El nivel del agua en Pueblo Esther se ubica en 3,96 metros y se proyecta que alcanzará los 4,30 metros el 17 de noviembre, con un pico máximo en diciembre que podría llegar a los 5 metros, el nivel de alerta. Luis Ayala, del Centro de Asistencia y Control Urbano (CAU), explicó en Radio Enlace cómo se está monitoreando la crecida, el relevamiento de las familias costeras y las medidas de prevención que ya se pusieron en marcha, incluida la distribución de repelentes y profilaxis ante la aparición de víboras yarará.
La crecida del río Paraná no da tregua y los organismos de emergencia de Pueblo Esther siguen de cerca su evolución. El nivel del agua en la ciudad se ubica este viernes en 3,96 metros, según confirmó Luis Ayala, del CAU, en diálogo con Radio Enlace. “Se estipula que para el 17 de noviembre va a llegar a 4,20, 4,30. Y de ahí adelante, en diciembre, va a ser el pico máximo, lo que estiman desde Prefectura Naval Argentina”, señaló. La marca de 5 metros es el nivel de alerta, mientras que 5,30 metros es el nivel de evacuación. “Si llegamos a tener 5,91, ya estaríamos sobrepasados de agua. Pero ya a los 5 es nivel de alerta, 5,30 es nivel de evacuación”, precisó.
El monitoreo es constante y coordinado. “Nosotros ya hace varios años que venimos trabajando con una junta de protección civil local conformada por el municipio y las áreas correspondientes: Bomberos, CLESAPE, el centro de salud. Ante llegadas de tormentas o algún tipo de fenómeno, siempre se activa y se ponen en marcha todos los protocolos”, explicó Ayala. En el marco del fenómeno de El Niño, se hicieron las reuniones correspondientes y se llevó adelante un relevamiento de las familias que pueden llegar a ser afectadas. “A medida que fue creciendo el río, se fueron haciendo mediciones conjuntamente con Prefectura y el Instituto Nacional del Agua (INA), que nos manda partes cada 15 días”, agregó. La información también llega desde el norte: “Tengo colegas de Reconquista que me van anticipando cómo viene el río de aquella zona, que está un poco más complicado. Esa agua sabemos que va a llegar en algún momento para acá”.
La situación en los barrios costeros
Consultado por la situación en la bajada Colacho, Luis Ayala fue preciso. “Yo soy hijo de pescador, conozco el territorio. Los pescadores de ahí abajo de toda la vida me conocen. Me crié en el río”, dijo. Y detalló: “Las viviendas que están más sobre la línea de la costa, sí ha ingresado agua. Esas gentes fueron relevadas. Dos de ellas se auto evacuaron. Tienen sus niños acá en zona terrestre porque tienen su vivienda acá arriba, en la zona urbana. Y quedó solamente el padre de familia por su labor de pescador. Él no se va a mover de ese lugar. Los otros dos personas que están al lado son pescadores, ellos van y vienen, elevaron sus cosas hacia arriba”.
Luis Ayala explicó que esa práctica es habitual entre los pescadores. “La mayoría de los pescadores y los que conocen la zona ribereña hacen la casa en alto para que no les ocurra el ingreso del agua frente a una crecida. El tema de la crecida no es algo nuevo para ellos, viven hace muchos años y han visto crecidas peores. Yo he estado en una hace 16, 17 años atrás que he visto tapar la casa completa. Hemos trabajado muchísimo”, recordó. Y agregó: “Ellos conocen muy bien el lugar. Yo siempre me baso en los más antiguos. El pescador del río nativo sabe bien cómo monitorear la crecida. Le pregunto: ‘¿Qué te parece?’. Y me dice: ‘Mirá, esto va a llegar a tal punto'”.
Profilaxis y prevención de enfermedades
La crecida no solo trae agua. También trae animales y enfermedades. “La semana que viene se va a trabajar todo lo que es la parte de salud. Ya estuvimos en la primera etapa, se hizo vacunación. Ahora se va a trabajar sobre la profilaxis, porque esta crecida trae muchos bichos y muchas enfermedades. No solamente las víboras, sino también los ratones”, advirtió Luis Ayala. “Ya estamos en contacto con el Ministerio de Salud. Sabemos que hay gente que se auto evacuó y hay que hacerle seguimiento. Y la gente que está ahí, que no se quiere retirar por su labor de pescador, hay que realizar la profilaxis correspondiente para lo que viene”.
