“El cáncer de testículo tiene cura si se detecta a tiempo”: el llamado de los urólogos a perder el miedo a la consulta

En una nueva columna de salud de Enlace de Noticias, el doctor Juan Carlos Singereisky dialogó con el médico urólogo Roberto Scheitlin sobre la importancia de los controles preventivos en los hombres. El especialista explicó cómo detectar precozmente el cáncer de testículo, cuándo comenzar los controles urológicos y por qué el cáncer de próstata puede tratarse con éxito si se diagnostica en etapas tempranas.

En materia de salud masculina, la prevención continúa siendo uno de los principales desafíos. A diferencia de lo que ocurre con las mujeres, que incorporaron hace décadas la consulta periódica con el ginecólogo como parte de sus controles habituales, muchos hombres todavía llegan al especialista únicamente cuando aparecen síntomas.

Ese fue uno de los ejes de la columna de salud que conduce el doctor Juan Carlos Singereisky en Enlace de Noticias, donde entrevistó al médico urólogo Roberto Scheitlin para hablar sobre la prevención del cáncer de testículo, los controles urológicos y los avances que hoy permiten tratar con éxito el cáncer de próstata.

El autoexamen puede marcar la diferencia

Durante la entrevista, Roberto Scheitlin explicó que el cáncer de testículo es una enfermedad poco frecuente, pero que afecta principalmente a hombres jóvenes y presenta altas posibilidades de curación cuando se detecta en forma temprana.

Por ese motivo, recomendó incorporar el autoexamen como un hábito de cuidado personal: “el hombre tiene que conocerse. Cuando aparece un bulto, un aumento del tamaño de un testículo o una diferencia que antes no estaba, no hay que esperar. Hay que consultar rápidamente porque el diagnóstico precoz cambia completamente el pronóstico.”

El especialista remarcó que muchas veces estos tumores no producen dolor, por lo que la observación y la palpación periódica son herramientas fundamentales para detectar cambios a tiempo.

A partir de la entrevista, Juan Carlos Singereisky planteó un paralelismo con los controles ginecológicos que realizan las mujeres y consultó si los hombres también deberían incorporar una visita periódica al urólogo.

“Así como las mujeres tenemos al ginecólogo como médico de referencia para los controles preventivos, ¿el urólogo ocupa ese lugar en el hombre? ¿Hay que hacerse un control anual?”, preguntó el conductor. El profesional respondió que el urólogo es el profesional indicado para el seguimiento de la salud masculina y explicó que la frecuencia de los controles dependerá de la edad y de los antecedentes personales y familiares.

En el caso de la próstata, señaló que las consultas preventivas deben realizarse incluso cuando el paciente no presenta síntomas: “lo que se recomienda para la próstata es controlarse haya o no haya síntomas, porque los cánceres de próstata son silenciosos. El paciente no pierde peso, no tiene anemia ni siente que algo esté pasando. Por eso el control es tan importante.”

Una enfermedad silenciosa, pero con muy buen pronóstico

El especialista destacó que el cáncer de próstata continúa siendo uno de los tumores más frecuentes en hombres, aunque también es uno de los que mejores resultados ofrece cuando se diagnostica precozmente.

“Los cánceres de próstata afortunadamente tienen muy buenos tratamientos y el paciente, en la mayoría de los casos, se va a morir de otra cosa o de viejo.” Durante la conversación explicó que en Argentina se diagnostican alrededor de 2.700 nuevos casos por año gracias a los controles preventivos, lo que demuestra la importancia de las consultas periódicas.

Además, sostuvo que incluso quienes reciben un diagnóstico en etapas avanzadas cuentan actualmente con tratamientos que permiten mejorar considerablemente la expectativa y la calidad de vida: “hoy nadie más debería morirse por un cáncer de próstata porque se puede hacer el diagnóstico temprano y los tratamientos son muy buenos” explicó.

Tecnología para tratamientos menos invasivos

Roberto Scheitlin también describió algunos de los avances tecnológicos incorporados en los últimos años para el tratamiento de determinados tumores prostáticos. Explicó que actualmente existen procedimientos mínimamente invasivos que utilizan ecografía de alta precisión y fibra láser para destruir únicamente el nódulo tumoral, preservando el resto de la glándula.

“Se introduce una microfibra de láser que destruye el nódulo tumoral. Es un método que no es tan agresivo, no produce tantas complicaciones y, si el tumor reaparece, puede volver a realizarse” adelantó. No obstante, aclaró que esta tecnología todavía tiene una disponibilidad limitada y, por el momento, solamente puede realizarse en un centro privado de la ciudad de Rosario.

A lo largo de la entrevista, tanto Singereisky como Scheitlin coincidieron en que el principal desafío sigue siendo promover una cultura de prevención entre los hombres.

Incorporar el autoexamen testicular, consultar al urólogo de manera periódica y realizar los controles prostáticos recomendados según la edad son medidas simples que pueden modificar de manera decisiva el pronóstico de enfermedades que, detectadas a tiempo, hoy cuentan con tratamientos altamente efectivos.

La salud masculina, concluyeron, también necesita dejar atrás los prejuicios y naturalizar el control médico como una práctica de cuidado cotidiano.