En Pueblo Esther realizaron una charla para concientizar sobre celiaquía y alimentación sin gluten

La licenciada en Nutrición Victoria Arango participó de una charla abierta en el SAMCo de Pueblo Esther en el marco del Día Internacional de la Enfermedad Celíaca. Durante una entrevista radial, explicó cuáles son los síntomas más frecuentes, la importancia del diagnóstico temprano y los cuidados necesarios para evitar la contaminación cruzada.

En el marco del Día Internacional de la Enfermedad Celíaca, el SAMCo de Pueblo Esther fue escenario de una charla abierta destinada a informar y concientizar sobre una enfermedad que, según advirtió la licenciada en Nutrición Victoria Arango, todavía permanece subdiagnosticada en gran parte de la población.

“Hoy ocho de cada diez personas con enfermedad celíaca no saben que la tienen”, señaló durante una entrevista radial luego de la actividad organizada junto a “El Druida” y la Municipalidad de Pueblo Esther.

La profesional explicó que, pese a los avances en los métodos diagnósticos y la mayor circulación de información, todavía persiste mucho desconocimiento sobre los síntomas, los cuidados y las diferencias entre la celiaquía, la intolerancia al gluten y otras afecciones relacionadas con el trigo.

“La realidad es que necesitamos seguir concientizando y seguir multiplicando información”, sostuvo. En ese sentido, destacó también la reciente promulgación de la ordenanza local vinculada a enfermedad celíaca y remarcó que el acceso a alimentos seguros no puede abordarse como una cuestión de elección personal o moda alimentaria.

“La enfermedad celíaca no es una elección. Las personas que convivimos con esto necesitamos realmente controles estrictos. Estamos hablando de salud”, afirmó.

Los síntomas y la importancia del diagnóstico

A lo largo de la entrevista, Victoria insistió varias veces sobre un punto que consideró central: no excluir el gluten de la alimentación antes de realizar los estudios médicos correspondientes: “es importantísimo no dejar de consumir gluten antes del diagnóstico”, explicó, ya que los análisis necesitan detectar la reacción del organismo frente a esa proteína para poder confirmar la enfermedad.

Según detalló, los síntomas pueden ser muy diversos y no siempre aparecen únicamente como trastornos digestivos. Dolores de cabeza persistentes, anemia que no mejora, reflujo, migrañas, diarrea, constipación o problemas de fertilidad pueden ser algunas de las señales de alerta. En niños, señaló especialmente “la panza distendida, la irritabilidad y el estancamiento en la talla o el peso”.

La nutricionista explicó que el diagnóstico comienza con un análisis de sangre para detectar anticuerpos y luego se confirma mediante una endoscopía. “El análisis solo no alcanza”, aclaró.

También destacó que actualmente los estudios están contemplados dentro de la cobertura de los sistemas de salud gracias a la Ley Nacional de Enfermedad Celíaca y al consenso médico vigente en Argentina.

“No es lo mismo una intolerancia que una enfermedad autoinmune”

Uno de los ejes más desarrollados de la charla estuvo vinculado a las diferencias entre la enfermedad celíaca, la sensibilidad al gluten, la alergia al trigo y la intolerancia digestiva: “son cuatro entidades distintas y con tratamientos nutricionales específicos”, explicó.

En ese sentido, remarcó que la celiaquía implica una reacción autoinmune donde el propio sistema inmunológico ataca al organismo, lo que obliga a sostener una dieta estricta y permanente libre de gluten: “no es una sensibilidad ni una intolerancia. Es mi sistema inmunológico atacando mi cuerpo”, señaló.

Por eso insistió en la importancia del diagnóstico concreto y en evitar autodiagnósticos basados únicamente en información de internet o dietas alimentarias sin supervisión médica.

El problema de la contaminación cruzada

Otro de los temas centrales de la entrevista fue la contaminación cruzada, una de las principales dificultades que enfrentan las personas celíacas en la vida cotidiana.

Arango explicó que muchos errores frecuentes aparecen dentro de la propia cocina doméstica, en utensilios o elementos que pueden conservar restos de gluten aunque parezcan limpios: “compartir el mate, usar el mismo colador o la misma tabla son errores muy comunes”, contó.

También mencionó elementos menos visibles, como los cepillos de dientes o utensilios fabricados con materiales porosos. “Todo lo que sea madera, plástico, teflón o elementos difíciles de lavar no se puede seguir usando”, explicó.

La profesional aclaró que los platos, vasos o cubiertos pueden reutilizarse si son correctamente higienizados, pero insistió en que el cuidado debe ser permanente y estricto.

Alimentos seguros y controles

Durante la charla también hubo una advertencia sobre la venta informal de productos “sin TACC” o supuestamente aptos para personas celíacas sin las certificaciones correspondientes.

La licenciada explicó que un alimento seguro necesita contar con Registro Nacional de Establecimiento, Registro Nacional de Producto Alimentario y certificación oficial que garantice que es libre de gluten: “no puedo vender en mi local un alfajor casero solamente porque alguien me dice que es apto”, ejemplificó.

En ese sentido, advirtió que muchos productos vendidos a granel en dietéticas o comercios pueden ser consumidos por personas que buscan otro tipo de alimentación, pero no necesariamente son seguros para alguien con enfermedad celíaca.

La entrevista dejó expuesta no sólo la necesidad de profundizar la información pública sobre la enfermedad, sino también la importancia de construir entornos más seguros para quienes conviven diariamente con restricciones alimentarias que exceden cualquier elección personal.

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