El Patio de Pacha Kuyuy será escenario de un encuentro dedicado a las coplas, una expresión de transmisión oral profundamente vinculada con las tradiciones populares de nuestro territorio. Roxana Zamarreño y Adrita Ruiz coordinarán el sábado 29 de agosto un taller que propone acercarse a este género no solamente desde su historia y sus formas tradicionales, sino también desde la experiencia, la improvisación y la creación de nuevas coplas vinculadas con el presente. En diálogo con Enlace de Noticias, Roxana explicó que la propuesta busca recuperar las raíces culturales y, al mismo tiempo, transformarlas desde el lugar y el tiempo que habitamos.
Las coplas serán protagonistas de un encuentro que se realizará el próximo sábado 29 de agosto, de 18 a 20 horas, en el Patio de Pacha Kuyuy, en una propuesta coordinada por Roxana Zamarreño y Adrita Ruiz. El taller surgió a partir del trabajo, la investigación y las experiencias que ambas vienen desarrollando alrededor de este género de tradición oral, con la intención de generar un espacio en el que quienes participen puedan no solamente conocer algunos aspectos de su historia y estructura, sino fundamentalmente experimentar con la palabra, la voz y la música. Roxana contó que junto a Adrita vienen profundizando en el estudio de las coplas a partir de distintos referentes y experiencias, entre ellas un taller realizado en Jujuy, y también desde los aportes de investigaciones antropológicas sobre esta expresión cultural. “La copla es un decir y un cantar de un momento y de un espacio”, explicó, una definición que sintetiza buena parte del espíritu que tendrá el encuentro.
La propuesta parte de entender a la copla como una expresión que, aunque posee determinadas estructuras, adquiere características diferentes de acuerdo con el territorio y las comunidades que la mantienen viva. Roxana explicó que durante sus experiencias en distintos lugares pudo encontrar diferentes maneras de concebirla y que en algunos casos las propias copleras la definían como un “llamado”. Esa diversidad es precisamente uno de los aspectos que las organizadoras buscan poner en juego durante el taller, evitando pensar la tradición como algo cerrado o inmutable. La intención es que quienes participen puedan acercarse a la copla desde sus propias experiencias y construir nuevas formas de expresión a partir del contexto en el que viven. “Proponemos esto de hacer coplas de nuestro tiempo y de nuestro espacio, junto a quienes se quieran sumar”, sostuvo.
Una tradición atravesada por distintas culturas
Durante la entrevista, Roxana también se refirió a la complejidad de establecer un único origen para la copla. La expresión forma parte de una tradición popular en la que confluyen diferentes influencias culturales y musicales, entre ellas elementos vinculados con las culturas originarias y otros incorporados posteriormente durante el proceso de colonización. La caja, por ejemplo, constituye uno de los instrumentos asociados históricamente a estas expresiones y, según explicó, su presencia es anterior a la colonización, mientras que determinadas estructuras musicales están vinculadas con la influencia española. Sin embargo, para Roxana existe una dimensión de la copla que remite a una forma de cantar y de utilizar la voz que se encuentra profundamente relacionada con las raíces originarias. Esa combinación de influencias explica, en parte, la riqueza de una expresión que puede parecer sencilla en su forma pero que contiene una gran capacidad de síntesis.
Precisamente, una de las características que más destaca Roxana es la capacidad de las coplas para condensar una idea, una experiencia o un sentimiento en pocas estrofas. Esa aparente sencillez esconde, según explicó, una importante profundidad expresiva y una manera particular de relacionarse con la palabra. Pero además de la composición, las coplas tienen una dimensión colectiva vinculada con la improvisación y el intercambio entre quienes participan. “Las copleras, los copleros cuando cantan es como una conversación en copla”, explicó. Para la entrevistada, esa característica no es exclusiva de este género, sino que también puede encontrarse en otras expresiones de la cultura popular argentina, como las payadas y las milongas.
Un taller pensado como experiencia
Lejos de plantear una clase exclusivamente teórica, el encuentro en el Patio de Pacha Kuyuy tendrá un carácter fundamentalmente vivencial. Roxana explicó que habrá un pequeño recorrido por algunos aspectos históricos y conceptuales, pero que el objetivo principal será que quienes participen puedan experimentar directamente con el canto, la palabra y las herramientas disponibles en la actualidad. “La idea también, como todo taller, es una experiencia vivencial”, señaló. En ese sentido, la propuesta apunta a que la copla pueda ser incorporada desde el cuerpo y desde la práctica, entendiendo que las formas de transmitir y experimentar la cultura también cambian con el tiempo.
El encuentro del 29 de agosto será, además, el primer paso de una propuesta que las organizadoras imaginan con continuidad. Roxana explicó que no se trata necesariamente de una actividad aislada, sino del inicio de una serie de encuentros en los que se pueda avanzar progresivamente en la creación y en la construcción de una identidad colectiva a través de las coplas. “Este sería un primer encuentro”, explicó, al señalar que la idea a futuro es continuar desarrollando la experiencia y explorar qué puede surgir de la grupalidad que se forme alrededor de la propuesta.
