Mujer Raíz convoca a una jornada abierta este viernes en Bajada Colacho para reconocer especies nativas, fortalecer la conciencia ambiental y abrir el debate sobre una nueva ordenanza de arbolado urbano.
Este viernes 27 a las 18 horas, en la intersección de Tierra del Fuego y Libertad, se realizará el primer recorrido territorial del año impulsado por la agrupación Mujer Raíz junto al colectivo Pueblo Esther Se Planta. La actividad propone una caminata guiada por la zona de Bajada Colacho con el objetivo de identificar especies nativas, reconocer la historia del lugar y promover una política pública de arbolado acorde al crecimiento de la ciudad y al contexto climático actual.
La convocatoria está abierta a toda la comunidad, sin inscripción previa, y culminará con un cierre colectivo a las 20 horas en la Casa de Té El Druida.
Un proyecto que articula historia, ambiente y participación
Desde la organización explicaron que la propuesta no surge de manera aislada, sino que forma parte de un proceso de trabajo que se viene consolidando desde hace años. “En una etapa que nos arrastra al individualismo, organizarse colectivamente es un acto de resistencia”, señalaron durante la entrevista, remarcando que el proyecto se sostiene en el trabajo en equipo y en la construcción comunitaria.
El colectivo retoma experiencias previas como el “Proyecto Árbol” y distintas recorridas territoriales realizadas en otros puntos de la ciudad. El año pasado concretaron una primera plantación en Barrio Solares, donde incorporaron especies como ombú, lapacho, jacarandá, aguaribay, ceibo, timbó y sen de campo, priorizando la diversidad y la planificación según el espacio disponible.
La jornada de este viernes marca el inicio de un nuevo ciclo de actividades para 2026, con la intención de seguir forestando y, sobre todo, profundizar el conocimiento del territorio antes de intervenir en él.
Conocer para cuidar
La caminata tendrá un carácter participativo y educativo. Según detallaron, el recorrido incluirá identificación de especies autóctonas, diferenciación entre árboles nativos y exóticos, observación del ecosistema ribereño y recuperación de la memoria histórica de la zona, especialmente vinculada a las familias de pescadores que habitaron el lugar.
Entre las especies que podrán reconocerse se encuentran distintos tipos de sauces —algunos nativos y otros no—, espinillos, jacarandás y otras variedades propias del ecosistema ligado al río.
Las organizadoras destacaron que muchas veces los vecinos consultan qué árboles plantar en veredas y espacios públicos sin contar con información adecuada. “No cualquier especie prospera en el contexto actual de cambio climático. Las especies nativas tienen mayor capacidad de adaptación y fortalecen el ecosistema porque atraen aves, mariposas e insectos”, explicaron.
El enfoque no se limita al valor ornamental del arbolado. “No es solamente algo que pone lindo el lugar. Es parte de la cultura de vivir en Pueblo Esther y tiene impacto en la salud ambiental y también en nuestra salud mental”, sostuvieron.
Incidir en la política pública
Uno de los ejes centrales del proyecto es avanzar en la actualización de la normativa local sobre arbolado urbano. Desde el colectivo consideran que las ordenanzas vigentes han quedado desactualizadas frente al crecimiento demográfico de la ciudad y los nuevos desafíos ambientales.
La propuesta no busca presentar un texto cerrado, sino abrir un proceso participativo con el Concejo Municipal para revisar la legislación existente e incorporar criterios como:
- Prioridad de especies nativas.
- Planificación del arbolado en nuevos loteos.
- Protección de ejemplares añejos.
- Mecanismos que garanticen el cuidado posterior a la plantación.
“Plantamos pensando en las próximas generaciones. La adolescencia de un árbol es a los 40 o 50 años. Es una política futura”, señalaron. También advirtieron sobre la necesidad de evitar talas innecesarias en obras públicas o desarrollos urbanos, promoviendo alternativas que preserven ejemplares históricos.
Educación ambiental e infancias
La actividad está especialmente orientada a convocar a niñas y niños. “No se puede amar lo que no se conoce”, afirmaron, invitando a las familias a participar del recorrido como una instancia recreativa y formativa.
El enfoque pedagógico apunta a que las nuevas generaciones comprendan el vínculo entre árbol y ecosistema, entendiendo que cada especie sostiene una red de vida más amplia. “Somos parte de ese ecosistema”, expresaron, destacando la importancia de transmitir saberes ambientales como parte de la identidad local.
Un acto colectivo en tiempos de crisis climática
Las organizadoras subrayaron que el crecimiento acelerado de la ciudad exige planificación ambiental. Los nuevos barrios carecen de sombra suficiente, mientras que las temperaturas extremas vuelven cada vez más necesaria la forestación estratégica.
“Si hoy hay muchos árboles es porque alguien los plantó hace décadas. Nuestra tarea es continuar ese compromiso”, señalaron.
La jornada del viernes no requiere inscripción previa. El punto de encuentro será a las 18 horas en Tierra del Fuego y Libertad, desde donde se descenderá hacia la Bajada Colacho, continuando hacia la barranca y la plaza. El cierre será a las 20 horas en El Druida, ubicado en Libertad al 1700.
El espíritu del encuentro quedó sintetizado en el poema compartido durante la entrevista, que invita a plantar árboles pensando en quienes vendrán. Una declaración de principios que resume la intención del colectivo: sembrar presente para garantizar futuro.