Vecinal Oroño convoca a la ciudadanía a diseñar la futura plaza del barrio: “Queremos escuchar a quienes la van a habitar”

La organización vecinal impulsa una jornada participativa abierta a toda la comunidad para definir el diseño del nuevo espacio público ubicado en barrio Oroño. La iniciativa busca que vecinos y vecinas aporten ideas sobre los usos, el paisaje y las necesidades que deberá contemplar la futura plaza, concebida como un lugar de encuentro construido desde la participación ciudadana.

La creación de la futura plaza del barrio Oroño ya dejó de ser únicamente un reclamo histórico para convertirse en un proyecto colectivo. Después de varios años de insistencia por parte de la Vecinal Oroño para que el sector norte de Pueblo Esther contara con un espacio público recreativo, el municipio asignó un predio destinado a ese fin y ahora comienza una nueva etapa: definir, entre todos, cómo será ese lugar. Con ese objetivo, la institución convoca a una jornada de diseño participativo abierta a toda la comunidad, donde vecinos y vecinas podrán expresar qué esperan de un espacio que aspira a convertirse en un nuevo punto de encuentro para la ciudad.

Durante una entrevista con Radio Enlace, Cintia y Noelia, integrantes de la comisión directiva de la vecinal, explicaron que el proyecto nació mucho antes de contar con un terreno. La necesidad de una plaza surgió a partir del crecimiento sostenido del barrio y de la ausencia de espacios públicos donde pudieran encontrarse niños, adolescentes, adultos mayores y familias. “Hace varios años veníamos promoviendo la existencia de un espacio verde porque desde Oroño hacia el norte vivimos cada vez más familias y, sin embargo, no tenemos ningún espacio público recreativo”, señalaron al recordar que esa demanda surgió de relevamientos y consultas realizadas por la propia institución entre 2023 y 2024, hasta que finalmente el Ejecutivo municipal destinó un predio ubicado en la esquina de Iriondo y Carriego para la futura plaza.

Sin embargo, para las referentes vecinales el desafío recién comienza. Lejos de pensar en una plaza diseñada exclusivamente desde un escritorio técnico, sostienen que el primer paso consiste en escuchar a quienes utilizarán ese espacio todos los días. Por esa razón organizaron una jornada participativa que será coordinada por graduadas de la Escuela de Diseño del Paisaje de Rosario y que buscará transformar las ideas de la comunidad en un proyecto concreto. “Lo primero que pensamos a la hora de avanzar con el proyecto era cómo hacemos para escuchar a quienes van a habitar ese espacio. El diseño participativo tiene que ver con relevar cuáles son los deseos, las necesidades y los intereses de las personas que después van a usar esa plaza”, explicaron. A su entender, esa metodología no sólo mejora el diseño urbano, sino que fortalece el sentido de pertenencia: “Los espacios que históricamente fueron pensados de manera participativa después son mucho más cuidados, más habitados y más protegidos por los propios vecinos”.

La convocatoria busca reunir voces diversas porque entienden que una plaza debe responder a necesidades distintas según las etapas de la vida. Por eso invitaron especialmente a niños, niñas, adolescentes, personas mayores y familias con bebés, convencidas de que cada grupo puede aportar una mirada diferente sobre el uso cotidiano del espacio público. “Queremos convocar la imaginación y, sobre todo, el deseo. Queremos hacer el ejercicio de soñar qué plaza queremos”, afirmaron. Incluso reconocen que el contexto económico obliga a pensar proyectos por etapas, aunque consideran que resulta indispensable construir primero una visión compartida. “Aunque no sea el mejor momento para estas obras, tener claro hacia dónde queremos llegar nos permite avanzar paso a paso sin perder el objetivo.”

Esa discusión, explicaron, excede ampliamente la colocación de juegos infantiles o bancos. La intención es debatir integralmente el paisaje y el funcionamiento del lugar: desde la cantidad de superficies verdes hasta las especies arbóreas, los recorridos peatonales, los espacios de descanso, las zonas recreativas y la accesibilidad. “La idea es pensar todo: desde dónde va un banco hasta qué especies de árboles plantar, cuánto cemento y cuánto verde necesita realmente ese espacio”, señalaron. Según sostienen, evitar modelos estandarizados permitirá construir una plaza adaptada a la identidad del barrio y a las formas en que sus habitantes viven y disfrutan los espacios públicos.

Aunque el predio se encuentra en barrio Oroño, las organizadoras remarcaron que la propuesta no está dirigida únicamente a quienes residen en ese sector. Por el contrario, entienden que los espacios públicos fortalecen la vida comunitaria cuando son apropiados por toda la ciudad. “No queremos una plaza pensada solamente para un barrio. La convocatoria es abierta a toda la comunidad porque queremos una plaza para toda Pueblo Esther”, remarcaron, invitando a instituciones, organizaciones y vecinos de distintos puntos de la localidad a participar del encuentro.

El proyecto de la plaza también refleja el recorrido que viene realizando la Vecinal Oroño desde su recuperación institucional. Las entrevistadas recordaron que la entidad permaneció durante años prácticamente inactiva hasta que un grupo de vecinos decidió reorganizarla para abordar las problemáticas del barrio. Desde entonces impulsaron la ordenanza que regula la circulación del tránsito pesado, promovieron obras de veredas, gestionaron espacios verdes y acompañaron distintos reclamos comunitarios. “Recuperamos una vecinal que estaba abandonada y demostramos que cuando los vecinos se organizan pueden conseguir resultados”, destacaron al repasar los avances alcanzados durante los últimos años.

Ese trabajo colectivo, afirman, también busca enfrentar un clima de desconfianza que muchas veces desalienta la participación ciudadana. Frente a la idea de que las organizaciones barriales tienen poca capacidad de transformación, sostienen que la experiencia demuestra lo contrario. “Tratamos de vencer esa idea de que juntarse no sirve para nada. Nos reunimos para cambiar y mejorar el lugar donde vivimos, y eso tiene consecuencias concretas”, señalaron, convencidas de que cada logro fortalece el compromiso de más vecinos con la construcción de su comunidad.

Finalmente, las integrantes de la vecinal plantearon que la futura plaza forma parte de un debate más amplio sobre el desarrollo urbano de Pueblo Esther. La institución también trabaja sobre temas vinculados al acceso público al río, el uso del suelo, los alquileres temporarios destinados a fiestas y el perfil de crecimiento de la ciudad. “Siempre estamos soñando en grande, pero con los pies en la realidad”, resumieron antes de definir cuál es el horizonte que persiguen: “No queremos ser el patio de fiestas de Rosario. Queremos una ciudad que aproveche su costa, el acceso al río y un desarrollo pensado para quienes vivimos acá”.

La jornada de diseño participativo se realizará el sábado 8 de agosto, desde las 14 horas, en el Centro Cultural Hermes Binner. La actividad será gratuita y abierta a toda la comunidad, con el objetivo de que la futura plaza nazca no sólo como una obra pública, sino también como el resultado de una construcción colectiva entre quienes imaginan el presente y el futuro de Pueblo Esther.