El jueves abren los sobres con las ofertas para la construcción de una estación transformadora de 80 MVA que se instalará en la localidad de Alvear (sobre la A012) que abastecerá de energía eléctrica a toda esa región
Bandera de largada para una obra pública clave que activará al menos 14 importantes inversiones privadas fabriles y residenciales en el cordón suroeste de Rosario que estaban impedidas de avanzar por la falta de infraestructura de servicios.
Se trata de la licitación para la construcción de una estación transformadora de 80 MVA que se instalará en la localidad de Alvear (sobre la A012) para abastecer de energía eléctrica a todo la región en torno a la región de Piñero.
La obra que tiene un presupuesto oficial de $23 mil millones de pesos que aportará el gobierno de Santa Fe, que comprende obras complementarias de montaje de líneas de media y alta tensión, y que tiene que estar lista para diciembre de 2027.
En principio, se requerirán solo 40 MW (que sobran para abastecer la nueva cárcel y los desarrollos proyectados) y, si bien se financia con fondos públicos, la EPE —que operará la nueva estación— ya negocia la venta anticipada de la potencia que requerirá cada proyecto inmobiliario que necesite la autorización o regularización. Con esa venta de energía a los loteadores, la Provincia recupera parte de la inversión.
Las gestiones operativas quedaron a cargo de la unidad que armó el gobierno provincial para la construcciones de unidades penitenciarias en Piñero, a cargo de Diego Leone, pero el armado de toda la ingeniería burocrática y financiera para activar la obra estuvo en cabeza del ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, y la titular de la EPE, Anahí Rodríguez.
Hace años que la construcción de la nueva estación estaba estancada porque la EPE se mantenía en su postura histórica de que las obras para ampliación de potencia y distribución para abastecer nuevos desarrollos inmobiliarios los tiene que afrontar enteramente de su bolsillo el empresario, financiando primero la construcción y luego donando todo a la empresa provincial.
Esa fórmula sirvió para grandes proyecto que están en cabeza de importantes desarrolladores empresarios (con espalda financiera) en zonas con el m2 muy bien cotizado (en las que el comprador del lote puede afrontar un costo extra), pero no para el cordón sudoeste, en el que operan muchos urbanizadores pymes y el segmento que atienden es, en su mayoría, de clase media.
Por otra parte, juntarse todos los desarrolladores (como les pedía la EPE) para afrontar los costos millonarios de la obra (estamos hablando de, al menos, 10 mil millones para 40 MW) no solo les quedaba grande por los montos involucrados, sino que también forzaba a urbanizadores correctos a asociarse con otros que operan en la zona de Piñero, que si por algo son conocidos es por incumplir cada uno de sus contratos.
La gestión, entonces, de Puccini y Rodríguez, de ir sorteando escollos burocráticos y encontrar el sendero administrativo y el fondeo para la nueva estación fue clave para activar la realización de la obra.




