El presidente del club, Eduardo Gasparutti, analizó la proyección deportiva de la institución, la cesión del predio de Villa Matel para el hockey, la convivencia con nuevas entidades deportivas y la salida de la Liga LIFA en infantiles, una decisión que generó tensiones con algunos socios.
El Club CAJU transita un 2025 marcado por el crecimiento institucional, la incorporación de nuevas disciplinas y decisiones de fondo que buscan ordenar su proyecto deportivo a largo plazo. Así lo expresó su presidente, Eduardo Gasparutti, en una extensa entrevista en la que repasó los principales ejes de trabajo para este año y abordó algunos de los temas que generaron mayor debate en la comunidad deportiva de Pueblo Esther.
En relación al inicio de la temporada, el titular de la institución confirmó que el fútbol ya comenzó su actividad. “Las inferiores empezaron a entrenar y esta semana arrancan las pretemporadas de los planteles mayores, con algunos refuerzos y chicos que suben de categoría por edad”, explicó. En paralelo, adelantó que el resto de las disciplinas de la sede iniciarán sus actividades entre mediados de febrero y principios de marzo.
Uno de los puntos centrales de la planificación 2025 es la incorporación y fortalecimiento del hockey, una disciplina nueva dentro de CAJU. “Estamos sumando la categoría mayores y una escuelita, con la idea de potenciar y desarrollar el hockey dentro del club”, señaló Eduardo, destacando la respuesta positiva que tuvo la propuesta y el crecimiento del número de jugadoras.
La cesión del predio de Villa Matel y el desarrollo del hockey
En ese marco, el presidente del club se refirió a la cesión por cinco años del predio de Villa Matel, una gestión que se concretó tras presentaciones ante el Concejo Municipal y el Ejecutivo local. “Planteamos la necesidad del espacio porque tenemos la institución, las jugadoras y los profesores, pero nos faltaba el lugar físico para poder desarrollarnos”, explicó.
El acuerdo alcanzado con el Municipio establece que la cancha de hockey quedará bajo uso de CAJU, mientras que el resto del predio será compartido con Deportivo Esther, una nueva institución en proceso de conformación. “Es un espacio muy grande, de casi 3.500 metros cuadrados, que estaba abandonado desde hace más de un año. Hay que recuperarlo prácticamente desde cero”, remarcó.
Eduardo fue claro al describir el estado actual del lugar: el campo de juego se encuentra deteriorado, no hay servicios activos y será necesario un importante trabajo de limpieza, desmalezado e infraestructura. “Nuestra intención es poder iniciar la liga en marzo, aunque sabemos que llevará tiempo. Hoy lo importante es que tenemos la cesión legal y podemos empezar a trabajar”, sostuvo.
Respecto al césped sintético adquirido en su momento por Villa Matel, el presidente explicó que, según la información disponible, la alfombra se encuentra almacenada desde hace más de un año, no fue completamente abonada y estaría en malas condiciones. “Sinceramente creo que no se puede recuperar”, afirmó. Por ese motivo, CAJU proyecta competir inicialmente en ligas regionales que permiten césped natural, mientras planifica a futuro una inversión mayor.
Nuevas instituciones deportivas y convivencia en la ciudad
Consultado sobre la aparición de nuevas instituciones deportivas en Pueblo Esther, Eduardo consideró que toda iniciativa vinculada al deporte es positiva, aunque advirtió sobre los riesgos de la fragmentación. “CAJU todavía tiene mucho por desarrollar. Lo ideal sería concentrar esfuerzos, pero no podemos impedir que se formen otros clubes”, señaló.
Sobre Deportivo Esther, explicó que existe diálogo y que se trata de un proyecto concreto, con dirigentes conocidos y disciplinas complementarias. “Entendemos que quieren crecer con actividades que hoy CAJU no tiene”, indicó. En cambio, respecto a otros anuncios de nuevas entidades, aclaró que no cuenta con información formal.
La salida de LIFA y el conflicto con algunos padres
Uno de los temas más sensibles abordados fue la decisión de retirarse de la Liga LIFA en las categorías infantiles, una medida que generó malestar en un sector de las familias. Eduardo explicó que la decisión respondió a una definición estratégica. “Queríamos que todo el proyecto de fútbol esté alineado en una liga federada, que garantice continuidad y derechos de formación desde infantiles hasta primera”, sostuvo.
Según explicó, LIFA no es una liga federada, lo que permitía la doble filiación de jugadores. “CAJU ponía los recursos, el espacio y la contención, mientras algunos chicos jugaban para otros clubes. Eso no es justo para la institución”, afirmó. También señaló que existían diferencias con un grupo reducido de entrenadores que, según su mirada, priorizaban intereses personales por sobre el proyecto colectivo.
En relación a los padres que no estuvieron de acuerdo con la decisión y optaron por retirarse, el presidente fue contundente: “Las puertas del club siguen abiertas. No dejamos a ningún chico afuera. Hay liga, hay profesores y hay lugar para todos”. Confirmó que algunos se alejaron y que existen iniciativas alternativas en formación, aunque CAJU mantiene su propuesta abierta y activa.
“El objetivo es que un chico pueda empezar a jugar a los 4 o 5 años y tenga continuidad hasta adulto dentro del club, sin perderse en el camino”, resumió.
Un año bisagra para la institución
Para Eduardo Gasparutti, el 2025 será un año de definiciones. “Estamos creciendo, sumando disciplinas, espacios y desafíos. No todas las decisiones son fáciles ni generan consenso, pero creemos que son necesarias para fortalecer a CAJU a largo plazo”, expresó.
Con una fuerte apuesta al hockey, la reorganización del fútbol y un escenario deportivo local en transformación, el Club CAJU busca consolidarse como una institución central en la vida deportiva y social de Pueblo Esther, apostando al desarrollo, la formación y el sentido de pertenencia comunitaria.