Vecinos de Arroyo Seco endurecen el reclamo por la Ruta 21: “No estamos en contra de la obra, queremos una ruta segura para poder vivir y trabajar”

Con un nuevo corte sobre la Ruta Provincial 21, frentistas de Arroyo Seco volvieron a reclamar modificaciones al proyecto de ampliación que ejecuta el Gobierno de Santa Fe. Exigen que se habiliten espacios de estacionamiento, se reduzca la velocidad de circulación y se incorporen medidas de seguridad vial. Advierten que la obra, tal como está planteada, pone en riesgo la seguridad de peatones y automovilistas y amenaza la actividad comercial de la zona.

Por octava vez desde que comenzaron las obras de ampliación de la Ruta Provincial 21, vecinos y comerciantes de Arroyo Seco volvieron a manifestarse con un corte parcial de la calzada para reclamar cambios en el proyecto vial que atraviesa uno de los sectores más urbanizados de la ciudad.

Lejos de rechazar la obra en sí misma, los frentistas sostienen que el problema radica en la falta de respuestas a una serie de planteos que consideran indispensables para garantizar la seguridad vial y preservar la actividad económica de quienes viven y trabajan sobre la traza.

Uno de los voceros de la protesta fue Flavio, vecino del sector afectado, quien explicó que el principal reclamo continúa siendo la incorporación de espacios de estacionamiento sobre toda la traza urbana de la Ruta 21, junto con otras medidas destinadas a reducir la velocidad del tránsito: “lo que estamos reclamando es el pedido de estacionamiento en toda la traza de la Ruta 21, la disminución de velocidad con radares y semáforos, y que retiren el cantero central porque está causando muchos problemas de accidentes”, resumió durante la protesta.

Respuesta parcial y un reclamo que continúa

Según explicó el vecino, luego de varios encuentros con autoridades municipales y provinciales hubo algunos avances, aunque consideran que resultan insuficientes frente a la magnitud del problema.

Hasta el momento, señaló, las únicas medidas confirmadas fueron la instalación de tres semáforos, la apertura de la calle Yrigoyen y la futura colocación de un radar de velocidad: “hasta ahora se mueve todo muy poquito, muy lento. Solamente otorgaron tres semáforos, la apertura de una calle y posiblemente pronto coloquen el radar. Pero el problema del estacionamiento sigue sin resolverse”, afirmó.

Los manifestantes entienden que esas intervenciones representan una respuesta parcial y que todavía no existe una propuesta concreta para resolver el principal conflicto que plantean desde el inicio de las obras.

Durante la entrevista, Flavio también expresó su preocupación por la ubicación de algunos de los nuevos semáforos que comenzaron a instalarse sobre la ruta. Como ejemplo, mencionó el caso de un comerciante de la esquina de Yrigoyen y Ruta 21, quien denunció que una de las columnas fue colocada frente al ingreso de su propiedad.

“Un vecino reclamó porque le estaban poniendo el palo del semáforo delante del garage. Él habló con la gente de la obra, pero igualmente comenzaron a hacer el pozo frente a la entrada de su casa”, relató. Para los frentistas, situaciones de este tipo reflejan la necesidad de revisar algunos aspectos del proyecto antes de que la obra quede definitivamente concluida.

Seguridad vial y actividad económica, dos preocupaciones centrales

Los vecinos aseguran que el impacto de la ampliación trasciende la circulación vehicular y afecta directamente la vida cotidiana de quienes habitan sobre la ruta.

Por un lado, advierten que la ausencia de suficientes semáforos, radares y cruces peatonales favorece que los vehículos circulen a velocidades elevadas en una zona urbana densamente poblada. Por otro, sostienen que la prohibición de estacionar sobre toda la traza pone en riesgo la continuidad de numerosos comercios y provoca una pérdida del valor inmobiliario de las propiedades.

“Tenemos inseguridad vial porque los vehículos pasan a muy alta velocidad. Los semáforos están muy distanciados, la onda verde no funciona y todavía no hay radares. Pero además está el problema económico: las propiedades se desvalorizan totalmente porque nadie quiere comprar una casa donde no puede ingresar con el vehículo o donde está prohibido estacionar”, advirtió Flavio.

El cantero central, otro punto de discusión

Si bien el retiro del cantero central forma parte del petitorio presentado por los vecinos, Flavio aclaró que el principal reclamo continúa siendo el estacionamiento. No obstante, sostuvo que el diseño actual también genera dificultades para la circulación y aumenta el riesgo para peatones.

“Si quienes saben consideran que el cantero debe quedar, será una decisión técnica. Pero para nosotros el problema principal sigue siendo el estacionamiento. De todos modos, el cantero ya está lleno de golpes de camiones porque reduce el espacio de circulación y además hay sectores donde una persona tiene que caminar varias cuadras para encontrar una senda peatonal”, explicó.

Según describió, es frecuente observar personas cruzando entre los vehículos porque no existen suficientes cruces habilitados, una situación que consideran especialmente peligrosa para adultos mayores, ciclistas y familias con niños.

Las dársenas tampoco aparecen como una solución

Entre las alternativas planteadas durante las reuniones técnicas surgió la posibilidad de construir dársenas de estacionamiento. Sin embargo, Flavio considera que esa opción resulta prácticamente inviable en buena parte del tramo urbano debido a las características físicas del lugar: “desde la ruta hasta la calle Juan B. Justo hay un sector donde las veredas son muy angostas. Es imposible construir una dársena porque prácticamente quedaría pegada a las casas. No hay espacio suficiente”, explicó.

Esperan una propuesta de Vialidad Provincial

Pese a las reiteradas movilizaciones, los vecinos aseguran que todavía esperan una respuesta concreta de Vialidad Provincial y de la Agencia Provincial de Seguridad Vial.

Según relató Flavio, durante las reuniones mantenidas con autoridades provinciales se comprometieron a presentar un nuevo proyecto que contemple los reclamos planteados, aunque hasta el momento eso no ocurrió: “Nos dijeron que iban a traer un nuevo proyecto para resolver el tema del estacionamiento y seguimos esperando. Después de los tres semáforos, el radar y la apertura de Yrigoyen no tenemos ninguna otra novedad”, señaló.

“Si tenemos que ir a Santa Fe, vamos a ir”

Frente a la falta de definiciones, los manifestantes no descartan profundizar las medidas de protesta. Flavio aseguró que los vecinos están dispuestos a trasladarse hasta la sede de Vialidad Provincial si las autoridades no presentan una propuesta superadora.

“El gobernador Maximiliano Pullaro ya está enterado de esta situación. También participaron funcionarios provinciales de las reuniones con el intendente. Todos conocen el problema. Si tenemos que ir a Vialidad Provincial o donde sea para que nos escuchen, vamos a ir. No tenemos ningún inconveniente”, afirmó.

Mientras tanto, el conflicto continúa abierto. Los vecinos insisten en que no buscan frenar una obra considerada importante para la conectividad regional, sino lograr que su diseño contemple las necesidades de quienes conviven diariamente con la Ruta 21.