Olores nauseabundos en Arroyo Seco: qué dicen los monitoreos realizados sobre Worms y Calzim

Los informes remitidos por el Municipio al Concejo detallan cómo se monitorearon los olores en Worms y Calzim tras la audiencia pública de junio. El estudio detectó olores fuertes en zonas de proceso, pero no en las áreas residenciales relevadas. También señala a las piletas cloacales municipales como una posible fuente adicional.

Los monitoreos ambientales realizados sobre las empresas Worms Argentina S.A. y Calzim S.A. volvieron a quedar en el centro de la discusión sobre los olores nauseabundos que desde hace meses denuncian vecinos de distintos sectores de Arroyo Seco. El Municipio remitió al Concejo Municipal el último informe de Evaluación de Olores, elaborado por HSE Ingeniería, junto con documentación vinculada a los controles realizados sobre ambas firmas.

La presentación fue realizada mediante el Mensaje N.º 296/2026, fechado el 26 de agosto, y tiene una particularidad: el propio Ejecutivo municipal vincula expresamente esta documentación con las minutas surgidas de la audiencia pública del 4 de junio, convocada por el Concejo para abordar la problemática ambiental. En ese encuentro participaron vecinos, autoridades municipales, especialistas y representantes de las empresas señaladas en los reclamos.

La audiencia se produjo después de una sucesión de denuncias vecinales por olores que, según los testimonios recogidos durante aquella jornada, afectan especialmente a sectores de la zona norte y que los habitantes vienen denunciando desde hace varios años. En el debate también aparecieron distintas hipótesis sobre el origen de las emanaciones y se planteó la necesidad de realizar controles que permitieran determinar con mayor precisión cuáles son las fuentes involucradas.

A partir de ese proceso, el Municipio incorporó los informes a los expedientes administrativos y los puso a disposición del Concejo. Actualmente, según consta en el mensaje enviado por el Ejecutivo, el expediente correspondiente a Worms cuenta con ocho cuerpos, mientras que el de Calzim tiene siete.

Qué se monitoreó

El estudio de HSE Ingeniería lleva el número de informe 39.054 y corresponde a una Evaluación de Olores realizada en abril de 2026 sobre las instalaciones de Worms Argentina S.A. y Calzim S.A. en Arroyo Seco. El objetivo declarado fue determinar el grado de afectación que pudieran generar en el entorno los olores provenientes de las actividades desarrolladas por ambas empresas.

El informe identifica las actividades de cada establecimiento: Calzim está dedicada a la producción porcina, mientras que Worms realiza tratamiento de residuos líquidos y sólidos orgánicos no peligrosos.

Pero el documento incorpora desde el comienzo un elemento que resulta relevante para interpretar sus conclusiones. Los técnicos advierten que entre las empresas y el barrio de viviendas más cercano se encuentran las piletas de tratamiento de efluentes cloacales de la Municipalidad de Arroyo Seco, por lo que consideran que esa instalación tampoco puede descartarse como una fuente que contribuya a los olores detectados.

Cómo se realizaron las mediciones

El monitoreo no consistió solamente en una inspección visual de las plantas. HSE Ingeniería realizó un análisis sensorial en campo, mediante personal capacitado para identificar y registrar la intensidad de los olores y el grado de irritación que pudieran producir en ojos y nariz.

La metodología utilizada tomó como referencia las normas NTC 6049 y VDI 3940, que contemplan la inspección de campo para determinar la frecuencia de impacto de olores reconocibles, la medición de la pluma de olor y la intensidad del olor. Para establecer los niveles se utilizó como marco la Resolución 201/04 de la provincia de Santa Fe.

Los técnicos realizaron un recorrido de las fuentes emisoras identificadas y establecieron previamente una grilla de puntos de monitoreo en las zonas accesibles. En cada uno de esos puntos se efectuó la evaluación sensorial y se registraron las condiciones meteorológicas, especialmente la dirección y velocidad del viento, debido a su importancia para determinar cómo puede desplazarse una pluma de olor.

El estudio también incluyó información meteorológica correspondiente a la jornada de medición y una referencia a la rosa de los vientos registrada en el Puerto de Arroyo Seco, utilizada para analizar el comportamiento de los vientos en la zona.

Qué encontraron dentro de las empresas

Uno de los datos más importantes del informe aparece al diferenciar las zonas industriales de las áreas residenciales. En los sectores correspondientes a los procesos productivos de las empresas, los técnicos registraron olores que alcanzaron los niveles Grado 4 —Fuerte— y Grado 3 —Fácilmente notable— dentro de la escala utilizada por el estudio.

Esto significa que el monitoreo sí detectó olores de intensidad considerable en sectores vinculados con los procesos de producción. El dato es relevante porque confirma que existen emisiones odoríferas dentro de las instalaciones y zonas próximas a las fuentes identificadas. Sin embargo, el resultado cambia cuando los técnicos trasladan la evaluación hacia las zonas residenciales cercanas.

Sin olor en las áreas residenciales relevadas

Según las conclusiones del informe, en las áreas residenciales cercanas a las empresas la intensidad registrada fue Grado 0, es decir, “sin olor”. El estudio señala expresamente que en esos puntos no se constataron olores de media intensidad. En materia de irritación de ojos y nariz, el resultado registrado en las áreas residenciales también fue Grado 0, definido como “no irritante”.

El informe agrega que la intensidad del olor producido por las empresas puede variar cuando cambian las condiciones de dirección del viento. Aun contemplando esa posibilidad, los técnicos sostienen que, bajo las condiciones analizadas, los valores observados se mantienen dentro de la normativa aplicable.

