El Club de Pescadores de Pueblo Esther lanzó su escuelita de pesca y proyecta un 2026 lleno de actividades

Con una gran convocatoria en su primera jornada, la institución puso en marcha la escuelita gratuita destinada a niños y niñas. Además, el club ya planifica su calendario anual de torneos y eventos, entre ellos el tradicional concurso de pesca embarcada que reúne a pescadores de toda la región.

El Club de Pescadores de Pueblo Esther inició oficialmente su calendario de actividades 2026 con una propuesta que apunta a fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con la naturaleza: la escuelita de pesca para niños y niñas. La iniciativa tuvo su primera jornada el pasado 7 de marzo y superó ampliamente las expectativas de los organizadores, quienes celebraron la participación de casi treinta chicos y anticipan que el número seguirá creciendo en los próximos encuentros.

Víctor Pisaroni, integrante del club y uno de los referentes de la propuesta, destacó la importancia de este proyecto que busca no solo enseñar técnicas de pesca, sino también transmitir valores vinculados al cuidado del ambiente y la convivencia al aire libre. “Tuvimos la primera jornada este sábado pasado con casi treinta chicos participando. Algunos incluso nos avisaron que no podían llegar, así que calculamos que vamos a estar cerca de los cuarenta. La verdad que nos sorprendió muchísimo la convocatoria”, explicó.

La escuelita de pesca retoma una experiencia que el club había iniciado años atrás, pero que se vio interrumpida durante la pandemia. Antes de ese período, el grupo de alumnos rondaba entre los quince y veinte participantes. El regreso de la actividad, con una convocatoria aún mayor, genera entusiasmo entre los organizadores, quienes ven en este espacio una oportunidad para formar nuevos pescadores y fortalecer el vínculo de los chicos con la naturaleza.

“La idea de esta escuelita no es solamente enseñarles a pescar. También trabajamos mucho sobre la preservación del medio ambiente, les enseñamos sobre la fauna ictícola del río, sobre la flora de las zonas de islas y sobre el respeto por la naturaleza”, explicó Pisaroni. Según remarcó, el proyecto tiene una mirada integral que busca despertar la curiosidad de los chicos por el entorno natural que los rodea.

En un contexto donde el uso de la tecnología ocupa gran parte del tiempo libre de las infancias, desde el club consideran que este tipo de propuestas cumplen un rol fundamental. “Hoy los chicos están muy abocados al teléfono, a la computadora, a los videojuegos. La escuelita busca justamente ofrecer una alternativa diferente, sacarlos un poco de ese encierro y llevarlos al aire libre”, señaló.

La primera jornada tuvo un formato introductorio pensado principalmente para que los participantes pudieran conocerse entre sí y comenzar a familiarizarse con los profesores y con la dinámica de la actividad. “Fue una jornada para sociabilizar, para que los chicos se suelten. Hicimos algunas charlas muy livianas sobre equipos de pesca, pero lo principal fue que se integraran”, contó.

El rango de edades de los participantes es amplio: desde niños de tres años y medio hasta adolescentes de quince. Esta diversidad obliga a organizar los encuentros en distintos grupos para poder adaptar las actividades a cada etapa. “No se puede trabajar de la misma manera con un chico de cuatro años que con uno de doce, entonces los dividimos en grupos y cada profesor se encarga de una franja de edad”, explicó.

Otro de los aspectos que distingue a esta propuesta es su carácter inclusivo. La participación en la escuelita es completamente gratuita y el club se encarga de proveer los materiales necesarios para quienes no cuentan con equipamiento propio. “Los chicos no tienen que pagar absolutamente nada. Si tienen su equipo lo pueden traer y nosotros los ayudamos a adaptarlo, pero si no tienen, el club les presta cañas y todo lo que necesiten”, afirmó Pisaroni.

Además del equipamiento, durante cada encuentro también se ofrece una merienda para los participantes, lo que contribuye a generar un clima de encuentro familiar. “La idea es que sea una actividad integradora, donde también participen los padres y se comparta un momento distinto”, señaló.

Las clases se desarrollan en el camping municipal de Pueblo Esther, un espacio que ofrece condiciones ideales para este tipo de actividades. Allí los chicos practican pesca de costa, una modalidad que resulta adecuada para quienes están dando sus primeros pasos en el deporte.

Si bien la práctica principal se realiza desde la orilla, los organizadores tienen previsto un incentivo especial para quienes participen durante todo el año. “A los chicos que se mantienen durante toda la temporada, cuando termina el año les hacemos un paseo en lancha y les damos la posibilidad de hacer una experiencia de pesca embarcada”, contó Pisaroni.

