Desde el Patio de Pacha Kuyuy, Roxana Zamarreno y Sofía Reinoso impulsan una propuesta cultural que crece y se afianza en la región. Con talleres gratuitos, presentaciones en vivo y un fuerte compromiso con la identidad popular, el espacio se transforma en un refugio para jóvenes, músicos y vecinos que buscan compartir, aprender y resistir desde el arte.
En un rincón cada vez más activo de Pueblo Esther, el Patio de Pacha Kuyuy se ha convertido en mucho más que un espacio cultural: es un punto de encuentro, de creación, de memoria y de futuro. Roxy y Sofía, referentes de este proyecto autogestivo y comunitario, nos cuentan con entusiasmo las múltiples actividades que están en marcha y las que se vienen. Entre talleres gratuitos, música popular, festivales y viajes a escenarios emblemáticos, el Patio late al ritmo del folclore y la resistencia cultural.

Juventudes Folklóricas: cuando el encuentro es raíz y futuro
Una de las propuestas más significativas que hoy impulsa el Patio de Pacha Kuyuy es el taller Juventudes Folklóricas, un proyecto que nació gracias al programa provincial Eureka y que ya tuvo su primer encuentro con una gran participación de jóvenes y adultos de Pueblo Esther, Rosario, Alvear y Arroyo Seco.
“La idea era hacer un taller de folclore, pero distinto —cuenta Sofía—. No una clase particular por instrumento, ni algo improvisado. Pensamos en un espacio de ensamble, bien referenciado en el folclore popular, donde se construya en colectivo.”
El proyecto, que contempla entre cuatro y cinco encuentros intensivos de cuatro horas cada uno, garantiza también merienda para los participantes, compuesta por mate cocido cocinado a carbón y pan casero. “La merienda también es parte del folclore”, remarca. La cocina, las infancias, el encuentro y la música: todo se entrelaza con un hilo común de memoria viva.
Aunque el programa Eureka está destinado a juventudes, el espacio se abre a todas las edades. “Vinieron chicos de secundaria, pero también adultos, madres, vecinos. El folclore habita en todos”, destacan.

Más propuestas culturales: música en vivo y folclore diverso
Pero el Patio de Pacha Kuyuy no se detiene en los talleres. El próximo 9 de agosto, desde las 21 h, se presentará el grupo Inti Raymi, con una propuesta de folclore andino con raíz litoraleña. La agrupación incorpora aerófonos como quenas, sikus y tarkas, sumando sonoridades que no suelen escucharse habitualmente en la región. “Es una música muy festiva, alegre, que nos conecta con lo ancestral y con otras raíces que también son nuestras”, cuentan.
La entrada tendrá un valor de $5.000 en puerta y $4.000 anticipada, aunque desde el Patio aclaran que nadie se quedará afuera por cuestiones económicas. “La entrada es para los músicos, no para el espacio. Y si alguien no tiene para pagar, que venga igual. Lo importante es el encuentro”, dicen convencidas.
En cada evento, el Patio ofrece también buffet popular y bebidas espirituosas, reforzando el clima de fiesta comunitaria y apoyo mutuo.
Del Quincho Carabajal al patio local: presencia femenina en el folclore
El compromiso de Roxy y Sofía con la cultura popular no se queda solo en Pueblo Esther. Este 15 de agosto, ambas viajarán a Santiago del Estero para participar de la peña de mujeres en el Quincho de Los Carabajal, un evento central en la tradicional Fiesta de la Abuela Carabajal. Allí compartirán escenario con Flor Curcio y otras músicas de la región.
“La idea de cantar en ese espacio tan emblemático, siendo mujeres de un pueblo chico, nos llena de orgullo. Vamos a llevar nuestra música y nuestra forma de hacer folclore”, cuentan.
Y no solo eso: están ensayando dos temas —una chacarera y una zamba, ambas de autoría de Roxy— que pronto grabarán en un estudio local. “Están escritas para compañeras, porque también es necesario que las mujeres tengamos canciones que nos nombren”, explica.
Hacia un festival popular en Pueblo Esther
Como si fuera poco, ya están proyectando una nueva meta: crear un festival popular propio en Pueblo Esther. “Queremos una gran fiesta de folclore, con músicos locales, con entrada accesible, donde se respire cultura”, adelantan. La iniciativa, aún en construcción, buscará consolidar lo que en el Patio ya se vive semana a semana: el arte como herramienta de transformación, encuentro y comunidad.
“Sabemos que es un momento muy difícil para la cultura, pero también de las crisis surgen los mejores procesos —dice Roxy—. Nosotros lo vimos en 2001, lo vieron nuestros padres en dictadura. Y hoy, otra vez, hay que abrir espacios, tender redes y confiar en las nuevas generaciones.”
Desde el patio de una casa, con guitarra en mano, una bandera del folclore popular se vuelve a alzar. Y lo hace con convicción, con alegría, y con la fuerza de quienes creen que otra realidad es posible, cuando hay cultura, comunidad y memoria.
Nota completa: