En una nueva edición de la columna semanal de salud del Dr. Juan Carlos Singereisky, la endocrinóloga Raquel Dobry abordó, con su estilo claro y didáctico, las bases de una buena nutrición, los errores más comunes, cómo comer bien sin caer en dietas mágicas ni modas peligrosas, y advirtió sobre el uso indiscriminado de medicamentos para bajar de peso. “Nutrirse es cuidarse para vivir mejor, no solo pensar en la balanza”, sostuvo.
En un contexto de crisis económica y cambios en los hábitos cotidianos, hablar de alimentación saludable puede parecer un lujo. Sin embargo, la Dra. Raquel Dobry, médica endocrinóloga y docente universitaria de la UNR, fue contundente: “Nutrirse no es lo mismo que comer. Es incorporar lo que el cuerpo necesita para funcionar bien, prevenir enfermedades y vivir con mejor calidad de vida”.
Durante su participación en la columna de salud que conduce el Dr. Juan Carlos Singereisky en Radio Enlace, Dobry abordó con claridad temas claves de nutrición, sin recetas mágicas ni fórmulas inalcanzables. Con una mirada realista y empática, explicó qué alimentos no deben faltar, cómo organizarlos a diario, qué hábitos es mejor evitar y qué hacer ante ciertas modas “milagrosas” que circulan en redes sociales.
Nutrición consciente: cinco grupos clave
Para Raquel Dobry, una dieta equilibrada debe incluir cinco pilares fundamentales:
- Proteínas: carnes (rojas, blancas, pescado, cerdo), huevos y legumbres. “Lo ideal es incluir una porción de proteína en cada comida principal. Si no se consume carne, se puede optar por huevo o combinaciones vegetales específicas, pero siempre hay que cubrir las necesidades”.
- Verduras: “Son las grandes aliadas. Dan saciedad, aportan fibra, vitaminas y minerales. Combinadas con otros alimentos, disminuyen el impacto del azúcar en sangre y ayudan a regular el peso. Lo ideal es combinarlas crudas y cocidas”.
- Frutas: tres porciones al día, preferentemente con cáscara y fuera de las comidas. “Las frutas no se digieren bien si se consumen después del almuerzo o la cena. Mejor usarlas como colación o antes de la comida para calmar la ansiedad”.
- Harinas e hidratos de carbono complejos: “No hay que demonizarlas. Las harinas integrales, las pastas al dente, el arroz, los granos y los cereales son necesarios si se eligen bien y se combinan con verduras o proteínas. Evitar la fritura y los excesos”.
- Lácteos: en lo posible descremados. “No es solo una cuestión de grasa, también del calcio que necesitamos. El yogur y la leche descremados son accesibles fuentes. En los quesos, moderar la cantidad”.
Lo que conviene reducir (o eliminar)
La doctora también dejó claro qué alimentos o hábitos conviene evitar o limitar:
- Dulces industriales: “No hay ninguna necesidad biológica de consumir azúcar agregada. Solo deseo. Podemos elegir frutas al horno, gelatinas dietéticas, compotas sin azúcar o dulces caseros más saludables”.
- Frituras: “Solo aumentan calorías vacías y son malas para el sistema digestivo y cardiovascular”.
- Combinar harinas con carnes: “Lo ideal es evitar platos como milanesa con puré o fideos con albóndigas. La digestión se hace más pesada y se absorben más calorías”.
- Exceso de sal: “Lo recomendable es salar los alimentos después de cocinados o usar especias. El exceso de sodio afecta la presión arterial y el sistema circulatorio”.
Hidratación, actividad física y cultura del movimiento
Otro punto clave fue la importancia de mantenerse hidratado. “No hay una cifra mágica, pero sí hay que tomar agua todos los días. Se puede complementar con infusiones sin azúcar, caldos caseros o jugos naturales”.
Y destacó: “No hay buena nutrición sin movimiento”. Para Raquel, no se trata de hacer deporte extremo: “Con media hora de caminata tres veces por semana ya mejoramos la circulación, el metabolismo y el estado de ánimo”. Lo importante es incorporar el movimiento en la vida diaria, evitando el sedentarismo crónico potenciado por las pantallas y la automatización.
El caso Ozempic: “No es una pastilla mágica”
Una parte fundamental de la entrevista fue la advertencia sobre el uso descontrolado del medicamento Ozempic, popularizado en redes sociales como supuesta “solución mágica para bajar de peso”.
Dobry fue tajante: “Se trata de un fármaco inyectable diseñado originalmente para personas con diabetes tipo 2. Su precio es altísimo (alrededor de $600.000 por mes) y debe usarse bajo estricta supervisión médica. No es para cualquiera, y no sirve sin una dieta adecuada y actividad física”.
Además, explicó que existe una versión argentina, Dutide, con la misma droga (semaglutida), pero con un precio algo más accesible. “Igualmente requiere control, porque mal usado puede provocar efectos indeseables como náuseas, vómitos o descompensaciones. No todo lo que circula en redes es seguro ni efectivo. Hay que consultar con un profesional”.
Vivir mejor, no pesar menos
El mensaje final de la doctora fue contundente: “El objetivo no es adelgazar a toda costa. Es aprender a nutrirse bien para vivir mejor. Comer saludable no es hacer dieta estricta. Es organizarse, aprender, adaptar lo que tenemos y tomar decisiones más conscientes”.
Y cerró con un consejo práctico: “Escuchemos más a nuestro cuerpo. A veces no tenemos hambre, tenemos ansiedad. No hay que comer por costumbre o por emociones. Comer es un acto vital, pero también cultural. Tenemos que reaprender a hacerlo con respeto y placer”.
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