Parto respetado: el derecho a decidir, ser escuchada y atravesar el nacimiento sin violencia

El médico tocoginecólogo Daniel Teppaz habló en Enlace de Noticias sobre parto respetado, violencia obstétrica, cesáreas innecesarias y la importancia de humanizar el nacimiento.

En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado, el programa Enlace de Noticias entrevistó al médico tocoginecólogo Daniel Teppaz, ex coordinador de Salud Sexual y Reproductiva y ex director del Hospital Roque Sáenz Peña, para profundizar sobre los derechos de las mujeres y personas gestantes durante el embarazo, el parto y el puerperio.

Durante la conversación, Teppaz explicó que Argentina cuenta desde 2004 con una Ley de Parto Respetado que reconoce el derecho de las personas gestantes a recibir información clara, participar en las decisiones sobre su propio cuerpo y atravesar el nacimiento en condiciones dignas, acompañadas y libres de violencia obstétrica.

“Cuando existe una ley es porque hay derechos que no se estaban respetando. El parto respetado busca que la mujer o persona con capacidad de gestar sea el centro de la atención junto con el recién nacido, que pueda decidir, recibir información adecuada y vivir ese proceso rodeada de afectos”, señaló.

El especialista explicó que esta normativa se articula además con la Ley de Protección Integral contra las Violencias hacia las Mujeres, donde la violencia obstétrica aparece reconocida como una forma específica de violencia de género.

En ese sentido, advirtió que muchas prácticas históricamente naturalizadas dentro del sistema de salud continúan reproduciendo situaciones de maltrato o infantilización. “Hay formas muy sutiles de violencia que muchas veces quedan invisibilizadas. Desde llamar a las mujeres por diminutivos o sobrenombres paternalistas hasta no permitirles decidir sobre su cuerpo o no brindarles información suficiente”, sostuvo.

Un modelo médico que desplazó a las mujeres de sus propios partos

A lo largo de la entrevista, Teppaz planteó una mirada crítica sobre la medicalización del nacimiento y recordó que durante siglos los partos estuvieron acompañados por parteras y otras mujeres de la comunidad.

“Hemos instrumentalizado un proceso que no necesita tanta intervención médica. Eso tuvo aspectos positivos porque disminuyó la mortalidad materna y neonatal, pero también despojó a las mujeres de protagonismo sobre sus propios cuerpos”, reflexionó.

El médico explicó que muchas intervenciones continúan realizándose de manera rutinaria aunque no sean necesarias: inducciones artificiales, sueros para acelerar contracciones, ruptura de bolsa, episiotomías o cesáreas evitables.

“Hay lugares con índices altísimos de cesáreas innecesarias. Muchas veces se instala culturalmente que todo tiene que intervenirse y que siempre hay que hacer algo, cuando en realidad gran parte de los nacimientos podrían desarrollarse de otra manera”, afirmó.

También señaló que todavía falta información sobre alternativas posibles durante el trabajo de parto. “Muchas mujeres desconocen que pueden moverse, tomar agua, estar acompañadas permanentemente, recibir masajes, usar agua caliente o cambiar de posición durante el parto. Son prácticas simples que reducen el dolor y mejoran muchísimo la experiencia”, explicó.

La experiencia emocional también forma parte de la salud

Uno de los momentos más sensibles de la entrevista surgió cuando la conductora compartió su propia experiencia traumática durante una cesárea. A partir de ese relato, Teppaz profundizó sobre el impacto emocional que pueden generar los partos atravesados por la soledad, la falta de acompañamiento o la separación temprana del recién nacido.

“El contacto inmediato entre la madre y el bebé es fundamental. Incluso en las cesáreas, si no hay una situación grave, el recién nacido debería permanecer junto a la mujer desde el primer momento. Está comprobado que eso mejora el vínculo, favorece la lactancia y tiene efectos positivos sobre la salud emocional tanto del bebé como de la persona que parió”, indicó.

El especialista remarcó además que el acompañamiento durante el nacimiento no solo beneficia a la mujer, sino también a quienes integran el entorno afectivo. “Las parejas también se constituyen en ese vínculo desde el nacimiento. El parto no es solamente un acto médico, es un acontecimiento profundamente humano y emocional”, sostuvo.

El modelo del Hospital Roque Sáenz Peña

Teppaz fue uno de los impulsores de las salas TPR —Trabajo de Parto, Parto y Recuperación— en el Hospital Roque Sáenz Peña de Rosario, un modelo que busca garantizar privacidad, acompañamiento y menor intervención médica durante el nacimiento.

Según explicó, la implementación de estas salas produjo resultados concretos: disminuyeron las cesáreas, las episiotomías y otras prácticas invasivas, sin aumentar complicaciones en los nacimientos.

“El Roque Sáenz Peña tiene actualmente uno de los índices de cesáreas más bajos de la provincia. También disminuyeron notablemente las intervenciones innecesarias y aumentó el contacto temprano entre las mujeres y sus bebés”, destacó.

Además, insistió en la necesidad de recuperar el rol de las obstétricas y parteras dentro del sistema de salud. “Las obstétricas tienen un papel central en el acompañamiento de los embarazos y los nacimientos. Tenemos que devolverles ese lugar”, afirmó.

Salud pública, crisis y desigualdad

Hacia el final de la entrevista, la conversación derivó hacia la situación actual del sistema sanitario argentino y la reciente movilización nacional en defensa de la salud pública.

Teppaz advirtió que el deterioro económico y los recortes impactan tanto en el sistema estatal como en el privado. “La salud pública no son solamente los hospitales del Estado. Es todo el sistema sanitario. Hoy mucha gente pierde cobertura, no puede pagar una prepaga y termina recurriendo al sector público. El problema es que ahora también se está desfinanciando ese sistema”, señaló.

El médico expresó preocupación por el futuro del sistema sanitario y por las dificultades crecientes para sostener profesionales, especialidades y recursos básicos. “Todavía estamos en una especie de primavera, pero preocupa mucho el invierno que puede venir cuando ya no tengamos profesionales suficientes ni recursos para sostener la atención”, alertó.

La entrevista dejó planteada una discusión más amplia: el parto respetado no aparece únicamente como una práctica médica, sino como una forma de reconocer derechos, humanizar la atención y discutir qué modelo de salud y de sociedad se construye alrededor de los cuerpos y los cuidados.