tener alrededor de 230 operarios en su etapa de mayor producción. Según lo informado por Smata a La Capital, la empresa atravesaba desde 2019 un proceso de reducción de personal y actividad, que fue achicando progresivamente su estructura en Pueblo Esther.
El cambio no supone, al menos por ahora, el fin del vínculo comercial entre Adient y General Motors. La empresa continuará abasteciendo a la automotriz, pero las butacas serán fabricadas en sus instalaciones de Brasil e ingresarán al país como productos importados. De esta manera, la producción que hasta ahora se realizaba en la región seguirá formando parte del proceso industrial de la Chevrolet Tracker, aunque dejará de generar actividad fabril y empleo directo en Pueblo Esther.
La decisión también se produce en un momento particular para la planta de General Motors de Alvear. A comienzos de agosto, la automotriz había anunciado el fin de una etapa de suspensiones y retomó una modalidad de producción continua durante las cuatro semanas del mes, aunque con una jornada diaria de seis horas. La medida había reemplazado el esquema que durante el último año contemplaba períodos mensuales de suspensión y una reducción salarial durante esas semanas.
En ese contexto, el cierre de Adient introduce una modificación relevante dentro de la cadena automotriz regional: mientras la terminal de Alvear mantiene su producción y continúa recibiendo las butacas necesarias para sus vehículos, el componente que antes se fabricaba a pocos kilómetros comenzará a llegar desde Brasil. La Capital señaló como factores considerados por la empresa la retracción del mercado interno, las condiciones cambiarias y las mayores facilidades para el ingreso de productos desde el exterior. Ecos365, por su parte, vinculó el cambio con la modificación de la ecuación de costos frente al nuevo escenario importador.
Para Pueblo Esther, el cierre representa además la pérdida de una fuente de empleo industrial que había formado parte de la estructura productiva de la localidad durante años. El dato adquiere otra dimensión si se observa la evolución de la planta: de los aproximadamente 230 trabajadores que llegó a tener, la dotación se redujo hasta los 70 empleados que serán desvinculados con el cierre. La empresa, de acuerdo con información difundida por medios que citaron al Smata, se comprometió a afrontar las indemnizaciones correspondientes y un adicional para los trabajadores, mientras el sindicato analiza alternativas para intentar reubicar parte del personal en otras empresas del sector.
La salida de Adient no significa, entonces, que General Motors deje de producir en Alvear ni que desaparezca el abastecimiento de butacas para la Tracker. El cambio es más específico pero significativo: la producción de una autoparte que hasta ahora se realizaba en Pueblo Esther será reemplazada por importaciones desde Brasil, aun cuando el destino final continúe siendo la planta automotriz ubicada en la misma región. El caso vuelve a poner en discusión el impacto que tienen las modificaciones en los costos, las importaciones y las estrategias de las multinacionales sobre la cadena de proveedores y el empleo industrial local.





