Anabela Cóceres contó en Radio Enlace que durante meses esperó una tomografía solicitada con carácter urgente desde el SAMCo de Pueblo Esther. Tras ser diagnosticada con un linfoma no Hodgkin avanzado, hizo público su reclamo, pidió respuestas y aseguró que desde el efector reconocieron que la gestión había sido “muy mal” realizada.
La historia que Anabela Cóceres decidió hacer pública comenzó mucho antes de que su publicación en redes sociales generara repercusión en Pueblo Esther. Durante meses convivió con episodios recurrentes de fiebre, vómitos, cansancio y otros síntomas que la llevaron a consultar en reiteradas oportunidades con profesionales de la salud. En ese proceso, recibió órdenes para distintos estudios, entre ellos una tomografía que, según relató en diálogo con Radio Enlace, era considerada fundamental para avanzar en el diagnóstico. El estudio debía gestionarse desde el SAMCo de Pueblo Esther ante el Hospital Provincial de Rosario, pero, según denuncia, el turno nunca fue solicitado correctamente durante aproximadamente un año.
Hoy, mientras atraviesa un tratamiento por un linfoma no Hodgkin avanzado, Anabela sostiene que si la enfermedad hubiera sido detectada antes, el escenario podría haber sido diferente. “La verdad que se trabajó muy mal”, afirmó durante la entrevista, aunque también aclaró que su cuestionamiento no se limita a una persona o a una oficina administrativa, sino que alcanza al funcionamiento del sistema que debía garantizar la atención y la derivación. Su reclamo, además, ya produjo respuestas institucionales y derivó en un pedido de informes en el Concejo Municipal.
Anabela contó que comenzó a atravesar el problema después del nacimiento de su bebé, que actualmente tiene un año y cinco meses. Los primeros síntomas incluyeron episodios de fiebre alta, vómitos y otros malestares que se repetían periódicamente, por lo que realizó distintas consultas médicas. Primero fue atendida por el doctor Cejas y posteriormente por el doctor César Dip, quienes solicitaron una serie de estudios para determinar el origen del cuadro.
Algunos de esos estudios pudieron realizarse, pero la tomografía era el examen que más preocupaba a los médicos y requería una derivación al Hospital Provincial de Rosario. Anabela explicó que no podía gestionar personalmente ese turno y que debía hacerlo el centro de salud, por lo que entregó las órdenes en el área administrativa del SAMCo. A partir de entonces comenzó una espera que, según su relato, se extendió durante aproximadamente un año, mientras los síntomas continuaban apareciendo y ella seguía concurriendo a consultas y guardias.
Durante ese período, relató que también recurrió a la guardia del Hospital de Arroyo Seco, donde recibía atención para aliviar los síntomas, pero sin llegar a un diagnóstico que explicara el cuadro general. “No era siempre, era al menos dos veces al mes, a veces más, a veces menos, así todo el tiempo”, contó sobre la frecuencia con la que continuaban los episodios. Mientras tanto, la tomografía que había sido solicitada como estudio de mayor complejidad seguía sin concretarse.
La situación comenzó a agravarse cuando nuevos estudios detectaron una cantidad inusual de ganglios. Según explicó Anabela, el doctor César Dip volvió a solicitar la tomografía y otros estudios porque la ecografía había mostrado “muchísimos más” ganglios de lo normal, que posteriormente serían más de 32. Ante la persistencia de los síntomas y la necesidad de avanzar con el diagnóstico, el profesional incluso intentó gestionar una internación para que pudiera realizarse el conjunto de estudios.
Finalmente, con una nueva orden médica, Anabela concurrió al Hospital Provincial y quedó internada. Allí pudieron realizarle la tomografía y, posteriormente, una biopsia de uno de los ganglios, cuyo resultado demandó alrededor de 15 días y fue acelerado debido a la urgencia del cuadro. El diagnóstico confirmó un linfoma avanzado, según relató la propia paciente durante la entrevista. “Ahí salió que era cáncer de linfoma muy avanzado”, contó.
Ese diagnóstico cambió completamente la situación. Anabela comenzó a consultar sobre la posibilidad de que el cuadro hubiera sido detectado antes y planteó que una demora de esa magnitud en el acceso a los estudios pudo haber tenido consecuencias sobre el momento en que se identificó la enfermedad.
Uno de los aspectos más fuertes que surgieron durante la entrevista fue lo que Anabela afirma haber descubierto cuando finalmente concurrió al Hospital Provincial. Según relató, en dos oportunidades consultó allí por el estado de su derivación y le informaron que no figuraba ningún turno solicitado a su nombre. “No estaba directamente hecha la gestión”, afirmó, aunque aclaró que desconoce si las órdenes se perdieron o qué ocurrió administrativamente.
La situación adquirió todavía más relevancia cuando, según su relato, su madre volvió a reclamar mientras la administrativa a la que había entregado originalmente las órdenes se encontraba de vacaciones. La persona que quedó provisoriamente a cargo pudo gestionar el turno en aproximadamente diez días. “Ella me pudo sacar el turno en diez días, y ella no pudo en un año y un mes”, comparó Anabela durante la entrevista.
Ese dato es uno de los elementos que la vecina considera centrales para sostener su reclamo. En su publicación había señalado a Marcela Lencina, integrante del área administrativa, como la persona que recibió las órdenes y a quien consultaba periódicamente por el avance de la gestión. Según Anabela, la respuesta que recibía era que el Hospital Provincial no contestaba y que el pedido sería reenviado, pero posteriormente descubrió que el turno no figuraba solicitado.
