Crisis en Euro Frigorífico: 160 familias en vilo y 23 días de ocupación para defender su fuente laboral

La situación del Frigorífico Euro, ubicado en Villa Gobernador Gálvez, atraviesa su momento más crítico desde su creación hace más de dos décadas. Con la planta paralizada, sueldos adeudados de septiembre, octubre y noviembre, y 23 días de ocupación pacífica por parte de los trabajadores para impedir el vaciamiento, la incertidumbre domina el presente de 160 familias que dependen de la continuidad de la actividad.

Walter Navarro, delegado de los trabajadores, relató que los problemas no empezaron ahora sino que vienen arrastrándose desde comienzos de año. Explicó que “esto viene de hace rato; el 7 de enero tuvimos 60 despidos por WhatsApp”. Tras ese hecho lograron una conciliación obligatoria, pero los incumplimientos continuaron. A mediados de año se acumularon atrasos salariales y, según Navarro, “no nos pagaron los sueldos, vinimos a la puerta y recién el 5 de septiembre se cobraron, pero después septiembre quedó otra vez impago y octubre también”.

El conflicto escaló cuando los trabajadores recibieron avisos de que la empresa estaría retirando elementos del frigorífico. Navarro detalló que “nos dijeron que la empresa se estaba llevando cosas, y cuando vinimos encontramos que faltaban herramientas, insumos y un montón de cosas”, lo que motivó que se quedaran dentro de la planta para custodiarla. A los pocos días, según su relato, “vinieron dos camiones los días 11 y 12 para llevarse más cosas, pero la gente no lo permitió”. Desde entonces, el personal se turna para dormir, cocinar y sostener la presencia permanente dentro del edificio.

La actividad productiva está completamente detenida. Euro solía recibir materia prima de varios frigoríficos de la provincia, pero hoy no conserva ningún proveedor activo. Navarro contó que “Euro llegó a trabajar con 27 frigoríficos; hoy no queda nada” y que la mayoría de quienes integran la planta “tiene entre 47 y 50 años”, lo que agrava las consecuencias del parate: “¿Dónde van a conseguir trabajo? Con esa edad es difícil… por eso queremos salvar la empresa”.

En las audiencias del Ministerio de Trabajo tampoco hubo una salida clara. Navarro señaló que los dueños se presentaron sin un plan concreto y que “nos dicen que no tienen plata para pagar, que están viendo si pueden alquilar o vender”. Incluso recordó que en un momento “nos propusieron que nosotros les alquiláramos la planta a ellos”, propuesta que los trabajadores recibieron con indignación, ya que todavía tienen varios meses de haberes sin cobrar. Según el delegado, la conducción empresarial “no es del rubro, son financistas”, y eso influye en la falta de continuidad y de inversión: “No conocen esta actividad, y así estamos”.

La ausencia de ingresos ya golpea duramente la vida cotidiana de las familias. Navarro relató que varios compañeros volvieron a sus casas después de días dentro de la planta y “se encontraron con cartas de reclamo de alquiler, y otros directamente sin luz”. La situación, dijo, “es desgastante”, porque llega un punto en que las redes de ayuda ya no pueden sostener lo que debería cubrir el salario. Aun así, la comunidad viene acompañando: “Los vecinos traen comida, ayudan, acompañan, y también el sindicato de la carne nos da mercadería o ayuda para pagar luz o alquiler”.

En medio del conflicto, los trabajadores analizan alternativas si la situación desemboca en un concurso o una quiebra. Navarro aseguró que “si pasa algo así, queremos formar una cooperativa”, y explicó que cuentan con la capacidad técnica para sostener la producción: “La mano de obra la tenemos, y de muchos años. Sabemos trabajar. Solo necesitamos que la justicia y el Estado acompañen”.

La dimensión social y política del conflicto también aparece en la conversación. La lista de industrias afectadas en la región —desde metalmecánicas hasta supermercados y carroceras— forma parte de un contexto más amplio. Navarro consideró que “cuando no les da ganancia, se van y dejan 160 familias en la calle”, reflejando un modelo empresarial que prioriza lo financiero por sobre la continuidad productiva.

Por ahora, el frigorífico sigue paralizado y la ocupación continúa. Los trabajadores esperan una nueva audiencia, aunque reconocen que los tiempos administrativos no se corresponden con la urgencia que viven. Navarro expresó que “los plazos de ellos no son los nuestros”, aludiendo a la dificultad de sostener una espera indefinida sin ingresos y sin certezas. Aun así, mantienen el objetivo firme: “Queremos trabajar. Solo eso. Queremos salvar la fuente de laburo”.

La historia de Euro Frigorífico condensa la fragilidad del empleo industrial en la región, el desgaste emocional de las familias y la determinación colectiva de un grupo de trabajadores que, frente al abandono empresarial, eligió defender su dignidad organizándose desde adentro de la fábrica.