La directora Emilia Carletti se refirió a la medida de fuerza docente en reclamo por el financiamiento universitario, el impacto en la comunidad educativa y las nuevas propuestas que se articulan con Tecnolagos, en un año marcado por la primera cohorte de egresados.
La Escuela “Sara Bartfeld Rietti” de la Universidad Nacional de Rosario, con sede en Tecnolagos (General Lagos), atraviesa un momento particular marcado por el paro docente universitario a nivel nacional y, al mismo tiempo, por el desarrollo de nuevas propuestas educativas en articulación con el complejo tecnológico. Así lo expresó su directora, Emilia Carletti, quien brindó un panorama sobre la situación actual y los desafíos que enfrenta la institución.
En relación a la medida de fuerza que se desarrolla durante toda la semana, Emilia Carletti explicó que el reclamo no se limita únicamente a la cuestión salarial, sino que forma parte de una problemática más amplia vinculada al financiamiento del sistema universitario. “En realidad es por la implementación de la ley de financiamiento universitario, que incluye la mejora salarial, pero también una actualización del presupuesto, porque se está manejando el mismo de hace dos años”, señaló.
En ese contexto, remarcó que los salarios docentes se encuentran muy por debajo de lo esperado, incluso en niveles que dificultan la continuidad de las tareas educativas. “Es muy baja la remuneración de los docentes. En escuelas medias hay materias con cargas horarias mínimas que ganan incluso menos, y sostener eso es cada vez más difícil”, explicó. Según detalló, esta situación impacta directamente en la posibilidad de garantizar la presencia de docentes, especialmente en localidades como General Lagos.
La directora también se refirió al acompañamiento de la comunidad educativa frente a este escenario. Si bien reconoció la preocupación de las familias por la continuidad de las clases, destacó que existe un creciente nivel de comprensión sobre la problemática. “Noté que hay cada vez más conciencia sobre lo que significa la universidad y más apoyo por parte de los padres”, afirmó, aunque también señaló que el desafío es sostener el diálogo y la información en una escuela media donde asisten estudiantes menores de edad.
“Nosotros intentamos explicar las condiciones y mantener abiertos los canales de comunicación, porque entendemos la preocupación. Pero también es un derecho laboral poder reclamar un salario digno, y eso no puede recaer solo en los docentes”, sostuvo. En ese sentido, planteó la necesidad de que el Estado nacional garantice las condiciones necesarias tanto para trabajadores como para estudiantes.
El 2026 se presenta además como un año significativo para la institución, ya que se concreta la primera promoción de egresados. “Es la primera cohorte que tenemos, y eso hace que sea un año muy particular”, destacó, al tiempo que advirtió que el contexto de crisis de financiamiento vuelve más compleja la situación. “Venimos arrastrando dificultades, pero este año se hizo más insostenible y por eso hay más medidas de fuerza”, agregó.
A pesar de este escenario, la escuela continúa desarrollando iniciativas en articulación con Tecnolagos, el complejo en el que funciona y con el que mantiene un trabajo conjunto desde sus inicios. “Es una retroalimentación permanente. Ellos nos necesitan a nosotros y nosotros a ellos”, explicó la directora.
En este marco, se anunció el lanzamiento de una serie de “Estaciones del Conocimiento”, una propuesta impulsada desde Tecnolagos que incluirá capacitaciones abiertas a la comunidad en distintas áreas. Entre ellas, cursos de robótica, introducción a la programación, oratoria, inteligencia artificial aplicada a la vida cotidiana e inglés.
“Son propuestas abiertas a toda la comunidad, que comienzan en abril y no dependen directamente de la escuela ni de la universidad, sino del complejo Tecnolagos”, aclaró, ante la habitual confusión entre ambas instituciones. No obstante, destacó que existe una articulación constante que también beneficia a los estudiantes. “Pensamos en la posibilidad de que los chicos puedan formarse e incluso, en algún momento, convertirse en capacitadores dentro de estos espacios”, señaló.
Finalmente, subrayó que el objetivo es continuar fortaleciendo el perfil educativo de la institución, aun en un contexto adverso. “Tratamos de capitalizar incluso las crisis, de pensar cómo los estudiantes pueden involucrarse, comprender lo que está pasando y formar parte de estos procesos”, afirmó.
De este modo, la Escuela “Sara Bartfeld Rietti” transita un año de definiciones, atravesado por tensiones estructurales del sistema universitario, pero también por nuevas oportunidades de formación y crecimiento en el entramado educativo y tecnológico de la región.