Mara Graciosi y Agustina Guirado presentaron un nuevo espacio que se desarrollará todos los sábados de marzo, de 10 a 11:30, en Pueblo Esther. La iniciativa invita a recuperar el juego en la vida adulta como herramienta de salud integral, encuentro y expresión. La participación es con inscripción previa y contribución voluntaria.
En tiempos marcados por la preocupación, la incertidumbre y la aceleración constante, volver a jugar puede parecer un lujo o incluso una excentricidad. Sin embargo, desde el espacio comunitario Mujer Raíz proponen exactamente eso: habilitar un tiempo no apurado para el juego y la creación artística entre adultos.
La iniciativa, denominada “Arte y Juego para Adultos”, será coordinada por Agustina Guirado y se realizará todos los sábados de marzo de 10 a 11:30 en el espacio de Mujer Raíz, en Pueblo Esther. La propuesta surge del cruce entre el teatro, la arteterapia y la ludopedagogía, con una mirada centrada en la salud integral.
“Estamos muy felices de que Agustina esté viviendo en el pueblo y de poder contar con su propuesta. Para nosotras es un lujo”, expresó Mara Graciosi, referente de Mujer Raíz. Según explicó, el taller se inscribe dentro de una línea de trabajo que busca generar espacios de cuidado y salud colectiva. “Son tiempos muy difíciles, con mucha angustia, soledad y preocupación. Esta propuesta intenta arrimar un cobijo”, señaló.
Por su parte, Agustina Guirado contó que es profesora de teatro y que desde hace años se viene formando en arteterapia, entendiendo el uso de las artes como herramientas para generar bienestar. “La idea es invitar a los adultos a darse el permiso de volver a jugar. Hay algo instalado culturalmente de que jugar es cosa de niños o que es perder el tiempo. Y el tiempo de jugar es el mejor, porque es un tiempo no apurado”, afirmó.
El taller tendrá una dinámica que combinará propuestas lúdicas y actividades artísticas. Si bien cada encuentro contará con una planificación, habrá lugar para lo espontáneo. “El juego es algo vivo. Nace y muere en el mismo acto de jugar. Lo que surja del grupo siempre va a ser bienvenido”, explicó la coordinadora.
A diferencia de otras experiencias recreativas, la propuesta se apoya en juegos cooperativos, no competitivos. “No hay ganadores ni perdedores. Se trata de jugar con otros, no en contra de otros”, remarcó Guirado. Desde esa perspectiva, el juego no es solo diversión, sino también una vía para expresar emociones, liberar tensiones y recuperar una dimensión creativa muchas veces postergada en la adultez.
Ambas coincidieron en que el contexto social impacta de lleno en la subjetividad de niños, adolescentes y adultos. “Muchas veces pensamos la salud solo como ir al médico y tomar una medicación, pero hablamos poco de la salud mental. Y es una parte fundamental de nuestra constitución como personas”, sostuvo Mara.
En ese sentido, el espacio apunta a habilitar un encuentro más liviano, donde el cuerpo pueda aflojar y donde sea posible bajar la guardia. “Jugar en guardia se puede, pero limita un montón. Ese es uno de los grandes desafíos que tenemos los adultos: animarnos a compartir desde otro lugar”, reflexionó Agustina.
La propuesta está destinada a personas mayores de 18 años, sin límite de edad. “De 18 a 150, todos y todas los que quieran venir un rato a divertirse y crear”, sintetizó la coordinadora.
En cuanto a la modalidad, la intención es que el grupo tenga continuidad durante todo el mes, para favorecer la confianza y el disfrute colectivo. No obstante, quienes no puedan asistir a todos los encuentros podrán sumarse de manera parcial.
La participación requiere inscripción previa al 341 3262509 y se realiza mediante una contribución voluntaria. Mara destacó que lo recaudado será destinado a la construcción del aula-taller de Mujer Raíz, uno de los principales proyectos del espacio para este año. “Nos llena de ilusión y contar con estas propuestas nos ayuda a hacerlo posible”, señaló.
Así, además de regalarse un tiempo para jugar y crear, quienes participen estarán colaborando con el crecimiento del espacio comunitario que desde hace años impulsa actividades culturales y de cuidado en Pueblo Esther.
En un escenario donde la vida adulta suele estar atravesada por obligaciones, responsabilidades y tiempos rígidos, la invitación es clara: detenerse un rato, compartir con otros y recuperar el juego como acto creativo y profundamente humano.
