El músico de Pueblo Esther presentó oficialmente su primera canción, Diferentes al resto, un proyecto que comenzó como un sueño que arrastraba desde su adolescencia y que pudo concretar junto a dos amigos: Iván Liberto, conocido como HJ Nairo, estuvo a cargo de la producción musical, mientras que Facundo Liberto, bajo el nombre de OnlyFakks, realizó la producción audiovisual y el videoclip. En diálogo con Radio Enlace, los tres contaron cómo nació el proyecto, el proceso creativo detrás de la canción y el desafío de abrirse camino de manera autogestiva dentro de la escena urbana.
La presentación de Diferentes al resto significó para Matías Benítez mucho más que el lanzamiento de una primera canción. El proyecto representa la concreción de un deseo que el joven tenía desde chico, cuando comenzó a escuchar a referentes del reggaetón como Daddy Yankee y Nicky Jam y descubrió en ese género una forma de contar historias, sentimientos y experiencias personales. Después de varios años dedicado al trabajo —actualmente lleva siete años trabajando en un puerto—, una noche mientras estaba en su jornada laboral decidió que quería animarse a hacer música, grabar una canción y realizar un videoclip que pudiera ser escuchado por otras personas. “Hace tres meses atrás estaba una noche en el laburo y dije: ¿cómo me gustaría hacer música? Me gustaría hacer un videoclip, cantar, escucharme y que suene bueno para los demás, para que por ahí se sientan identificados con mi tema”, contó Matías.
El primer paso de ese proyecto encontró rápidamente un punto de apoyo en Iván Liberto, HJ Nairo, productor musical y amigo de Matías desde hace muchos años. Nairo había comenzado su recorrido con un pequeño estudio en Pueblo Esther y posteriormente se trasladó a Rosario, donde actualmente cuenta con su propio espacio de producción y continúa trabajando con artistas emergentes de la canción urbana. Cuando Matías le planteó que quería hacer su primera canción, el productor no dudó en acompañarlo, aunque reconoció que en ese tipo de proyectos aparecen muchas dudas, especialmente cuando se trata de una primera experiencia. “Cuando vos hacés tu primer tema, amigo, es muchas dudas. ¿Lo hago o no lo hago? ¿Mandé el mensaje o no mandé el mensaje? Dije, amigo, tranquilo, vamos a hacer música, vamos a disfrutar, y listo”, relató Nairo sobre aquel primer encuentro.
Para Matías, ese acompañamiento fue fundamental porque el proceso no consistió simplemente en entrar a un estudio y grabar una canción. El artista tuvo que enfrentarse por primera vez al micrófono, encontrar la manera de utilizar su voz y aprender a transmitir con ella aquello que quería contar. Incluso reconoció que la primera maqueta que escuchó de sí mismo le generó una sensación muy diferente a la que experimentó cuando finalmente escuchó la versión terminada. “Sentí que cumplí un verdadero sueño”, expresó al recordar el momento en que pudo escuchar el resultado final, y explicó que al principio su voz no estaba suelta frente al micrófono y que necesitó atravesar ese proceso hasta encontrar la forma de expresarse.
Una canción construida desde las experiencias personales
Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue conocer qué llevó a Matías a escribir y cantar. Para el joven, la música apareció como una herramienta para expresar aquello que muchas veces no consigue comunicar de otra manera. “Me inspira mucho la vida, lo que me pasa y no tengo manera de cómo decir lo que siento. Por ahí la gente no lo entiende, entonces con la música por ahí me encuentro y salgo, saco todo lo que siento, todo lo que quiero decir”, explicó. La canción, en ese sentido, no surgió únicamente de una búsqueda musical, sino de la necesidad de transformar experiencias y sentimientos personales en una producción artística.
Para darle forma a la letra, Matías contó con la colaboración de Chall, compositor y amigo de Nairo, quien trabajó junto a él a partir de las situaciones y sentimientos que quería transmitir. El proceso consistió en conversar sobre aquello que el artista tenía para decir y encontrar después una estructura que pudiera convertirse en una canción. El desafío se trasladó posteriormente a la interpretación, porque una cosa era tener claro lo que quería expresar y otra muy diferente encontrar la forma de hacerlo frente a un micrófono. “Cuando me senté en el estudio a poner el micrófono ahí no sabía qué decir, no sabía cómo hablar, cómo cantar, en qué tono, cómo expresarlo”, recordó Matías.
Ese aprendizaje también formó parte de la construcción de una identidad artística. Matías llegó a esta primera producción después de años de escuchar reggaetón y de identificarse con una etapa del género en la que las canciones hablaban especialmente del amor, las vivencias y las experiencias de quienes las interpretaban. Ahora, con su primera canción publicada, comienza a transitar su propio camino dentro de una escena en la que todavía está dando sus primeros pasos. El lanzamiento representa así el comienzo de un proceso que, según contó durante la entrevista, espera continuar con nuevas canciones y proyectos.
El videoclip: un proceso que comenzó mucho antes de grabar
La canción también tuvo su correlato audiovisual de la mano de Facundo Liberto, OnlyFakks, fotógrafo y productor audiovisual. A diferencia de lo que podría suponerse, el videoclip tampoco fue una producción improvisada ni realizada en una única jornada. Facundo explicó que el proyecto comenzó con una reunión junto a Matías, en la que conversaron sobre las referencias que tenía el artista y sobre el tipo de videoclip que imaginaba para acompañar la canción. A partir de allí comenzaron a trabajar sobre las ideas y posteriormente coordinaron las jornadas de grabación en Rosario. “No lo hicimos de un día para el otro. Fue reunirnos una vez y después al mes recién coordinar para hacer el video”, explicó.
