“La escuela necesita escuchar más a los jóvenes”: Guillermo Borzzone se jubiló tras más de 30 años en la educación pública

El ex director de la Escuela N° 427 Brigadier General Estanislao López cerró una etapa de más de tres décadas en la docencia. En una entrevista cargada de emoción, reflexionó sobre los cambios en la escuela, el rol de las familias, las redes sociales y los desafíos que enfrenta hoy la educación pública.

Después de más de 30 años en la educación pública y 15 años en cargos de gestión, Guillermo Borzzone cerró oficialmente una etapa que marcó gran parte de su vida. El ex director de la Escuela N° 427 Brigadier General Estanislao López de Pueblo Esther se jubiló el pasado 30 de abril y pasó por los estudios de Radio Enlace para compartir sensaciones, recuerdos y reflexiones sobre la escuela pública y los tiempos que atraviesan las nuevas generaciones.

Lejos de vivir el momento como un corte definitivo,Guillermo habló de una “transición”. Sigue vinculado a la institución, acompañando a la nueva directora, Anabella Galli, y colaborando en el traspaso de gestión. “Es una etapa rara. Uno no tiene experiencia en jubilarse. Te llega y la tenés que transitar”, expresó.

Durante la entrevista, el docente repasó su recorrido profesional, desde sus primeros reemplazos como vicedirector en Villa Gobernador Gálvez hasta consolidarse como director y referente educativo en Pueblo Esther. También habló de los cambios profundos que atravesaron la escuela, las familias y la sociedad durante las últimas décadas.

“La escuela cambió porque la sociedad cambió”

Guillermo sostuvo que uno de los mayores desafíos de la educación fue comprender las transformaciones sociales y familiares de los últimos años: “Las recetas que antes funcionaban dejaron de funcionar. Cambió la familia, cambió la sociedad y la escuela muchas veces fue reticente a esos cambios”, reflexionó.

Con una mirada crítica, aunque lejos del pesimismo, señaló que las instituciones educativas todavía conservan estructuras muy rígidas frente a generaciones que hoy viven otras realidades, otros vínculos y otras formas de aprender. “La escuela sigue teniendo un formato de hace más de cien años: el docente adelante con el saber y los alumnos escuchando. Pero hoy el saber está al alcance de todos”, explicó.

En ese sentido, planteó la necesidad de construir una educación más participativa y menos pasiva para los estudiantes.“Los jóvenes necesitan hacer, participar, ser protagonistas. No solamente escuchar y copiar durante horas. Cuando los chicos pueden involucrarse, el aprendizaje cambia completamente”, sostuvo.

Escuchar a los jóvenes

Uno de los momentos más profundos de la entrevista llegó cuando Guillermo habló sobre las nuevas generaciones y el vínculo entre la escuela, las familias y las redes sociales.

Lejos de caer en discursos estigmatizantes, defendió a los adolescentes y pidió prestar atención al contexto que atraviesan. “Los jóvenes no están perdidos. Están en peligro. Y necesitan ser escuchados”, afirmó.

El director destacó especialmente la experiencia del centro de estudiantes de la escuela, creado durante su gestión, como una muestra del potencial y el compromiso que tienen los jóvenes cuando se les da lugar: “todos tienen algo para decir. El problema es que muchas veces la escuela está preparada para que los jóvenes escuchen, pero no para escucharlos a ellos”, señaló.

También remarcó la importancia del diálogo familiar en un contexto atravesado por las redes sociales, la sobreexposición y los cambios culturales: “hay situaciones que a veces nos dejan sin herramientas. Las familias tienen que hablar con sus hijos, saer qué les pasa, poner límites y acompañar”, expresó.

Una escuela de puertas abiertas

Durante la charla también se abordó el impacto que generaron hechos de violencia y amenazas en escuelas de Santa Fe y otras localidades del país. Contó que, si bien en Pueblo Esther no atravesaron situaciones graves, esos episodios obligaron a reflexionar y reforzar espacios de diálogo.

“La escuela siempre fue un espacio de puertas abiertas y de escucha. Cuando pasan cosas dolorosas o traumáticas, lo primero es poder hablarlas”, sostuvo.

Esa mirada humana y cercana fue reconocida incluso por estudiantes, cooperadores y docentes que pasaron por la institución durante su gestión. La creación y fortalecimiento del centro de estudiantes, el trabajo conjunto con la cooperadora escolar y la apertura de espacios de participación fueron algunos de los aspectos más valorados de su paso por la dirección.

“Elegiría la docencia una y cien veces”

Aunque reconoce que comienza una etapa distinta, Borzone aseguró que no imagina alejarse completamente de la educación. Además de docente, es psicólogo y no descarta seguir trabajando vinculado al ámbito educativo desde otro lugar.

“Elegiría la docencia una y cien veces”, dijo con convicción. Y agregó: “Hubiese trabajado hasta los cien años”. La despedida no fue solamente la de un director que deja un cargo. Para muchos, representa el cierre de una etapa marcada por una gestión cercana, dialoguista y profundamente comprometida con la escuela pública.

En tiempos donde la educación enfrenta debates, cuestionamientos y desafíos cada vez más complejos, la historia de Guillermo Borzone deja también una reflexión: la escuela sigue siendo un espacio fundamental de encuentro, escucha y construcción colectiva.

Panaderia El Gringuito
Arnau
Fisioterapia
Yaco
i love jazmin