Este jueves, la CAU estuvo trabajando en terreno. “Fuimos a llevar repelentes, se repartió criolina por el tema de las víboras para ahuyentarlas un poco, porque ahora empiezan a aparecer en cantidad las yarará. Ya se hizo comunicación con el hospital provincial para saber la demanda de antídoto antiofídico, que no estamos exentos a que pase. Hoy puede aparecer un bicho de esos en cualquier lado, no solamente en la zona ribereña, sino en la parte de arriba también, en la zona urbana. Esos animales escapan, es lo mismo que cuando están los incendios de islas: escapan del peligro y buscan tierra”.
Ante una picadura de yarará, Luis Ayala fue claro sobre el protocolo. “Primero, llamar al servicio de emergencias. Una vez en el lugar, se pone hielo sobre la herida. No se hace torniquete, no se chupa la herida, esas cuestiones raras no se hacen. Se pone hielo sobre la herida, obviamente que el dolor es terrible. He visto, tuve un compañero que fue picado por una víbora, es inaguantable el dolor. Y después se hace el traslado y los profesionales de la salud evalúan si se hace la colocación del antídoto o no. Hacen un análisis de sangre rápido y evalúan si hace falta. Muchas veces no hace falta y muchas veces sí, según la capacidad que tenga el virus”.
Animales silvestres y recomendaciones
La crecida también desplazó a otros animales. “En el camping visualizaron un yacaré, pero siguió su ritmo. Lo que hay que hacer en estos casos, salvo que se meta en zona de tierra, es activar la central, van los guardafaunas o la policía ecológica, los retiran y los llevan a su lugar de origen. Pueden aparecer ciervos, todo tipo de animales, chanchos jabalíes que vienen nadando. Lo importante es que si vos los ves que siguen nadando, que sigan su rumbo y algún destino va a terminar. No tratar de sacarlos, porque el animal viene enojado, viene malo, porque está desesperado. Muchas veces viajan con los camalotes”.
El trabajo no se limita a Pueblo Esther. “Estamos trabajando a nivel regional y provincial. Vemos los puntos críticos, se hizo un relevamiento ya hace 6 meses de todos los puntos críticos de las localidades que pueden ser afectadas por la crecida de arroyos, y más que nada la del río. Por ejemplo, las Toscas, Reconquista, Vera, la crecida del río los pasó por arriba. Todos los días veo los reportes y hay más de 100 familias evacuadas en San Javier, Helvecia, San Justo”, detalló. “Nosotros tenemos la brigada USAR, que viajó a Venezuela, está a disposición con su especialista en acuática. Y a nivel regional, en la zona costera: Villa Gobernador Gálvez, Alvear, General Lagos, Fighiera, Villa Constitución. Estamos continuamente en contacto. Hacemos tareas de rescate y ayudamos en la evacuación en caso de que sea necesario”.
Sobre el pico máximo, Ayala fue cauto pero preciso. “Para mí, los primeros días de diciembre. Es lo que reportó el INA, lo que hablamos con la gente de Prefectura, los baqueanos de la zona. A principios de diciembre va a ser el tope máximo y de ahí veremos cómo sigue. Mayormente, cuando aumenta el río, llega a un punto donde se estaciona. Puede llegar a los cinco metros y estacionarse. Porque también tenemos que entender que los islotes y las islas, el agua también se tiene que meter adentro. Hay sectores en la isla donde el agua todavía no entró. Ayer había dos focos de incendio, ¿cómo puede ser? Todavía hay lugares donde no ha ingresado el agua. Entonces hay que esperar también que se ensanche bien para que se acomode el agua”.
Recomendaciones finales
Ante la peligrosidad del río, Luis Ayala reiteró las advertencias de Prefectura. “No navegar de noche, no meterse al río. Hoy está muy peligroso, está corriendo muy fuerte el agua. Hay que tener muchos recaudos. El uso de salvavidas, tratar de evitar. Obviamente que uno entiende que los pescadores es su fuente de trabajo, pero a lo mejor no es necesario salir ahora con el río que está con mucha correntada, muchos camalotes. Ya hemos tenido situaciones lamentables por la navegación en el río”. Y cerró con un mensaje de disponibilidad: “Los chicos ya tienen el número de WhatsApp y el número de celular fijo. Estamos a disposición para lo que necesiten”.




