La licenciada en Nutrición Malén Lecoq y Luciana, de Tienda Verde Mercado Natural de Pueblo Esther, explican por qué el intestino es considerado el “segundo cerebro”, cómo influye el estrés en esta patología cada vez más frecuente y qué hábitos y alimentos pueden ayudar a mejorar la calidad de vida.
El síndrome de intestino irritable es una de las afecciones digestivas más frecuentes en la actualidad. Cada vez más personas reciben este diagnóstico o presentan síntomas como inflamación abdominal, gases, diarrea o constipación sin una causa aparente. Frente a este escenario, especialistas y espacios dedicados a la alimentación saludable coinciden en la importancia de revisar los hábitos cotidianos y prestar atención a lo que se consume.
En diálogo con este medio, la licenciada en Nutrición Malén Lecoq y Luciana, referente de Tienda Verde Mercado Natural de Pueblo Esther, brindaron información clave para comprender esta patología y compartieron recomendaciones sobre cómo mejorar la salud intestinal a través de la alimentación y el estilo de vida.
“El intestino es considerado el segundo cerebro del cuerpo humano”, explicó Malen Lecoq al referirse al rol central que cumple este órgano en el bienestar general. Según detalló, esto se debe a la estrecha relación que existe entre el sistema digestivo y las emociones.
“Por el intestino atraviesan muchas emociones. Es un órgano muy permeable a situaciones de estrés o de nerviosismo, cuando el cortisol está elevado. Por eso muchas veces los síntomas aparecen en momentos de tensión o de ansiedad”, señaló la profesional.
Esta conexión explica por qué el síndrome de intestino irritable suele manifestarse de manera diferente en cada persona. “Es una patología muy particular. Puede pasar que un alimento desencadene síntomas un día y otro día no produzca absolutamente nada. Por eso es fundamental que el abordaje sea personalizado y acompañado por un profesional”, indicó.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la inflamación abdominal, la presencia de gases, diarreas recurrentes o episodios de constipación. Estos cuadros suelen generar incomodidad y afectar la calidad de vida de quienes los padecen.
En ese sentido, la licenciada remarcó que existen diversas estrategias nutricionales para mejorar los síntomas, aunque siempre deben adaptarse a cada paciente. “Hay muchas técnicas dietéticas que pueden aplicarse según la persona y el caso particular. Con el acompañamiento adecuado se pueden lograr muy buenos resultados”, aseguró.
Uno de los pilares fundamentales para el cuidado del intestino es mantener hábitos saludables. La nutricionista destacó la importancia de una correcta hidratación, el consumo de alimentos ricos en fibra, la práctica de actividad física y el descanso adecuado.
“Recomendamos siempre un buen consumo de agua segura para favorecer la movilidad intestinal. También es importante tener una vida activa, realizar ejercicio o actividades que la persona disfrute para poder sostenerlas en el tiempo”, explicó.
El descanso también juega un papel clave. “Dormir correctamente, al menos entre siete y ocho horas por día, ayuda a que el organismo funcione mejor y también contribuye al equilibrio del sistema digestivo”, agregó.
En cuanto a la alimentación, la especialista remarcó la importancia de incorporar alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. “Siempre recomendamos frutas y verduras de estación, porque están en su punto justo de maduración y además suelen ser más accesibles económicamente”, señaló.
Sin embargo, el manejo del estrés también resulta un factor determinante. “El control de las emociones y del estrés es fundamental en esta patología, porque muchas veces los síntomas aparecen sin estar relacionados directamente con lo que se comió”, indicó.
Dentro de las estrategias nutricionales que suelen aplicarse en estos casos aparece la llamada dieta baja en FODMAP, un enfoque alimentario que consiste en reducir temporalmente ciertos alimentos fermentables que pueden provocar molestias digestivas.
“Esta dieta tiene distintas etapas. Primero se excluyen determinados alimentos y luego se van reintroduciendo de manera gradual para identificar cuáles generan síntomas en cada persona”, explicó Lecoq.
Por esta razón, insistió en la importancia de evitar las dietas generalizadas sin supervisión profesional. “Cada organismo responde de manera diferente, por eso el plan alimentario siempre debe ser personalizado”, afirmó.