La improvisación tendrá un lugar importante dentro de esa experiencia. La copla, tal como la entienden las organizadoras, no es solamente una composición previamente escrita que luego se interpreta, sino también una posibilidad de responder, dialogar y construir colectivamente a través de la palabra. Esa dimensión permite recuperar una característica histórica de las culturas populares, donde el canto y la oralidad funcionan también como formas de intercambio y comunicación. Por eso, el taller propone acercarse a la copla no desde una mirada exclusivamente académica, sino desde la posibilidad concreta de hacerla y experimentar con ella.
Recuperar las raíces sin convertirlas en una pieza de museo
Uno de los ejes más interesantes planteados por Roxana durante la entrevista fue la relación entre recuperación y transformación cultural. La artista y gestora cultural explicó que existe una tendencia a considerar las expresiones tradicionales como algo que debe mantenerse intacto, casi como si fueran piezas de museo. Sin embargo, su mirada parte de otra idea: recuperar las raíces implica también permitir que esas expresiones continúen transformándose y puedan dialogar con el presente. “Lo que nosotros vamos con Adria es a ese recupero y también a la transformación”, explicó. Para Roxana, conservar una tradición no significa necesariamente repetirla de manera idéntica, sino mantener viva su raíz permitiendo que encuentre nuevas formas de expresión.
En esa búsqueda aparece también una reflexión sobre la relación entre la cultura popular y aquello que suele considerarse atractivo desde una lógica comercial o estética. Roxana cuestionó la mirada que muchas veces deja en segundo plano elementos como la naturaleza, las mujeres que trabajan o instrumentos sencillos como la caja porque no responden a determinados modelos de belleza o consumo. “No parece lo estéticamente lo que venden en el mercado”, señaló. Frente a eso, la propuesta busca recuperar justamente esos elementos y devolverles valor desde una perspectiva contemporánea. La copla aparece así no solamente como una expresión artística, sino también como una forma de recuperar una memoria cultural que permanece presente aunque muchas veces no sea reconocida como tal.
Una actividad abierta y con inscripción previa
El taller tendrá cupos limitados, por lo que será necesario reservar previamente el lugar. La actividad se realizará el sábado 29 de agosto, de 18 a 20 horas, y tendrá un valor de $20.000 por persona o $30.000 para dos personas. Sin embargo, Roxana aclaró que el precio establecido no pretende convertirse en una barrera para quienes quieran participar y no tengan la posibilidad económica de afrontarlo. “El valor no es excluyente”, remarcó, y explicó que el Patio de Pacha Kuyuy mantiene como criterio que sus actividades sean accesibles para quienes tienen interés en formar parte.
Para reservar un lugar, se puede contactar a Adrita al 341-3540-253 o a Roxana al 341-3487-355. La propuesta está dirigida a quienes tengan interés en acercarse a la copla, independientemente de que cuenten previamente con experiencia musical o conocimientos específicos sobre el género. El objetivo del encuentro es justamente generar un espacio de aprendizaje y experimentación colectiva, en el que la tradición pueda ser conocida pero también apropiada y recreada desde las experiencias de quienes participen.
Pacha Kuyuy, un espacio para sostener la cultura local
El taller se inscribe además en una agenda más amplia de actividades que el Patio de Pacha Kuyuy viene desarrollando como espacio cultural de Pueblo Esther. Roxana contó que el lugar continúa sosteniéndose con el acompañamiento de familiares, artistas, vecinos y vecinas, en un contexto que presenta dificultades para las iniciativas culturales. Al mismo tiempo, el espacio continúa proyectando nuevas actividades y experiencias, tanto musicales como vinculadas con otras expresiones de la cultura popular. “Venimos ahí con la familia y con artistas de acá de Pueblo Esther, amistades, vecinos, vecinas que siempre están dándonos una mano para sostener el lugar”, relató.
La intención también es que la experiencia del Patio pueda trasladarse a otros lugares y generar nuevos espacios de encuentro. Roxana contó que ya realizaron actividades en Rosario y que existen proyectos para llevar el formato del Patio a General Lagos, mientras distintos integrantes vinculados al espacio continúan participando de actividades en otros escenarios. En ese recorrido, Pacha Kuyuy busca consolidarse como un lugar donde las raíces culturales populares puedan encontrarse con nuevas generaciones y con nuevas formas de creación. “Es un espacio cultural que es necesario que sostengamos entre todos y todas”, afirmó Roxana hacia el final de la entrevista.
El taller de coplas propone así mucho más que una aproximación a un género del folclore. Es una invitación a recuperar la palabra, la oralidad, la improvisación y la memoria de las culturas populares, pero también a preguntarse qué ocurre cuando esas tradiciones son llevadas al presente y transformadas por quienes las reciben. Desde esa perspectiva, Roxana y Adrita proponen un primer encuentro para cantar, experimentar y crear colectivamente, entendiendo que una tradición permanece viva justamente cuando puede seguir siendo transformada. El próximo sábado 29 de agosto, de 18 a 20 horas, en el Patio de Pacha Kuyuy, la copla será el punto de partida para ese encuentro entre raíces, memoria y creación contemporánea.