Esto introduce una diferencia sustancial entre dos situaciones: el informe reconoce olores fuertes en las áreas de proceso de Worms y Calzim, pero no los detecta en las áreas residenciales que fueron relevadas durante el monitoreo. Por lo tanto, el estudio no permite afirmar por sí solo que las empresas sean responsables de todos los episodios de olores que denuncian los vecinos en la ciudad.

Las cloacas municipales aparecen como otra posible fuente

Otro de los aspectos centrales de las conclusiones es la referencia a las instalaciones municipales. Los técnicos de HSE vuelven a señalar que entre las fuentes de generación de olor de las empresas y las viviendas más cercanas se encuentran las piletas de tratamiento de efluentes cloacales de la Municipalidad de Arroyo Seco.

Por esa razón, el informe sostiene que esa instalación puede contribuir al olor y debe ser considerada dentro del análisis general de la problemática. Este punto resulta especialmente relevante porque durante la audiencia pública del 4 de junio también se planteó la necesidad de investigar distintas fuentes posibles y no concentrar exclusivamente la discusión en Worms o Calzim. En aquella jornada, representantes de las empresas habían sostenido que también podían existir olores provenientes de las cloacas y de otras actividades ubicadas en el sector.

Las empresas también informaron obras y controles

La documentación remitida al Concejo incluye además una memoria técnica de Worms sobre el sistema de tratamiento de efluentes. Allí la empresa informa que cuenta con un sistema de tratamiento basado en piletas multietapa y que se encontraba ejecutando un programa de mejoras dentro de su Plan de Gestión Ambiental.

Entre las obras mencionadas aparece un tratamiento primario fisicoquímico por oxidación, una segunda fase mediante una planta de nanofiltración y un plan de remediación de la Pileta N.º 10, cuyo período de ejecución fue establecido entre enero de 2026 y febrero de 2027.

La documentación señala también que el monitoreo de efluentes se realiza de manera continua para determinados parámetros, mientras que otros —como DBO, hidrocarburos totales, detergentes sintéticos y sulfuros— tienen una frecuencia semestral.

Además, se incorporaron certificados de calibración de los equipos utilizados por HSE Ingeniería, correspondientes a bombas de caudal constante. Los certificados indican que los instrumentos fueron calibrados en Rosario durante septiembre de 2025 y que, en los valores calibrados, cumplían con las especificaciones de exactitud declaradas por el fabricante.

El contexto: de las denuncias vecinales al monitoreo

La entrega de esta documentación al Concejo debe leerse como parte de un proceso que comenzó mucho antes del informe técnico. Las reiteradas denuncias de vecinos por olores nauseabundos llevaron al Concejo Municipal a convocar a una audiencia pública el 4 de junio, con la participación de ciudadanos afectados, funcionarios municipales, especialistas y representantes de Worms y Calzim.

Durante aquella audiencia, el Municipio expuso las inspecciones realizadas y las actuaciones que se habían iniciado a partir de las denuncias. También se discutió la situación de Worms, que había atravesado una clausura preventiva y posteriormente retomó su actividad luego de nuevas actuaciones y controles municipales.

Los representantes de las empresas, por su parte, rechazaron que Worms fuera responsable de todos los olores de la ciudad y plantearon la necesidad de considerar otras fuentes. También señalaron que habían realizado estudios y que estaban dispuestos a continuar trabajando con el Municipio y los vecinos.

La audiencia no cerró la discusión. Por el contrario, derivó en nuevos pedidos de información, controles y documentación. Entre ellos, el Concejo solicitó actuaciones administrativas, estudios técnicos y controles ambientales vinculados con la problemática, además de plantear la realización de un estudio técnico independiente.

Qué permiten afirmar —y qué no— los estudios

Los documentos incorporados ahora al Concejo permiten establecer algunas conclusiones concretas.

Primero: el monitoreo realizado por HSE Ingeniería detectó olores de intensidad fuerte y fácilmente notable en sectores vinculados con los procesos productivos de Worms y Calzim.

Segundo: en los puntos residenciales relevados durante esa jornada, el informe registró Grado 0 de intensidad de olor y Grado 0 de irritación, es decir, ausencia de olor y ausencia de irritación en las condiciones específicas en las que se realizó la medición.

Tercero: el propio informe advierte que las condiciones meteorológicas, especialmente el viento, pueden modificar la dispersión de los olores.

Cuarto: los técnicos incorporaron otra posible fuente al análisis: las piletas municipales de tratamiento de efluentes cloacales ubicadas entre las empresas y las viviendas más cercanas.

Y, finalmente, el estudio no identifica de manera concluyente a Worms o Calzim como responsables exclusivos de los olores denunciados por los vecinos en toda la ciudad. Lo que hace es medir la intensidad odorífera en determinados puntos y bajo determinadas condiciones ambientales.

La discusión, por lo tanto, continúa abierta. El Municipio remitió al Concejo los informes y mantiene a disposición los expedientes administrativos, mientras que el propio cuerpo legislativo ya había impulsado nuevos pedidos de información y controles.

El desafío que queda planteado es determinar si los episodios de olores que los vecinos continúan denunciando pueden ser explicados por las fuentes industriales, por las instalaciones cloacales municipales, por otras actividades existentes en el sector o por una combinación de factores que varía según las condiciones meteorológicas. En ese punto, los monitoreos realizados constituyen una parte de la evidencia disponible, pero no parecen cerrar por sí solos una problemática que comenzó con distinos reclamos vecinales y que ahora continúa bajo seguimiento institucional.