El resultado fue un trabajo en el que Facundo se ocupó de la producción audiovisual y posteriormente de toda la etapa de postproducción, incluyendo edición, color y transiciones. Según explicó, durante el proceso fue mostrando diferentes maquetas para que Matías pudiera seguir la evolución del material y realizar las observaciones necesarias. Esa dinámica permitió que el videoclip se construyera de manera conjunta, buscando que el resultado final representara la idea que tenía el artista y, al mismo tiempo, alcanzara los estándares técnicos que pretendía el realizador. “Yo soy muy detallista, decir esto no me gusta, esto no me gusta, y nada, yo tener un buen resultado y que a él le guste, la verdad que muy contento”, contó Facundo.
El lanzamiento de este proyecto también se produce mientras Facundo desarrolla su propio camino dentro de la fotografía deportiva. En los últimos meses comenzó a realizar fotografías en la cancha de Newell’s, una experiencia que le permitió entrar en contacto con jugadores del plantel profesional y que tuvo una importante repercusión en sus redes sociales, ya que varios futbolistas compartieron sus imágenes. “Una experiencia única, al estar cantando una canción de Newell’s, que se me ponga la piel de gallina y yo estar sacando fotos, la verdad que es algo impagable”, relató sobre esa experiencia.
HJ Nairo y una trayectoria construida de manera autodidacta
Mientras Matías comienza ahora su recorrido como artista, Iván Liberto ya lleva varios años vinculado con la producción musical. Su relación con la música comenzó de manera autodidacta y fue creciendo a partir de la práctica, el estudio y la experimentación. Contó que a los 16 años, cuando se encontraba viviendo en Pueblo Esther y viajaba habitualmente a Rosario, comenzó a trabajar con FL Studio, un programa utilizado para producir música, y descubrió que tenía facilidad para construir ritmos. Primero experimentó con rap y posteriormente con cumbia, hasta convencerse de que quería dedicarse a la producción musical.
Desde entonces, su formación estuvo marcada por una metodología basada fundamentalmente en el aprendizaje permanente. “Estudiando en YouTube, poniendo el culo en la silla, computadora todos los días, todos los días, trabajar, estudiar, trabajar, estudiar”, resumió Nairo al explicar cómo fue construyendo sus conocimientos. Actualmente trabaja con diferentes artistas emergentes y también participa en producciones de álbumes y otros proyectos musicales. Para él, el trabajo junto a Matías tuvo además un componente personal porque implicó ayudar a un amigo de muchos años a concretar un sueño.
“Para mí eso vale más que la plata, más que el éxito, vale más que todo: es ayudar a una persona, amigo, común y corriente, que estamos todos iguales, a que cumpla un sueño”, sostuvo Nairo. Su mirada también puso sobre la mesa una de las principales dificultades que atraviesan actualmente quienes buscan desarrollar proyectos artísticos independientes: los costos de producción. Grabar una canción, producir un videoclip o sostener un proyecto musical requiere una inversión que muchas veces resulta difícil de afrontar, especialmente para quienes recién comienzan y todavía no cuentan con una trayectoria que les permita recuperar esos gastos.
Autogestión y una escena que busca volver a crecer
Los tres protagonistas coincidieron, de diferentes maneras, en que el proyecto se construyó desde la autogestión. Nairo recordó incluso una etapa anterior en la que organizaban eventos de música urbana, alquilaban espacios y se encargaban de toda la producción necesaria para poder generar encuentros donde los artistas pudieran mostrar su música. Durante un año llegaron a organizar una importante cantidad de eventos, en un momento en que la escena urbana tenía mayor presencia y existía un público dispuesto a pagar una entrada para acompañar a artistas emergentes. Sin embargo, reconoció que el contexto económico actual dificulta considerablemente la organización de este tipo de propuestas.
Ese escenario no significa, sin embargo, que el grupo haya abandonado sus proyectos. Por el contrario, la estrategia parece estar puesta en continuar produciendo y desarrollando herramientas para cuando las condiciones permitan recuperar parte de aquella actividad. La música urbana necesita de artistas, pero también de productores, fotógrafos, realizadores audiovisuales y espacios donde todo ese trabajo pueda encontrarse. La experiencia de Matías, Nairo y Facundo muestra precisamente cómo esas diferentes disciplinas pueden complementarse para que un artista que recién comienza pueda presentar una producción integral.
La presentación de Diferentes al resto representa, en definitiva, el primer paso de Matías Benítez dentro de la música, pero también una muestra del trabajo que vienen realizando jóvenes productores y artistas de Pueblo Esther y Rosario para construir sus propios espacios dentro de la cultura urbana. Matías puso la voz y transformó una inquietud personal en una canción; Nairo aportó la producción musical y el acompañamiento de un amigo que se animó por primera vez a entrar a un estudio; y Facundo convirtió esa canción en una propuesta audiovisual. El resultado es una producción nacida desde la amistad, la autogestión y el aprendizaje permanente, con la expectativa de que este primer lanzamiento sea solamente el comienzo de un camino artístico mucho más amplio.
Para escuchar el tema
La canción “Diferentes al resto”, de Matías Benítez, ya se encuentra disponible en YouTube. Durante la entrevista, el artista invitó a quienes quieran conocer su primera producción a buscar el tema en la plataforma y también a seguir el trabajo de HJ Nairo y OnlyFakks en sus redes sociales.