“No me dieron explicación”: qué ocurrió después del reclamo
Después de publicar su descargo, Anabela se reunió con el director del SAMCo, Pablo Mariani Rovea, para plantearle personalmente lo ocurrido. Según contó en Radio Enlace, no recibió una explicación concreta sobre por qué el trámite había demorado tanto tiempo, aunque aseguró que desde la institución reconocieron que la situación había sido manejada incorrectamente. “No me dieron explicación a lo que sucedió. Reconocen que estuvo muy mal. Muy mal”, relató.
La vecina también contó que el director se comprometió inicialmente a revisar lo ocurrido y darle una respuesta. Posteriormente, en una nueva conversación mantenida esta semana, Pablo Rovea le comunicó, según su relato, que se había decidido retirar a Marcela Lencina del SAMCo, aunque la trabajadora continuaría desempeñándose en otro ámbito. Anabela aclaró que eso es lo que le comunicó el director y que desconoce cuáles fueron los fundamentos administrativos formales de la medida.
El Concejo pidió explicaciones sobre el sistema de turnos
El caso también tuvo una repercusión institucional en el Concejo Municipal de Pueblo Esther. Durante la entrevista, Anabela contó que la concejala Carina Cappelletti se comunicó con ella después de que el caso tomara estado público y que, además, presentó un pedido de informes para conocer cómo funciona el mecanismo mediante el cual el SAMCo solicita turnos y estudios a hospitales de mayor complejidad.
Para la vecina, ese acompañamiento fue especialmente importante porque la principal preocupación dejó de ser solamente obtener una explicación sobre lo sucedido y pasó a ser garantizar el acceso al tratamiento que necesita. “Lo más importante, el tratamiento”, remarcó durante la entrevista, al explicar que necesitaba que se aprobara rápidamente la quimioterapia indicada luego del diagnóstico.
Además agradeció la intervención de Eugenia Piazza quien se comunicó con ella al tomar conocimiento de su situación y le brindó acompañamiento para acelerar el trámite de su tratamiento en el Hospital Provincial. Anabela explicó que le habían informado que la autorización de la quimioterapia podía demorar alrededor de 45 días, pero que después de las gestiones realizadas el tratamiento estaría disponible aproximadamente una semana después. “Fue la única que me llamó, nadie más, completamente nadie más me llamó y me preguntó si yo necesitaba algo”, señaló, valorando especialmente ese acompañamiento.
El pedido de Anabela: que el tratamiento continúe
Con el diagnóstico ya confirmado y a punto de comenzar el tratamiento, Anabela aseguró que su principal pedido ahora es que la respuesta institucional no termine una vez resuelto el conflicto administrativo. Su preocupación está puesta en sostener el acceso a la medicación y a la quimioterapia durante todo el proceso, que puede extenderse durante meses o incluso años dependiendo de la evolución clínica. “Yo lo que necesito es que me sigan dando el tratamiento. Que no quede todo ahí”, afirmó.
La vecina contó además que tiene dos hijos y que actualmente no cuenta con un acompañamiento psicológico formal, aunque sí mantiene conversaciones con una persona cercana que la ayudó durante este proceso. Su relato muestra que, más allá del reclamo administrativo, atraviesa ahora una etapa completamente distinta, marcada por el tratamiento de una enfermedad que fue diagnosticada en un estado avanzado. Por eso, insistió en que las gestiones que permitieron acelerar la quimioterapia deben mantenerse durante las próximas etapas.
“La gente se calla por miedo”
El caso también llevó a Anabela a ampliar su cuestionamiento sobre el funcionamiento del SAMCo. Durante la entrevista aseguró que, después de hacer público su reclamo, recibió numerosos mensajes de vecinos que le contaron experiencias que consideran similares, aunque muchos de ellos le pidieron que no difundiera sus nombres ni sus fotografías. Según explicó, esas personas tendrían temor de que una denuncia pueda perjudicar futuras gestiones o la atención que reciben en el sistema público.
“Hay un montón de situaciones. ¿Qué pasa? Que la gente se calla. Por miedo a que no le den los turnos”, sostuvo Anabela, quien considera que el problema excede su experiencia personal. También planteó la necesidad de que las autoridades locales conozcan cómo funciona el efector y que se produzcan cambios para evitar que otros pacientes atraviesen situaciones similares.
Entre sus reclamos incluyó además cuestiones vinculadas con la atención pediátrica y relató una experiencia personal en la que llevó a su hija a la guardia con síntomas respiratorios y, según contó, tuvo que insistir para que le realizaran una placa que finalmente detectó una neumonía. Ese episodio forma parte de su percepción general sobre el funcionamiento del SAMCo, aunque es independiente del trámite de su tomografía y no debe confundirse con el caso que originó su denuncia.
Una denuncia que ahora requiere respuestas institucionales
Anabela Cóceres decidió hacer público su caso, según explicó, porque no quería que la experiencia quedara solamente como un problema personal. Su reclamo plantea preguntas concretas sobre el circuito de derivación: cuándo fueron recibidas las órdenes, si efectivamente fueron enviadas al Hospital Provincial, por qué no figuraba un turno a su nombre y qué mecanismos existen para que un paciente pueda realizar el seguimiento de una solicitud urgente. El pedido de informes presentado en el Concejo apunta precisamente a conocer cómo funciona ese procedimiento.
Ahora, mientras se prepara para comenzar su tratamiento, la vecina espera que el caso no quede reducido a una respuesta puntual. “No hace falta que pasen estas cosas para que puedan arreglar o acomodar el SAMCo”, sostuvo al finalizar la entrevista, después de explicar que decidió hablar públicamente para que su experiencia sirva para impulsar cambios.