Desde Tienda Verde, Luciana confirmó que cada vez son más las personas que se acercan al local buscando alternativas para mejorar su salud digestiva. “Hoy se escucha mucho el tema del intestino irritable. Muchos clientes nos cuentan que lo padecen o que tienen síntomas y buscan cambiar algunos hábitos”, comentó.
Según explicó, una de las primeras recomendaciones es reducir el consumo de alimentos que suelen irritar el sistema digestivo. Entre ellos se encuentran el exceso de azúcar, el alcohol, las frituras, los alimentos ultraprocesados, los picantes y el consumo excesivo de café.
“Son alimentos que ya sabemos que pueden agravar los síntomas, por eso lo ideal es tratar de evitarlos o al menos reducirlos”, señaló.
En contraposición, existen alimentos que pueden favorecer el funcionamiento intestinal y ayudar a mejorar los síntomas. Entre ellos se destacan las semillas, los cereales integrales y ciertos alimentos ricos en fibra.
“Muchos clientes vienen a buscar semillas de chía o semillas de lino, que se pueden consumir en ensaladas, panificados o incluso mezcladas con agua. También se llevan mucho la avena o el arroz integral”, explicó.
Las frutas y verduras también ocupan un lugar central en una dieta pensada para cuidar el intestino. En particular, se recomienda el consumo de banana, papa, calabaza y otras frutas de estación, que suelen ser mejor toleradas.
El aceite de oliva es otro de los alimentos que suelen recomendarse por sus beneficios para el sistema digestivo.
Además, algunas infusiones naturales pueden ayudar a aliviar molestias digestivas. “Las más buscadas son el jengibre, el hinojo, la menta y la manzanilla, que ayudan a reducir la inflamación”, detalló Luciana.
Estas infusiones pueden consumirse en saquitos o en hebras y forman parte de las alternativas naturales que muchas personas incorporan para mejorar su bienestar digestivo.
Otro grupo de alimentos clave en la salud intestinal son los probióticos, que contribuyen a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. “Los probióticos ayudan a colonizar la microbiota con bacterias beneficiosas para el organismo”, explicó Lecoq.
Entre los alimentos que contienen probióticos se encuentran el yogur natural, el yogur griego, el kéfir y la kombucha, productos que también se pueden conseguir en Tienda Verde.
“Siempre recomendamos elegir yogur natural, que no tenga azúcar agregada. Si una persona está acostumbrada al yogur endulzado, puede empezar mezclándolo con granola o frutos secos para adaptarse de a poco”, sugirió Luciana.
La especialista también destacó que los cambios en la alimentación deben realizarse de manera gradual para que puedan sostenerse en el tiempo. “No se trata de hacer una dieta por una semana. La idea es modificar hábitos para siempre”, explicó.
En ese sentido, insistió en que la alimentación saludable no significa privarse de todo. “No se trata de sufrir ni de comer feo. Hoy existen muchas opciones saludables que son muy ricas”, aseguró.
En el mercado actual es posible encontrar desde cereales sin azúcar hasta postres saludables, panificados integrales y snacks elaborados con ingredientes naturales.
“Antes se asociaba lo saludable con la comida de hospital, sin sabor. Hoy eso cambió completamente. Hay muchísima variedad de productos que permiten comer rico y al mismo tiempo cuidarse”, afirmó.
Desde Tienda Verde también promueven la educación alimentaria como una herramienta clave para mejorar la salud. “Nuestro objetivo no es solo vender un producto, sino también acompañar a las personas a entender qué les pasa y cómo pueden mejorar sus hábitos”, explicó Luciana.
El local, ubicado en Entre Ríos 1387 de Pueblo Esther, ofrece una amplia variedad de alimentos naturales, frutos secos, cereales integrales, productos sin azúcar y alimentos funcionales pensados para quienes buscan mejorar su alimentación.
Además, el espacio trabaja junto a profesionales de la salud para brindar información y orientación sobre distintas problemáticas vinculadas a la nutrición.
En un contexto donde el estrés, la mala alimentación y el ritmo de vida acelerado impactan cada vez más en la salud digestiva, los especialistas coinciden en que prestar atención al intestino es clave para el bienestar general.
“El intestino tiene un rol central en el organismo. Cuidarlo significa mejorar no solo la digestión, sino también la calidad de vida”, concluyó Malén Lecoq.