La escuelita se realizará generalmente un sábado al mes, aunque las fechas se confirman con algunos días de anticipación debido a que muchos integrantes del club también participan en competencias regionales. “Nuestra idea es hacerlo el primer sábado de cada mes, pero a veces se nos superpone con torneos en otras ciudades. Por eso vamos confirmando las fechas con unos diez días de anticipación y lo comunicamos por redes sociales y por el grupo de WhatsApp que tenemos con los padres”, explicó.

La inscripción permanece abierta y el cupo máximo previsto es de cincuenta chicos. Para quienes deseen sumarse, pueden comunicarse a través de las redes sociales del Club de Pescadores de Pueblo Esther o mediante los teléfonos de los organizadores.

Además del trabajo con las infancias, el club desarrolla una intensa agenda de actividades deportivas a lo largo del año. Una de las propuestas principales es el ranking anual de pesca, un campeonato interno que reúne a pescadores de distintas localidades de la región.

“El ranking se compone de seis fechas que se van desarrollando durante el año. En cada una se suman puntos, como en un torneo de fútbol, y al final sale un campeón”, explicó Pisaroni.

En la primera fecha de este año participaron treinta pescadores, de los cuales solo tres eran integrantes del club local. El resto llegó desde ciudades como Rosario, Arroyo Seco, Villa Constitución y San Nicolás, lo que demuestra el crecimiento que ha tenido la actividad en la región.

El torneo contempla distintas categorías para garantizar la participación de pescadores de todas las edades. Entre ellas se encuentran la categoría cadetes, destinada a jóvenes de entre 12 y 16 años; la categoría mayores, para participantes de entre 16 y 65 años; la categoría senior, para mayores de 65; y la categoría damas.

Uno de los eventos más importantes del calendario será el tradicional torneo de pesca embarcada, que se desarrollará los días 25 y 26 de julio. Este encuentro, que ya se ha consolidado como uno de los más convocantes del sur santafesino, reúne cada año a decenas de pescadores provenientes de distintas provincias.

“El torneo embarcado es nuestro evento más grande. Participan alrededor de cincuenta embarcaciones y cada lancha compite con un equipo de tres pescadores. Eso significa que solo en competencia tenemos cerca de 150 pescadores, a los que se suman familiares y acompañantes”, explicó Pisaroni.

En total, durante ese fin de semana la ciudad recibe a unas trescientas personas vinculadas al evento, lo que genera un importante movimiento turístico y social en la zona.

La competencia se desarrolla bajo la modalidad de pesca variada y contempla siete especies diferentes. Los equipos deben capturar hasta diez ejemplares de cada especie para sumar puntos. “Es un torneo bastante exigente, pero la geografía de nuestro río permite que haya muy buena pesca”, señaló.

Un aspecto clave de todas las actividades organizadas por el club es el respeto por el ambiente. Tanto en los torneos de costa como en los embarcados se aplica la modalidad de pesca y devolución, lo que significa que todos los ejemplares capturados son devueltos al río.

“Para nosotros es fundamental preservar el recurso. Ningún pez se sacrifica en nuestras competencias, todo es pesca con devolución”, remarcó Pisaroni.

La trayectoria del club también se refleja en su participación en competencias de otras provincias e incluso en el exterior. Algunos de sus integrantes han representado a Pueblo Esther en torneos realizados en países como Paraguay, Brasil y Uruguay, lo que demuestra el nivel deportivo que han alcanzado.

Más allá de la competencia, para Pisaroni la pesca representa mucho más que un deporte. “La pesca es una fábrica de amigos”, aseguró, retomando una frase que suele repetir entre sus colegas.

Según explicó, el espíritu de camaradería es uno de los rasgos más característicos de esta actividad. “Podemos estar compitiendo entre treinta personas durante toda la jornada y después aplaudir al que ganó. Hay mucho compañerismo”, afirmó.

El contacto permanente con la naturaleza es otro de los aspectos que hacen de la pesca una experiencia especial. “Cuando estoy pescando, lo único que pienso es que estoy pescando. Es como si no existieran los problemas”, describió.

Ese sentimiento es el que buscan transmitir a los chicos que participan de la escuelita y también a quienes se acercan por primera vez al club. “Queremos que más gente se anime a participar, que pierdan el miedo a competir. No hace falta tener el mejor equipo para empezar”, señaló.

Actualmente el club cuenta con un grupo relativamente pequeño de pescadores activos, alrededor de una docena. Por eso la escuelita también cumple un rol estratégico para el futuro de la institución. “La idea es formar un semillero, porque nosotros ya somos todos grandes y queremos que esta actividad tenga continuidad”, explicó Pisaroni.

El objetivo final es que nuevas generaciones puedan mantener viva una tradición profundamente ligada al río y a la identidad de la región.

“Esto no es solo para nosotros. La pesca forma parte de la cultura de nuestro pueblo y queremos que siga creciendo”, concluyó.